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Historia del principio ... 

“La educación es el arma más poderosa que puedes utilizar para cambiar el mundo”, - Nelson Mandela. Una universidad es aquella que proporciona conocimientos especializados, críticos y hace del ser humano ... humano!!! Es el compromiso de cualquier Universidad, y cuando se atreve a cambiar los paradigmas en pro del desarrollo de la ciencia y tecnología, ella trascenderá, y los que participen en esa transformación tendrán un lugar en la historia, pero sobre todo tendrán un lugar en sus familias, amigos y en su nación por siempre. Vamos UPAEP!!! ... hacia una transformación progresiva en la educación, y solo lo lograremos con retos mayores, como lo es ahora el proyecto AzTechSat-1, auspiciado por la AEM (Agencia Espacial Mexicana) y NASA (National Aeronautics and Space Administration). 

La historia o nuestro pasado nos permite reflexionar sobre el presente y visualizar nuestro futuro; en nuestra cultura podemos encontrar un sinnúmero de leyendas y estudios sobre el espacio, desde las leyendas de Quetzalcóatl y Kukulkán, que bajaban del espacio a la Tierra en el equinoccio de primavera, hasta los avanzados estudios astronómicos plasmados en la arquitectura y en el arte prehispánico. 

La historia de la tecnología aeroespacial en México, en su formación natural evolutiva, se presenta primero en la aeronáutica, que se remontan a los estudios de aerostación desde las épocas del Virreinato de la Nueva España, cuyo registro más antiguo data de 1784. Pero quién no ha escuchado hablar del ingeniero Joaquín de la Cantolla y Rico, quien, en 1863, durante el Segundo Imperio Mexicano, construyó tres globos aerostáticos: el Moctezuma I, Moctezuma II y el Vulcano. Incluso hoy en día, muchos mexicanos, al referirse a un globo de aire caliente de cualquier tamaño, lo suelen llamar globo de Cantolla. 

Pero no fue hasta finales del gobierno de Porfirio Díaz que se comenzó a reconocer los estudios aeronáuticos una verdadera utilidad para fines militares. Por las mismas fechas, durante el periodo posterior a la salida de Porfirio Díaz, durante el gobierno interino de Francisco León de la Barra, se registró un intento de formar un cuerpo de aeronáutica militar con una escuadrilla de aviones y la primera Escuela Militar de Aviación, sin éxito por falta de tiempo y presupuesto. Sin embargo, no fue hasta el gobierno de Francisco I. Madero, cuando, el 30 de noviembre de 1911, éste fue invitado a participar en un vuelo de exhibición, a bordo de un avión Deperdussin de dos plazas, convirtiéndose en el primer mandatario en funciones en volar un aeroplano. Así, Madero quedó impresionado y decidió autorizar la compra de cinco aviones, por lo cual mandó a estudiar a cinco mexicanos a la escuela Moisant Aviation School en Nueva York, que luego serían conocidos como los “primeros cinco”. 

Victoriano Huerta, consciente de la importancia de contar con esta nueva tecnología, el 7 de abril de 1913, reunió en los llanos de Balbuena a Miguel Lebrija, Horacio Ruiz Gabiño, Juan Guillermo Villasana y Antonio Sánchez Saldaña, a fin de llevar a cabo unas pruebas aéreas, conformando la primera Escuadrilla Aérea de la Milicia Auxiliar del Ejército Federal. Asimismo, mandó a estudiar aviación en Francia a treinta alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes. Este hecho es de gran importancia para la aeronáutica nacional, ya que algunos de estos primeros pilotos militares mexicanos fueron los pioneros de la aviación civil en México. 

Otro dato relevante es que, para el 15 de noviembre de 1915, se crea la Escuela Nacional de Aviación (ENA) y los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas (TNCA), impulsados por el piloto aviador militar Alberto Salinas. La aviación militar mexicana se volvió totalmente autosuficiente; se construyeron aeronaves y refacciones para la conservación y mantenimiento de la flota aérea, la cual contaba ya con 58 naves, la mayor parte de construcción mexicana, como las aeronaves serie A y serie H, con motores Aztalt y hélices Anáhuac. Para 1923, y hasta la Segunda Guerra Mundial, ya se habían construido en México más de cien aeronaves, como los Sesquiplanos Azcárate, los bimotores Lascurian, lo biplanos Ares, los monoplanos Teziutlán, los Baja California (el BC-1, BC-2 y el BC-3), estos últimos fabricados en Tijuana por Flavio Rivera, entre muchos otros. No obstante el impulso de la industria aeronáutica en México durante los años veinte y treinta, la situación económica del país y las continuas rebeliones (de la huertista, cristera, escobarista, serrano-gomista, cedillista, del yaqui) no permitieron que la industria despegara en forma permanente. Los TNCA pasaron a manos extranjeras sin que lograran producir un solo avión. Con la entrada de México a la Segunda Guerra Mundial, las compras al extranjero se convirtieron en una constante y los TNCA fueron poco a poco limitándose a labores de mantenimiento. 

