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La toma de posesión de AMLO como presidente de México se llevará a cabo en un contexto económico poco común, en el que el gobierno saliente deja una economía mexicana macroeconómicamente sólida, pero al mismo tiempo existe un marcado nerviosismo de los mercados internacionales originado en acciones políticas concretas de diversos miembros de MORENA.

A grandes rasgos son cuatro acciones las que han originado tal contexto y que han dilapidado la tranquilidad generada por el discurso de triunfo del próximo presidente. Proyectos de ley de miembros de la bancada de MORENA y sus partidos aliados para terminar con la autonomía del Banco de México, para estatizar las AFORES, para eliminar las comisiones bancarias. Y el anuncio del presidente electo sobre la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto a partir de los resultados de un sondeo que se hizo con base en una muestra de población no representativa.

Lo anterior, genera diversas preguntas y reflexiones acerca del comportamiento que el próximo gobierno tendrá en diversos frentes. Aquí reflexiono acerca de la relación entre el próximo gobierno mexicano y los mercados de capital internacionales.

En la economía contemporánea, los capitales internacionales conformados por miles de inversionistas que a diario toman decisiones con respecto a en qué país invertir su capital o de qué país sacarlo, fungen como financiadores de gobiernos y de empresas, inyectando recursos que de otra manera estarían ausentes de la economía nacional o que, de otro modo, el gobierno tendría que reemplazar a través de diversas vías, como incrementar los impuestos por ejemplo.

Esto obliga a los gobiernos a sopesar la reacción de los mercados de capital frente a decisiones de política pública que quieran tomar, y los presiona a no tomar decisiones que provoquen lecturas negativas por parte del capital internacional.

Lo anterior plantea una pregunta fundamental. ¿Qué tanto peso deberían de darle los gobiernos a la reacción de los capitales internacionales, en el momento de tomar una decisión de política pública?

Considero que cualquier gobierno en el mundo nunca debe de privilegiar la reacción de los mercados sobre consideraciones de interés público en el momento de tomar una decisión. De hacerlo, sería el enfoque de los intereses particulares de los diversos inversionistas el principio ordenador de las sociedades y no consideraciones del bien común.

Una vez expresado lo anterior, dos son los problemas de fondo que veo en el reciente comportamiento del próximo presidente de México y de su coalición política. El primero es que el fundamento de las acciones referidas, soslaya de manera inconveniente la reacción de los mercados. Si bien creo que los mercados no deben de ser la prioridad en el momento de tomar una decisión, eso no quiere decir que no importen. Ponerlos nerviosos le genera costos económicos importantes al autor de tal nerviosismo y en última instancia a sus gobernados.

El segundo problema que veo es que en las propuestas y anuncios arriba señalados, el interés público tampoco estuvo al centro de las decisiones. Difícilmente se podría argumentar que la cancelación de un aeropuerto necesario para mejorar la conectividad y en el cual se han invertido recursos públicos, se hizo velando el interés público. Lo mismo aplica para la propuesta de erradicar la autonomía del Banco de México o para la propuesta de estatizar los fondos de pensión de los trabajadores.

A partir de lo anterior, creo que el próximo presidente y su partido nos han dado algunos indicios sobre cuál será la nueva forma en la que el Estado mexicano se relacionará con los mercados internacionales. Puntualizo cuatro.

Uno. En algunos casos, como en la cuestión del aeropuerto, el presidente privilegiará en sus decisiones, el envío de mensajes de autoridad frente a grupos de poder y el otorgamiento de trofeos a su base electoral, aunque dicha medida genere al mismo tiempo, niveles importantes de desconfianza por parte de los mercados financieros.

Dos. La coalición política de MORENA es marcadamente heterogénea con respecto a su visión sobre la economía. En ella existen figuras moderadas que plantean cambios importantes de política económica sin salirse del consenso de preservar y desarrollar una economía de mercado. Por otro lado, existen miembros con un perfil más radical y anti-liberal, que tienen una visión negativa sobre la economía capitalista global, por lo cual plantean desde el Congreso, proyectos de acción que van profundamente en contra de las bases teóricas y programáticas de una economía de mercado.

Tres. Por lo anterior, los miembros antiliberales no tienen empacho alguno en lanzar proyectos de ley que generan rachas de nerviosismo y desconfianza por parte de los mercados. Parece no interesarles que dichos proyectos, no solamente generan preocupación por su contenido, sino también porque MORENA tiene amplia mayoría en cámaras lo cual hace muy probable que muchos proyectos de ley terminen operando. En otras palabras, sus propuestas y amenazas contra los cimientos de la economía de mercado, son percibidas por el mercado como creíbles.

Cuatro. El presidente electo y su gabinete en ciernes, tras el anuncio de una acción o proyecto anti-liberal, han tenido que revirar con intentos de restaurar la confianza en la economía mexicana, presumiendo la estabilidad macroeconómica de México e inclusive en algunos casos, desacreditando algunos de los proyectos propuestos por legisladores de su mismo partido. De seguir esta dinámica, se incrementará la incertidumbre sobre México y disminuirá de forma pronta la credibilidad del próximo gobierno mexicano frente a los inversionistas y frente a sus propias bases partidistas.

En esta lógica, ¿qué esperar hacia adelante?

La respuesta radica en la contestación de las siguientes preguntas:

Dado que MORENA no es un partido homogéneo ni monolítico, ¿qué corriente será la que predomine en las decisiones públicas del próximo presidente mexicano, los moderados o los antiliberales?

¿En qué otra cuestión de política pública, AMLO privilegiará los réditos político-electorales por sobre la reacción de los mercados y por sobre consideraciones de interés público? Hoy fue el aeropuerto, ¿mañana cuál será?

Y la más importante. Ante el anuncio y/o la puesta en práctica de medidas que generen nerviosismo en los mercados (las cuáles al parecer serán una constante), ¿con qué recursos se reemplazará el capital que deje de llegar a México?, ¿con incremento en los impuestos, con deuda, con ahorro del gasto corriente, con dinero producido sin respaldo?

Por el momento es difícil aventurar contestaciones. Lo que sí sé, es que el desarrollo del país y las condiciones de vida de millones de mexicanos dependerán mucho de las respuestas que, en un futuro no muy lejano, obtengamos.

Dr. Derzu Daniel Ramírez Ortiz
Relaciones Internacionales
UPAEP

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