El término gringo ha sido asociado al uso de la expresión "hablas en griego", como la referencia a alguien que habla un español no entendible, según el Diccionario Castellano de Autoridades de 1786, o en referencia al uso de la canción patriótica Green Grow the Lilacs por las fuerzas estadounidenses durante la Primera Intervención Estadounidense (1846-1848). Con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, el México independiente perdió unos nueve estados actuales (California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma), sin olvidar lo ocurrido con Texas. Más de la mitad de nuestro país, unos 2.3 millones de kilómetros cuadrados, pasaron de la noche a la mañana a la identidad vecina.
¿La vinculación de las raíces de EEUU y las raíces de un México de tradición hispana se remonta a esta etapa contemporánea? Rotundamente, no.
Si trazamos una línea diagonal imaginaria desde Alaska hasta Florida, todos los territorios al sur de ella fueron de titularidad virreinal hispana y dependieron de Nueva España. Aquella sociedad guerrera de la Península Ibérica, capaz de unificar voluntades de diversas etnias y civilizaciones para conformar un objetivo común, se extendió al norte del actual México, sin ocupar la franja atlántica donde, con el tiempo, se instauraron las Trece Colonias. En esa primera globalización, en la que ocurrieron las grandes transformaciones del mundo, se conformaron nuevas estructuras desde el siglo XVI que cambiaron para siempre la historia de América.
El pensamiento humanista cristiano fue asimilando los procesos exploratorios, poniendo la palabra mestizaje en lo alto, no sin errores, injusticias, dificultades… que siempre han existido. Pero fueron más luces que sombras las que conformaron ese objetivo común transformador, con las bases de pensadores como Francisco de Vitoria, Vasco de Quiroga, Isabel I de Castilla, Antonio de Mendoza, Bartolomé de las Casas, Juan Luis Vives y Junípero Serra.
No juzgando desde el hoy, sino situándonos en sus siglos, aquella realidad de Imperio no forjó el imperialismo del siglo XIX e intentó expandir un sistema virreinal, que no colonial, como súbditos de un mismo rey. Esa creación de un objetivo común bajo un mismo corpus jurídico, basado, a su vez, en el mundo romano; la invitación a la religión católica; el establecimiento de un orden social que no distaba en estructura piramidal de las civilizaciones prehispánicas; y el humanismo cristiano de un pensamiento occidental renacentista… trazaron también las raíces de una historia larga de la mayor parte de los actuales Estados Unidos de América.
La propia migración azteca desde la región de Aridoamérica, las exploraciones de Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1528), Francisco Vázquez de Coronado (1540-1542), el auténtico primer Thanksgiving, establecido por Pedro Menéndez de Avilés en San Agustín (Florida, 1565), la migración hacia Santa Fe y Nuevo México de 400 familias tlaxcaltecas en 1591, los dragones de cuera (caballería del siglo XVI) y los primeros vaqueros (cowboys) en el suroeste de EEUU (1680), la fundación de San Antonio de Béjar (1692), el Tratado de Fontainebleau sobre Luisiana (1762), las misiones fundadas por Junípero Serra (1769-1782), Bernardo de Gálvez (1779-1781) y su participación en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, así como el Tratado de Adams-Onís (1819-1821), son solo algunas de las aportaciones históricas a la actual identidad del territorio de EEUU.
Las tendencias de crear nuevas repúblicas con gobiernos federales o centralistas, en pugna entre conservadores y liberales, llevaron a un México independiente a conflictos (1858-1886) con sociedades indias, como el caso de Gerónimo, católico y conocedor del castellano, en Arizona; y a consolidar las propuestas de inclusión en su territorio de las familias de personajes como Moses y Stephen Austin en Texas (1823-1835). El drama absoluto llegó en (1846-1848). El propio Abraham Lincoln dudó del casus belli de la guerra y el líder de los whigs Robert Toombs de Georgia expresó (1847):
"This war is indescribable... We blame the President of the usurpation of the power to make war... the robbery of a country... the which had existed for centuries and that now was under the dominion of the mexicans. Let us now put a stop to this greed. We have sufficient territory, as the heavens know ".