La industria aeroespacial a nivel mundial tiene su origen y su mayor auge principalmente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo quedó dividido en dos polos ideológicos, periodo conocido como la Guerra Fría. Esta época se caracterizó por un rápido avance en la industria aeronáutica, los motores a reacción y las turbinas comenzaron a sustituir a los grandes motores radiales recíprocos y, posteriormente, las amenazas de una guerra nuclear obligaron a los países a retomar los estudios en lanzamiento de cohetes balísticos, lo que dio origen a la llamada “carrera espacial”, en la que la Unión Soviética se disputó la supremacía espacial con Estados Unidos por décadas. 

La carrera espacial también logró impactar a nuestro país, y el 10 de agosto de 1962, durante el gobierno de Adolfo López Mateos, se crea la Comisión Nacional del Espacio Exterior (CNEE), cuyo principal objetivo fue controlar y fomentar, en México, todo lo relacionado con la investigación, exploración y utilización con fines pacíficos del espacio exterior. Para 1968, la necesidad de contar con un sistema satelital para la transmisión mundial de los juegos olímpicos, obligó al gobierno a afiliarse al sistema satelital Intelsat y se construyó, en el estado de Hidalgo, la primera estación terrena del país, rentando un satélite ATS- 3, propiedad de la NASA. Dos años después se inició el uso del satélite para fines domésticos. 

Cuando todo parecía indicar que nuestro país entraba de lleno en la carrera espacial, y a pesar de los éxitos obtenidos, la CNEE, desafortunadamente, desaparece en 1977, durante el gobierno de José López Portillo, cuando nuestro país vivía una de las crisis económicas más fuertes hasta ese momento, y la investigación en materia espacial entró en aislamiento por muchos años, con proyectos autónomos pero sin coordinación ni participación del Gobierno Federal. En 1982, México compra su primer paquete de satélites propios, conocido como Sistema Morelos. Los satélites Morelos I y Morelos II fueron puestos en órbita en 1985, para su manejo se creó Telecomunicaciones de México (Telecomm). Durante la puesta en órbita del Morelos II, el Ing. Rodolfo Neri Vela, es invitado como astronauta a bordo del transbordador Atlantis. El mencionado organismo descentralizado (Telecomm), en 1993, obtiene un segundo paquete de satélites, llamado Sistema Solidaridad. Ese mismo año se lleva a cabo la puesta en órbita del Solidaridad I y en 1994 el Solidaridad II, al tiempo que se daba de baja al Morelos I. 

Sin embargo, a pesar del impulso del gobierno y la fuerte inversión que se hizo para la adquisición de estos sistemas, la tecnología seguía dependiendo del extranjero. De manera simultánea, la UNAM crea el Programa Universitario de Investigación y Desarrollo Espacial (PUIDE), que, en 1991, inicia con la construcción y el diseño del primer satélite, 100% construido en México, el UNAMSAT-1, destruido en su lanzamiento en 1995. Un año después se pone en órbita el UNAMSAT-B. 

En 1990 se fundó la Sociedad Espacial Mexicana, A.C. (SEM), que trabajó para impulsar el sector en algunas escuelas mexicanas y en proyectos de cohetes de aficionados, pero con poco impacto en el resto del país y de la sociedad. Existieron otros proyectos satelitales mexicanos como el SATEX-1, que comenzó en 1994, desarrollados por un consorcio de instituciones mexicanas con el patrocinio y la coordinación del extinto Instituto Mexicano de Telecomunicaciones, participaron: el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Instituto de Investigaciones Eléctricas (IEE), el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el Instituto de Ingeniería de la UNAM, la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) unidad Zacatenco y unidad Ticomán del IPN y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Éste ha sido uno de los proyectos interinstitucionales más ambiciosos por la cantidad de científicos e instituciones involucradas, sin embargo, nuevamente la falta de apoyos económicos y la desaparición del Instituto Mexicano de Telecomunicaciones originaron que el proyecto se detuviera cuando llevaba más de 80% de avance. 

