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[José Sánchez del Río un modelo a seguir para los jóvenes.]

San José Sánchez del Río es un modelo a seguir, especialmente para los jóvenes, “nos invita a ser santos en nuestro propio contexto histórico”, mencionó el Lic. Juan Louvier Calderón, Profesor Investigador de Formación Humanista en el marco de las actividades que Pastoral de la Cultura llevó a cabo para conmemorar la celebración de este joven santo.

Mencionó que en ocasiones el contexto es favorable al camino a la santidad, pues nos encontramos con las suficientes características y herramientas; entonces es fácil florecer como lo describe el salmo 92 que cita “florece donde estés plantando”.

“Generalmente con buenas condiciones como el clima y la humedad, el florecimiento es en grupo, pero no es necesario que haya estas condiciones, a veces ese florecer donde estas plantado es en circunstancias adversas, debemos de preguntarnos cuál es el terreno en el que estamos plantados aquí y ahora”.

Explicó que la historia de Joselito, como también se le conoce a este santo, es cercana a nosotros, no en tiempo, pero si en la existencia.

Indicó que el Santo era originario de Sahuayo, Michoacán y nació durante el periodo de la Revolución Mexicana para ser precisos en 1913, por lo que le tocó vivir durante una época conflictiva en México sobretodo en lo relativo a la relación Iglesia-Estado.

Continuando con el contexto histórico que enmarcó la vida de Joselito, el Lic. Louvier mencionó que el 9 de marzo de 1925 un grupo de seglares católicos fundan un organismo llamado La Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, y este organismo se difunde por toda la República Mexicana.

“En Sahuayo, los hermanos de Joselito, Macario y Miguel, se integran en el Comité Local de la Liga, mientras que José Sánchez del Río se integra a las vanguardias, que era la sección infantil”.

Indicó que en ese mismo año, dos hechos prácticamente simultáneos marcarían un cambio en la historia de nuestro país y por consiguiente de San José Sánchez de Río; el Papa Pío XI a nivel mundial establece la solemnidad de Cristo Rey del Universo y a su vez el presidente Calles envía al congreso una ley para incluir como delitos penales las disposiciones anti católicas que tenía la constitución, por ejemplo al portar algún distintivo religioso en la calle se era acreedor a una multa.

“Ante esto la Liga organiza una resistencia civil ante esa ley y recoge dos millones de firmas y un boicot, ósea, abstenerse de todo aquello que no sea indispensable y a partir del 31 de julio, todo acto de culto público que exigía la intervención de un sacerdote quedó suspendido en todas las iglesias de la República, esto último por disposición Papal”.

Con esta serie de hechos, inicia la Guerra Cristera, mientras tanto Joselito ya contaba con 13 años de edad y expresaba su deseo de unirse a la lucha de los cristeros, tal era su deseo por ser parte que al acompañar a su madre en una peregrinación a la tumba de Anacleto González Flores, mártir cristero, al cual le pide que por su intercesión le sea concedida la gracia del martirio, explicó el especialista.

“Es un niño de trece años pidiendo la gracia del martirio y a partir de ese momento, su resolución fue firme y con insistencia se propuso solicitar su admisión en las filas cristeras de las que ya había sido rechazado previamente. Incluso le dice a su mamá: nunca como ahora es más fácil ganarse el cielo; que sabiduría de chamaco, de entender que si finalmente nosotros vivimos 10 o 50 años tiene un límite y no fuimos creados para un tiempo determinado, sino que nacimos para vivir toda la eternidad”.

Finalmente es aceptado en las filas de los cristeros por el General Prudencio Mendoza como ayudante, no como soldado y es asignado al grupo del General Rubén Guízar Morfín. 

El catedrático señaló que José Sánchez del Río es capturado por fuerzas federales durante un enfrentamiento en Cotija y fue encerrado en un calabozo junto a Lorenzo, otro joven cristero con el que había sido capturado, al día siguiente de su captura son trasladados a Sahuayo y entregados al Diputado Federal Rafael Picazo, quien era padrino de bautizo de Joselito, iniciando de este modo el martirio del santo.

Ya en Sahuayo, le ofrecieron en varias ocasiones renunciar a su fe católica, sin embargo siempre dijo: “Yo no vendo mi fe, mi fe es para defender la libertad religiosa a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe como la reina de México, no está en venta mi fe por ningún privilegio ni por ninguna libertad que ustedes me ofrecen, la única libertad es la de Dios y por Él prefiero morir a traicionarlo”.

“A las once de la noche del 10 de febrero, le son desollados los pies con un cuchillo y mientras es torturado le piden que diga viva Calles, viva el gobierno para ser liberado, sin embargo con cada corte que le hacían Joselito decía Viva Cristo Rey, al no poderlo doblegar con esta tortura, a golpes lo obligan a caminar por la calle Constitución que conduce al cementerio, durante este trayecto le siguen pidiendo lo mismo, pero Sánchez del Río seguía replicando con voz más fuerte Viva Cristo Rey, siendo estos gritos oídos por todo el pueblo”.

Ya en el panteón el joven es apuñalado, pero a cada apuñalada el grito de Viva Cristo Rey se seguía escuchando, para poder acallar aquellos gritos, el jefe de la escolta le dispara en la cabeza y cae muerto, en ese momento José contaba con 14 años de edad, describió el Lic. Louvier. 

Indicó que Joselito fue beatificado el 20 de noviembre de 2005 por orden del Papa Benedicto XVI junto a Anacleto González Flores y otros jóvenes mártires en una ceremonia realizada en el estadio Jalisco y posteriormente fue canonizado el 16 de octubre del 2016 por el Papa Francisco.

“Es por todo esto que José Sánchez del Río es un ejemplo de cómo florecer hacia el cielo desde el lugar en el que se está plantado sin importar las condiciones. Todos tenemos la misma oportunidad de ser santos, la razón de nuestra existencia que tendrá un fin en lo biológico, nos invita a que en esta vida logremos llegar a la santidad y eso es lo que le da sentido a la vida”. 

Cabe señalar que la UPAEP cuenta con una reliquia de primer grado, la cual es un pedazo de hueso de José Sánchez del Río, la cual se expondrá para su veneración próximamente.

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