Entre humanismos te veas
23/06/2026
Autor: Mtro. Carlos Ramos Rosete
Cargo: Profesor de Formación Humanista

El presente escrito es motivado en razón de un comentario que la Maestra Ruth Ramos Barragán realizó con relación a lo que dijeron algunas estudiantes sobre si el humanismo del cual habla el actual Gobierno de México, es el mismo humanismo del cual se habla en UPAEP.

Hagamos una reflexión para distinguir entre ambos humanismos.

El humanismo de UPAEP es de inspiración cristiana. En cambio, el humanismo del cual habla el gobierno actual no puede ser de la anterior inspiración porque el Estado mexicano se presenta como laico. Luego, el punto de partida de ambos humanismos es muy diferente.

El humanismo cristiano asume como raíz lo que menciona el documento conciliar Gaudium et Spes, que en su número 19 señala:

“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva.”

Este pasaje desarrolla la idea expresada en Génesis 1, 27:

“Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.

Para el humanismo cristiano, el ser humano existe por el amor de Dios. Es con el mensaje de Jesús de Nazaret en donde se profundiza en ese amor cuando en Mateo 22, 35-40 se señala:

“Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.”

En el humanismo cristiano el amor al prójimo es una consecuencia necesaria del amor a Dios a como se menciona en Primera Carta de Juan 4,20:

“Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”

Ciertos principios éticos como no mentir, no robar y no traicionar, son perfectamente compatibles con el humanismo cristiano en razón de ese amor a Dios que no queda solamente en Dios, sino que se hace vida en el trato cotidiano con el prójimo. La relación con el prójimo en el humanismo cristiano se traduce en amor como signo que todo cristiano profesa hacia Dios. He aquí el núcleo y raíz del humanismo precisamente cristiano.

El humanismo al cual alude el actual gobierno en su carácter de laico no asume como raíz un fundamento cristiano. Atendiendo a los discursos del anterior presidente y de la actual presidente en su énfasis relativa al compromiso con el Pueblo, (así con p mayúscula) pareciera ser que la raíz del humanismo del gobierno actual es un colectivo denominado Pueblo, quedando una pregunta en el aire: ¿quién es ese Pueblo a quien no hay que mentir, no robar, no traicionar?

Ante la anterior pregunta cuya respuesta es algo ambigua, se abre una resbaladilla muy peligrosa si la propaganda gubernamental asume el siguiente axioma:

Si estás con el Pueblo entonces estás de acuerdo con el gobierno; pues si alguien no está de acuerdo con el gobierno, entonces, ¿no está con el Pueblo? Ese alguien que no está de acuerdo con el gobierno y por ende no está con el Pueblo, ¿es una persona que sí miente, sí roba y sí traiciona?

Ese humanismo del Pueblo abre peligrosas interpretaciones en donde paradójicamente la sociedad puede quedar dividida y antagonizada entre aquellos que están favor del Pueblo y aquellos que no lo están, en función de si se está de acuerdo con el gobierno o no, gobierno que se presenta en nombre del Pueblo.

En contrapartida, en el humanismo cristiano, aquel prójimo en donde aterriza el amor a Dios queda perfectamente identificado según la parábola del buen samaritano en Lucas 10, 25-37.