La situación que estaremos experimentando referente al retorno de nuestros migrantes agrícolas al país constituye al mismo tiempo un área de oportunidad. Algunos expertos en el tema (Salas- Alfaro y Cruz- Vásquez, 2013) destacan que entre los principales aprendizajes que adquirieron en su estancia en el extranjero han sido varios en temas  de tipo organizacional, tales como trabajo en equipo, adquisición de  conocimiento en el uso de tecnología (maquinaria, equipos electrónicos, sistemas de comunicación), optimización de recursos, habilidades sociales, capacidad de sortear el estrés en un entorno adverso laboral, racial, social, familiar y económico, entre otros. 

Si partimos del hecho de que 5.3 millones de unidades económicas rurales alimentan a 119 millones de mexicanos, la reinserción de agricultores con estas habilidades, incrementaría notablemente el abastecimiento de alimentos en nuestro país. Recordemos que 17,000 unidades rurales de producción lograron convertir al sector agropecuario en la tercera fuerza generadora de divisas (después del sector automotriz y los electrodomésticos); y llevaron a México al 14vo. lugar como productor de alimentos a nivel internacional en 2016. Habrá que imaginar el incremento en la productividad agropecuaria que experimentaríamos al reintegrar nuestros agricultores a la estructura productiva con estas nuevas capacidades y formas de trabajo (en las que por cierto el país no invirtió y, además de poner en riesgo su vida, tuvo un alto costo socio-cultural y económico para ellos). Estamos claros que el campo es buen negocio y requiere empresarios.

Ya que estamos apostando al sector agropecuario como futuro proveedor divisas (y mantener la proveduría de alimentos), necesitamos estar preparados. Si bien este nuevo perfil de agricultores podría capitalizarse, desafortunadamente aún podría enfrentar algunas dificultades para poner en práctica su experiencia. El paso siguiente será proveer los apoyos institucionales, legales, empresariales y educativos, entre otros, para poder capitalizar sus conocimientos. 

  Por su parte,  las instituciones educativas podemos aprovechar esta oportunidad en algunos aspectos:

  1. a) En aquellas instituciones que ya cuentan con licenciaturas o bachillerato en agronomía, veterinaria y zootecnia, entre otras, generar sinergias con las de ciencias sociales y económicas para desarrollar un mayor número de proyectos de tesis o de investigación de forma transversal e interdisciplinaria. De igual forma a través de la construcción de proyectos de investigación y/o tesis; o asignaturas de desarrollo emprendedor, ofrecer capacitación en áreas de emprendedurismo, comercialización, investigación de mercados, buenas prácticas agrícolas, aspectos legales,  financiamiento para sus proyectos. Ello también se podría hacer extensivo a asignaturas relacionadas con la utilización de tecnología para la producción (maquinaria para cultivo, siembra, cosecha, uso de semilla mejorada), así como tecnologías de información para administrar inteligencia de mercados (precios, clientes, insumos, mercados, entre otros). Estas acciones no involucran la creación de nuevas licenciaturas o bachilleratos tecnológicos, pues ya contamos con la infraestructura y experiencia en ello. Es menester conectar y generar mecanismos de enlace, que pueden llevarse a cabo por estudiantes, profesores e investigadores, y hacer un esfuerzo por incluir un mayor número de análisis de casos relacionados con este sector a nivel bachillerato y licenciatura. 
  2. b) A nivel de instituciones educativas, es la oportunidad de crear oferta académica en el área de “producción y explotación agrícola ganadera”. La oferta académica en esta disciplina aún es escasa para los retos de alimentar y exportar alimentos. Acorde a lo publicado en el observatorio laboral, en el país existen cerca de 90 universidades públicas y privadas (apenas el 15.8%) de oferta educativa en dicha área y 13.2% de los licenciados tuvieron formación en el sector primario; ciencias agropecuarias ocupa el lugar 20 respecto a otras carreras como Administración y Gestión de Empresas (la cual ocupa el 2º. lugar de las carreras con más egresados y empleados). No obstante la sobreoferta de egresados de licenciatura en Administración y Gestión de Empresas podría propiciar una reducción de su sueldo, comparativamente con los egresados de área de “producción y explotación agrícola ganadera”, para quienes al momento del presente reporte, tenían ofertas de empleo ganando mensualmente $1,500 más (www.observatoriolaboral.gob.mx). Por otro lado, se aprecia una oportunidad para aprovechar esta abundancia de fuerza laboral en ciencias administrativas, y encaminarla a ejercer su profesión en empresas del sector agropecuario. Esta coyuntura internacional dará lugar a un reacomodo de las áreas de conocimiento y del mercado de trabajo. En un futuro cercano estarán requiriéndose más egresados de áreas vinculadas a la producción, comercialización del sector primario por la relevancia que está adquiriendo ese sector. Estos cambios estructurales seguramente redundarán en nuevas oportunidades para el desarrollo regional, el aprovechamiento equilibrado de los recursos humanos y naturales del país, al tiempo que restarán un poco de presión a la centralización de la actividad económica en área urbanas y en la industria. Por todo lo anterior, nuestros paisanos agricultores regresan en buen momento y seguramente encontrarán oportunidades en su propia tierra; pero hay que ayudarles a construirlas. Felicidades por los 35 años de Ingeniería en Agronomía UPAEP, quien ha mantenido su fe y esfuerzo en el sector agropecuario.

Fuentes:

 

  • - Observatorio laboral: www.observatoriolaboral.gob.mx 
  • - Salas- Alfaro, R. y M. Cruz- Vásquez (2013). Migrantes retornados, actividades laborales y nuevas habilidades adquiridas en San Miguel Coatlán, Oaxaca. UPAEP. México.  

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