Todo parecía indicar que, en la década de los noventa, la industria espacial mexicana volvía a renacer, pero en 1997 recibe un nuevo golpe, cuando el gobierno mexicano pone a la venta el sistema satelital del país a través de Satélites Mexicanos, S.A. de C.V. (Satmex), el cual queda bajo el control de la compañía norteamericana Principia Loral Space & Communications. No fue hasta 2010 cuando el gobierno mexicano anunció la creación de un nuevo sistema satelital para seguridad nacional, llamado Mexsat, que consta de tres satélites: el Bicentenario, puesto en órbita exitosamente el 19 de diciembre de 2012; el Centenario, destruido durante su lanzamiento el 16 de mayo de 2015, y el Morelos III, funcionando desde el 2 de octubre del mismo año. Este sistema es administrado por Telecomunicaciones de México (Telecomm-Telégrafos). Cabe señalar que el nuevo sistema satelital está nuevamente en manos del Gobierno Federal, la tecnología se vuelve a adquirir en el extranjero –son construidos por la Boeing Satellite Systems International, Inc. 

Con la creación de la Agencia Espacial Mexicana en 2010, se abrió –para nuestro país– una nueva coyuntura para desarrollar y consolidar una industria aeroespacial. No fue hasta el 2 de noviembre de 2011 que se nombró a su primer director general, el Dr. Francisco Javier Mendieta Jiménez, quien tuvo que presentar un proyecto de programa nacional de actividades espaciales y un estatuto orgánico para la agencia, por lo que la Agencia Espacial Mexicana, prácticamente comenzó sus funciones reales el 1 de marzo de 2013. En la actualidad, cada año, la AEM promueve decenas de proyectos con universidades e instituciones de investigación, por lo cual se generó un fondo sectorial, en coordinación con Conacyt, y un fideicomiso público para poder financiar dichos proyectos.1 

AzTechSat-1 

La Facultad de Electrónica de UPAEP inicia en el año 2011 la gestión de su nueva carrera “Ingeniería Aeroespacial”, el Mtro. Eugenio Urrutia y el Mtro. Enrique Sánchez motivaron y gestionaron su creación, la cual fue aceptada por la Junta de Gobierno en 2015 y en ese mismo año se obtuvo el RVOE ante SEP, e inicia su primera generación en 2016. 

Profesores investigadores de la Facultad de Electrónica de UPAEP en 2014 inician el proyecto “Gxiba2”, satélite de clase CubeSat de 3U para monitorear y analizar las emisiones del volcán Popocatépetl, este proyecto fue motivado por el ingreso del Doctor José Hernández Moreno, astronauta de NASA, en UPAEP, como asesor científico y tecnológico de la Facultad de Electrónica. En primavera de 2016 conocemos a Andrés Martínez, Director de programa “Sistemas de Exploración Avanzada (AES)” y Dirección de Misión de Exploración y Operaciones Humanas (HEOMD) de NASA. La UPAEP invita a Andrés Martínez y al director de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) el Dr. Mendieta, que en su representación estuvo con nosotros el Mtro. Carlos Duarte, a inaugurar el inicio de la carrera en “Ingeniería Aeroespacial”, y dentro de la agenda programada en su visita se les presentó el proyecto Gxiba y el equipo de profesores y alumnos, cabe mencionar que conoció y reconoció las capacidades de los estudiantes de UPAEP que participaban en el proyecto, y como resultado de su visita y de común acuerdo con la AEM, nos proponen realizar el proyecto “AzTechSat-1”, el cual tiene como misión principal enviar datos a la constelación de GlobalStar y esta a su vez bajará los datos colocándolos en la nube para su recuperación más ágil. Esta es una nueva tecnología que será probada en 2019, el compromiso de NASA es llevar el satélite a la Estación Espacial Internacional y de ahí liberarlo en su órbita correspondiente. 

El proyecto se denomina AzTechSat-1, en alusión a nuestra cultura Azteca (Az) y también constituye un reto Tecnológico (Tech, por sus siglas en inglés) del primero de varios proyectos Satelitales (Sat-1), auspiciado por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Espacial Mexicana (AEM). El AzTechSat-1 es un nanosatélite de clase CubeSat de 1U (un cubo de 10cm) administrado, diseñado y construido por un equipo interdisciplinario de estudiantes de ingeniería y otras áreas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). La AEM tiene dentro de sus funciones ser enlace con otras agencias extranjeras, y para este proyecto en particular con la NASA, realizará todas las gestiones correspondientes para el buen desarrollo y éxito del proyecto, además de que también hará las gestiones con otras instancias del gobierno federal mexicano, para el buen desarrollo y operación del nanosatélite AzTechSat-1. 

