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Todos hablan hoy en día del populismo, sobre todo del “populismo de derecha”, pero pocos se preguntan qué es realmente dicho fenómeno. Eso trataremos de explicar ahora.

1. Esta palabra se usa cada vez con más frecuencia, sobre todo en las lides políticas, en donde se ha convertido en un estigma, en un arma arrojadiza, muy socorrida para atacar y difamar a contrincantes políticos, sean estos personas o partidos. En la Ciencia Política se emplea dicho concepto para describir determinados programas, formas de comunicación y posturas políticas. Sin embargo, como sucede con un sinnúmero de conceptos en esta disciplina, este término no es unívoco. Debido en parte a que se ha vuelto muy común en la plática cotidiana de muchas personas y de muchísimos círculos políticos, se ha vuelto difícil llegar a una aplicación neutral del término en las ciencias sociales; esto trae consigo que se haya vuelto una palabra poco precisa y muy cargada de valores generalmente negativos.

2. Esto quiere decir que, si un actor político tacha a otro de ser “populista”, lo que generalmente pretende lograr es ponerlo a la defensiva, colocarlo ante los electores como un político devaluado y hacer aparecer sus propuestas como totalmente irrealizables y fantásticas. Los presuntos populistas, por lo tanto, son acusados de rebajar el nivel de la discusión política y de demagogos; de querer conquistar el gusto de las masas sin reparar en que sus propuestas y promesas sean irrealizables.

3. Si de lo que se acusa a los presuntos populistas es de querer llamar la atención de todos con sus promesas y soluciones fáciles y simples, con la ayuda voluntaria o no de los medios de comunicación, entonces podemos concluir que muchos políticos que acusan a otros de populistas también caen en esta categoría.

4. Como generalmente, al contrario de lo que se discute en las pláticas de café, la realidad política es mucho más compleja. Así, muchos hablan de “populismo de derecha” y de “populismo de derecha”, lo cual es muy difícil de distinguir; además, el fenómeno del populismo se presenta de muy diversas maneras en los diferentes países en los que podemos registrarlo.

5. Se habla también de “populismo nacional”, de “populismo ecológico”, etc. Lo que hace casi siempre similares a todas estas categorizaciones es su falta de precisión para explicar lo que debemos entender en cada caso.

6. El politólogo francés Pierre-André Taquieff, experto en populismos, afirma que podemos definir al populismo como un estilo político que puede caracterizarse por cuatro elementos: su referencia al “pueblo”; su búsqueda de identidad separándose de otros pueblos, es decir, la identidad se logra excluyendo a otros; su marcada dependencia de líderes carismáticos; y su caracterización como “movimiento”, como “liga”, “lista”, “frente”, pocas veces como “partido”.

7. Los movimientos populistas se basan muy rara vez en estructuras democráticas; casi nunca se guían por derechos y obligaciones dentro de una membresía partidista, sino que los miembros se mueven dentro de una estructura organizada por lo general de manera rigurosamente jerárquica, que se diseña y funciona de acuerdo con las características y los deseos del caudillo o líder.

8. Un aspecto importante de los populistas es que hacen una clara distinción entre las “élites”, que describen como perniciosas o malas, y “el pueblo”, bueno y sufrido. Por supuesto que los populistas se colocan del lado de este, a quien pretenden ayudar para lograr imponer su voluntad, es decir, la voluntad “popular”.

9. En Europa, el avance de los populistas es notable: ya están representados desde hace años en los parlamentos nacionales. En la actualidad, tenemos populistas en los parlamentos de 19 de los 28 países miembros de la Unión Europea. Allí está el “Front National”, de Marine Le Pen en Francia, el Partido por la Libertad de Geert Wilders en Holanda o el Partido de la Libertad de Austria.  

10. Al parecer, en donde están más fuertes estas tendencias populistas es en la Europa del Este; en algunos de estos países, incluso, ya han logrado colocarse como primera fuerza política, por lo que estos partidos o movimientos encabezan gobiernos nacionales, como en Polonia, Hungría y Chequia. Sin embargo, es difícil catalogar a todos estos movimientos como “de derecha”. Según Stefan Meister, experto en países del Este europeo, en esas naciones se vuelve muy complicado diferenciar entre populistas “de derecha” o “de izquierda”. Lo mejor es hablar simplemente de “populismo”, pues dicho término abarca características de ambos espectros políticos. Sobre estas características de los populismos en la Europa del Este trataremos en nuestra próxima colaboración.

 

Dr. Herminio S. de la Barquera y A.

Dirección de Posgrados en Ciencias Sociales

 

Grupo de Investigación en Ciencias Sociales (INCISO-UPAEP)

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