Vigor navideño

  Martes, 20 Diciembre 2016 00:00

Por Alfredo Martínez Vázquez

 

En este puente Guadalupe-Reyes se escuchan muchas canciones navideñas, unas alegres y otras nostálgicas, entre las melodías trata de sobresalir una canción que me remontó a mi niñez: “Amor y paz”, interpretación del grupo “Los socios del ritmo”. He aquí un fragmento:

Un poco de amor,

un poco de paz,

se acerca la noche buena

el año nuevo y la navidad,

se acerca la noche buena

el año nuevo y la navidad.

 

Un clarín que suena

va tocando diana,

regresa un soldado

no se irá mañana.

Un padre que sufre,

una madre llora,

un hijo regresa

riamos ahora.

 

Un poco de amor

un poco de paz,

se acerca la noche buena

el año nuevo y la navidad

se acerca la noche buena

el año nuevo y la navidad…

Con algunas estrofas quiero hacer algunas reflexiones con motivo de las fiestas navideñas:

* Un poco de paz. Este año fue uno de los más violentos, jamás imaginamos que nuestro país llegaría a niveles escandalosos de inseguridad; desde los expedientes sin resolver tales como Ayotnizapa, Tlatlaya y Apatzingan, la cacería contra los autodefensas que exhiben la corrupción de autoridades y narcotraficantes, las amenazas y chantajes del crimen organizado para vender seguridad, los miles de desaparecidos sin encontrar, los malhechores que hacen de las suyas con la trata de blancas y otros negocios rentables, hasta los crímenes inofensivos tales como “ratonear” autopartes o asaltar changarros, quizá muchos de ellos movidos por la necesidad de llevar algo qué comer a su hogar que por el simple hecho de ser hampón profesional.

* Un poco de amor. A lo largo de este año hemos tenido diferencias, distanciamientos, enojos, malos tratos y desavenencias con compañeros de trabajo, con los amigos y con algún miembro de la familia. Este tiempo es propicio para zanjar aquello que nos fracciona, aclarar discrepancias y mejorar nuestro trato. Ojalá que el vigor navideño fortalezca nuestro espíritu  no sólo en estos días, es una actitud de permanente.

* La noche buena, el año nuevo y la navidad. ¿De qué manera celebra estos días? ¿Se limita a concurrir a los centros comerciales a comprar los regalos, los adornos elegantes, adquirir los ingredientes para esa suculenta cena y las insustituibles bebidas para pasarla bien en casa y quedar bien con la familia y los invitados? ¿Se preparó espiritualmente para que el Hijo del Altísimo naciera en su corazón y en la celebración eucarística refrenda el compromiso de que la Navidad, como el Domingo de Resurrección, tienen el mismo fin y se debe hacer vida cada día? Y si no encaja en estos dos escenarios, con seguridad estos días no son muy distintos al resto del año y los viva sin más afán que llegar lo más rápido a casa para cenar algo mejor de lo que está acostumbrado en el año y antes de ir a dormir ver alguno de esos programas especiales de televisión, con motivo de las fiestas.

* El año viejo. ¿Cumplió con los propósitos que se planteó al inicio de este año? ¿Qué está dispuesto hacer para alcanzar sus metas o hacer realidad sus más caras ambiciones? ¿Hizo algo por México y por nuestro hogar común llamado planeta Tierra? Los últimos minutos del día del año son semejantes cuando un ser humano nace para la eternidad, en unos segundos transcurren las vivencias más importantes de nuestra vida, evaluamos lo que hicimos o dejamos de hacer, nos arrepentimos, pedimos perdón y… seguimos nuestro peregrinar en este mundo.

Miramos con nostalgia el ayer y vemos con optimismo el mañana porque no puede ser de otra manera. El pasado es pasado, Abbá nos regala un año más de vida para apostar por el bien o enderezar el camino, incluso para cumplir nuestra misión terrena. Aprovechémoslo impulsados con el vigor navideño.

Un poco de amor,

un poco de paz,

se acerca la noche buena

el año bueno y la navidad,

se acerca la noche buena

el año nuevo y la navidad.

 

Hay un joven joven,

hay un viejo viejo,

hay un joven viejo

hay un viejo joven,

blancas las palomas

vuelan al compaz

pidiendo al cielo que traigan la paz.

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