Desde la independencia de México, el territorio de la antigua Nueva España virreinal y del México independiente fue siendo atacado interna y externamente para renegar en su historia e identidad, así como de sus raíces indias, hispanas y cristianas. La falsa línea divisoria geopolítica fronteriza de los nuevos bárbaros (extranjeros) se diluye bajo la ciencia de la Historia, la cultura y la educación. No solamente es que, si miramos atrás, reconoceremos que, curiosamente, fue Isabel I de Castilla la primera mujer en aparecer (1893) en una moneda oficial de EEUU o que el propio símbolo del dólar procede de una identidad hispanoamericana, a su vez, heredera del prestigio del comercio mundial del gran real de a ocho; no reconocernos nos hará seguir en la falacia. ¿Qué falacia? La de que el hispanoamericano es una persona inferior de bajo nivel intelectual, por lo que debe resignarse a ser amedrentado y agachar la cabeza. Esta es una cadena tejida a modo de culpa por la supuesta violación y eliminación de sus identidades prehispánicas conformadas por paraísos y países irreales originales, que luego fueron supuestamente plenamente sometidos hasta sus renacimientos con la conformación de federaciones y naciones libres desde sus independencias, debiendo olvidar trescientos años de desarrollo global intercontinental y sus expansiones territoriales que, como hemos comentado, incluyen actualmente a más de la mitad de los EEUU del presente.
Con el rasgo común de eliminar toda argumentación que haga explotar esta vinculación histórica en mil pedazos, tan solo consultando nuestros procesos culturales, que conformaron las raíces de nuestros países en los últimos 250 años, podremos situarnos en nuestro presente. Estas argumentaciones de separación y rechazo han arrancado por la fuerza, bebiendo de fuentes pseudointelectuales, mucha de la historiografía y la responsabilidad del México de hoy respecto a su herencia compartida, tanto en época virreinal como en el México Independiente, en su vinculación cultural con los Estados Unidos de América. ¿Tan solo nuestros admirados migrantes, en su lucha vital diaria, hablan de una cultura moderna y actual, o son caminos de ida y vuelta con raíces históricas innegables donde reconocerse en caminos ya surcados? Si hoy no se puede entender América sin España, ni España sin América (como citó Don Miguel León-Portilla) debemos resaltar que los Estados Unidos de América son parte de dicha afirmación, por lo que hay que especificar, en nuestro caso, que hoy no se puede entender México ni España sin los Estados Unidos de América, ni se pueden entender los Estados Unidos de América sin España ni México.
Francis Scott Key, en 1814, presenció el bombardeo británico a Fort McHenry (Baltimore) y escribió la que se considera base para el actual Himno Nacional de EEUU, Defence of Fort M'Henry. Jaime Nunó, compositor español, musicalizó el Himno Nacional Mexicano en 1854. En 1945, Clotilde Arias (inmigrante peruana en EEUU) hizo la primera traducción oficial del Himno Nacional estadounidense, The Star-Spangled Banner. España carece de letra oficial en su Himno Nacional (Marcha Real), pero grandes composiciones como Granada (1932) o el chotis Madrid, Madrid, Madrid (1948) fueron compuestas por el mexicano Agustín Lara, nacido en Tlacotalpan (Veracruz), a orillas del mágico río Papaloapan.
¿Por qué no reconocemos nuestra fraternidad cultural, la investigamos, la analizamos y la difundimos uniendo todo lo bueno que nos ha conformado en nuestras identidades? ¿Por qué seguimos poniendo barreras culturales e intelectuales geopolíticas allá donde hemos compartido y compartimos hoy raíces que debemos presumir?
Permítanme, por favor, con todo el respeto y usando esta metáfora musical, enlazar unas estrofas de estos grandes cantos identitarios de cada territorio para que resuenen. como en Jericó, derribando las barreras y los muros que nos separan entre México, EEUU y España para volver a abrir nuevos caminos culturales fraternos:
Por el sabor que tienen tus verbenas,
no tengo otra cosa que darte
que un ramo de rosas
que le dieran marco a la Virgen morena.
Nuestra causa es el bien, y por eso triunfamos.
En el cielo tu eterno destino
por el dedo de Dios se escribió.
Siempre fue nuestro lema: «En Dios Confiamos».
En la tierra del valor, en el libre país,
ciña ¡oh patria! tus sienes de oliva.
En México se piensa mucho en ti,
por tantas buenas que soñamos desde aquí.