En mayo de 2017 se realiza de manera oficial el “Kick Off” o “el inicio del proyecto” en NASA Ames, con Andres Martínez, autoridades de NASA y la AEM representado por Carlos Duarte, y por parte de UPAEP, nuestro rector Emilio Baños, el vicerrector académico Eugenio Urrutia, y el director científico del proyecto Héctor Vargas. 

Recuerdo: nerviosismo, alegría, angustia, orgullo, asombro y todas las sensaciones que caben en un instante cuando llegas entrar a NASA, recuerdo los logros más importantes de NASA, por lo mismo sentí un gran nerviosismo por el gran compromiso que íbamos hacer, y lo que me llevo a sentir una gran alegría al comprender este gran reto, aunque con un poco de angustia de saber que sería un camino difícil pero no imposible, por que somos mexicanos y debemos sentirnos orgullos de serlo, sí nos asombramos de ver grandes laboratorios con todos los científicos que nos presentaron y al fin comprendí que en la ciencia y tecnología no debe haber barreras psicológicas, ni físicas ni mucho menos de idiosincrasias, la ciencia y la tecnología deben de estar al servicio del hombre y de su habita, esto es, todo con lo que convive en la naturaleza, ya que el mismo hombre es una metáfora de si mismo. 

Y esta oportunidad queremos compartirla con los estudiantes de UPAEP, en principio usaremos la metodología de NASA en desarrollar un proyecto espacial, en particular un satélite. Todas las fases del ciclo de vida de un proyecto que sigue NASA, lo estamos utilizando en nuestro proyecto AzTechSat-1, desde la Pre-Fase A que es la definición de la misión y el estudio de conceptos del proyecto, hasta la Fase F que representa el cierre o clausura de proyecto, cuando todo ha resultado a lo planeado o haber cumplido con la misión en su totalidad y tener toda la documentación correspondiente que nos ayudará para el siguiente proyecto como lecciones aprendidas. La Fase A, se obtienen todos los requerimientos del sistema, esto es, después de haber comprendido cuál es la misión y los conceptos generales del proyecto, la pregunta natural es qué se requiere para resolverlos, y se escriben todos los requerimientos a detalle, y por lo cual representa una revisión por parte del comité científico y tecnológico de NASA, para nuestro proyecto este hito fue exitosamente presentado el 10 de Octubre de 2017, con algunas observaciones importantes para mejorar en la segunda revisión. La Fase B implica presentar un diseño preliminar, esto es, el primer esquema conceptual para resolver todas las partes que harán de la misión exitosa, y nuevamente fuimos evaluados por el comité de científicos y tecnólogos de NASA el 20 de febrero de 2018. Para la Fase C, se requiere el diseño final, esto es, resolver todas las partes de forma que no quede ninguna duda de la solución de la misma y también con el compromiso de hacer la misión exitosa, esta revisión fue evaluada el 17 y 18 de Julio de 2018, se revisaron a detalle las 12 áreas del proyecto, de las cuales tres requieren completar a detalle su información, por lo cual el resultado fue exitoso y gratificante para todos los estudiantes y profesores del proyecto, seguimos avanzando!!!. En la Fase D se ensambla o integra el sistema, y se prueba para su lanzamiento exitoso, este hito se cumplirá para primavera del 2019, y por consiguiente la penúltima fase E se cumplirá en otoño del 2019 que implica la operación y administración de la misión del proyecto, en este caso se tendrá la comunicación directa con nuestro satélite desde la estación terrena de UPAEP y otras instituciones que nos apoyaran a captar los mensajes y responder con comandos al AzTechSat-1, así como todos los radioaficionados también podrán escuchar al AzTechSat-1 y reportarlo en nuestra página de upaep.mx/aztechsat, y regresarles un QSL o acuse de recibo a manera de un diploma de reconocimiento por su colaboración con el proyecto. 

Agradecemos a UPAEP, AEM, NASA, FONDO SECTORIAL CONACYT-AEM, CONCYTEP, UACH, MXSpace por apoyar al proyecto AzTechSat-1, y sobre todo a la ciencia y tecnología mexicana, con este proyecto México regresa a ser protagonista de su historia en materia aeroespacial, a mostrar a todas las instituciones de educación, a las empresas del área y nuestras instituciones gubernamentales que es posible complementar estos esfuerzos de todos los científicos mexicanos, esto es, debemos seguir creando redes de colaboración en ciencia y tecnología con todos los actores posibles para avanzar hacia el desarrollo y progreso de México!! 

 


1 Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León. 2016. 

2 Gxiba - palabra zapoteca que significa “cielo, universo, infinito, ...” 

 

Dr. Héctor Simón Vargas Martínez Director Científico de AzTechSat-1 Facultad de Electrónica UPAEP Decanato de Ingenierías 

 

 

 

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