Pin It

 

Por: Yahir García Tlamis

Alumno de segundo semestre del Bachillerato UPAEP Santiago

 

Desde su invención en 1885 y su comercialización en 1900, los autos han sido un transporte que ha influido en las sociedades de casi todo el mundo. Los primeros modelos que se diseñaron eran caros e inseguros. Con el paso del tiempo se añadieron diversas adecuaciones para que los automóviles ofrecieran mejores márgenes de seguridad para los usuarios. La tecnología ha jugado un papel muy importante para lograr modelos más eficientes y ha posibilitado que cada vez más gente pueda adquirir un auto.

 

Una de las primeras innovaciones en la industria automotriz fue la creación del motor a combustión interna de gasolina en 1890. Las velocidades que podían alcanzar los autos fueron aumentando. Esto puso en riesgo la vida de los pilotos y de los pasajeros. Por esta razón se diseñaron mecanismos de protección como el parachoques. Con el paso de las décadas se añadieron más elementos de seguridad compuestos por partes más ligeras, compactas y aerodinámicas. El objetivo era conciliar seguridad y eficiencia. Casi desde el inicio de la industria automotriz, las compañías han competido por sacar al mercado vehículos cada vez más sofisticados. Año tras año los nuevos modelos acaparan la atención de la prensa y los consumidores.

 

Una preocupación que comparto con muchos automovilistas es la necesidad de que la industria ponga énfasis en la relación de sus modelos con el cuidado del medio ambiente. Desde hace varios años hemos visto cómo ha evolucionado la gasolina. Diversas modificaciones, como eliminar el plomo, han ayudado a que el combustible sea menos agresivo con el medio ambiente. Sin embargo aún falta mucho por hacer. Una de las últimas innovaciones ha sido el avance los autos eléctricos. Por su elevado costo aún no son accesibles para el consumidor masivo. Por esta razón es necesaria la intervención del gobierno para otorgar incentivos que permitan que este tipo de transporte se popularice. Además, otro aspecto muy importante que ayudaría mucho en la movilidad de las ciudades es el uso de la bicicleta y del transporte público. Si se invirtiera de forma más inteligente y comprometida en estas dos áreas de oportunidad, tendríamos urbes más amables y, sobre todo, menos contaminantes. Esto, por supuesto, no significaría la eliminación del automóvil sino un uso más eficiente de sus ventajas. 

Lo más reciente

Galerías Institucionales