Adultos mayores: el consumidor que compra desde la certeza
15/07/2026
Autor: Mtra. Montserrat Sánchez Espinosa
Cargo: Directora Académica de la Facultad de Mercadotecnia

Mientras las marcas invierten grandes esfuerzos por conquistar a las nuevas generaciones, uno de los segmentos con mayor crecimiento en México continúa siendo poco visible en las estrategias de mercadotecnia: los adultos mayores. Paradójicamente, se trata de consumidores con una característica invaluable para cualquier marca: la lealtad.

Un adulto mayor entra a la cafetería de siempre porque conoce a quien lo atiende. Recorre el  supermercado donde ha comprado durante años y toma del anaquel la misma marca que ha  acompañado gran parte de su vida. No lo hace por costumbre únicamente; lo hace porque,  después de décadas de experiencia, sabe exactamente qué esperar. En esta etapa de la vida,  consumir no significa explorar, sino tener la certeza de haber tomado una buena decisión.

La mercadotecnia suele asociar el consumo con la novedad, las tendencias o el descubrimiento de nuevos productos. Sin embargo, para este segmento el proceso es distinto. La confianza acumulada a lo largo de los años pesa mucho más que una promoción, una  campaña publicitaria o la recomendación de un influencer. La compra deja de ser un impulso para convertirse en una decisión respaldada por la experiencia.

Este comportamiento explica por qué resulta poco probable que un adulto mayor cambie una  marca de alimentos, productos de higiene personal o medicamentos que ha utilizado durante  treinta o cuarenta años. Más que fidelidad comercial, existe una relación construida sobre la  confianza. Y esa confianza representa uno de los activos más valiosos que una marca puede  generar.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México más de 17 millones de personas tienen 60 años o más, lo que representa alrededor del 14% de la población. Esta cifra continuará en aumento conforme avance el proceso de envejecimiento demográfico del país. Lejos de ser un fenómeno aislado, estamos frente a una transformación estructural del mercado mexicano.

Sin embargo, este consumidor continúa siendo uno de los menos considerados en el diseño  de productos, servicios y experiencias de consumo, particularmente en los entornos digitales.  Con frecuencia, la innovación se desarrolla pensando en consumidores jóvenes, mientras que  aspectos fundamentales como la accesibilidad, la claridad en la comunicación, la facilidad de uso o la atención personalizada quedan a un lado.

El reto para las empresas va mucho más allá de adaptar una aplicación móvil o simplificar un proceso de compra. Implica comprender que detrás de cada decisión de consumo existen  historias de vida, hábitos consolidados, necesidades específicas y vínculos emocionales construidos durante décadas.

Muchos adultos mayores mantienen una participación activa en la economía. Algunos continúan laborando; otros han desarrollado emprendimientos o siguen administrando su patrimonio con autonomía. Al mismo tiempo, el envejecimiento trae consigo nuevos retos relacionados con la salud, la movilidad y la inclusión, aspectos que también deben reflejarse en el diseño de las experiencias de consumo.

Desde la perspectiva de la mercadotecnia social, el desafío consiste en dejar de mirar a los adultos mayores como un nicho secundario para reconocerlos como un mercado estratégico que demanda empatía, accesibilidad y respeto. Para muchos de ellos, salir al supermercado, acudir a la farmacia, tomar un café o ir al cine no representa únicamente una transacción comercial; constituye una oportunidad de interacción social y forma parte de una rutina que fortalece su bienestar.

La innovación seguirá siendo importante para las marcas, pero quizá el verdadero cambio no  consista únicamente en desarrollar nuevas tecnologías, sino en comprender que el consumidor del futuro también será un adulto mayor. Las empresas que aprendan a construir experiencias desde la confianza, la cercanía y la inclusión no solo estarán respondiendo a una tendencia demográfica; estarán entendiendo que, en esta etapa de la vida, las personas no compran desde el deseo de descubrir algo nuevo. Compran, sobre todo, desde la certeza.