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[El estudiante de Logística de Negocios cursó un semestre de intercambio en la institución alemana.]

Roberto Viveros Ramírez, estudiante de Logística de Negocios y quien por un semestre realizó intercambio en la Hochschule de Düsseldorf, compartió en entrevista su experiencia en Alemania.

¿Cómo eliges tu lugar de intercambio?
En realidad cuando me decidí a vivir un intercambio tenía como ideas muy variadas, no sabía realmente a qué ciudad ni a qué país quería irme. Estuve buscando y digamos que me gustaba la parte de Europa por la calidad de vida, mi primera opción era Holanda pero no hubo oportunidad en la universidad que yo quería, así que terminé eligiendo Düsseldorf por recomendación de una compañera.

¿Cómo te recibe Alemania?
Los casi seis meses que estuve viviendo allá fueron muy bellos momentos. Creo que lo que hace especial un intercambio es el choque cultural que uno vive al convivir con culturas tan diferentes a la propia y recibiendo información de países que ni siquiera tenías idea de lo que había allá.

¿Cuál fue el reto más grande al que te enfrentaste en tu intercambio?
Creo que el idioma, y me tocó en mi escala en Londres, a pesar de que en teoría hablo inglés, todo es muy diferente, estaba muy nervioso de preguntar, y yo no sabía a dónde ir. Fue difícil porque no estás acostumbrado, allá se siente uno solo. Lo mismo me pasó en las clases, iba con nociones de alemán, pero no lo hablaba al 100, era como para cosas básicas pero aun así uno no se siente seguro ni con confianza para desenvolverse. La primera semana fue la más difícil, y el reto fue ese, superar ese temor a no poder comunicarme.

Otra cosa que me complicó mi adaptación fue que siempre he vivido con mis padres,  y estaba acostumbrado a llegar a que me recibieran con la comida hecha, por eso mis horarios de comida el primer mes estaban hechos un desastre, se me olvidaba que tenía que cocinar.

¿Cómo superas ese problema de comunicación?
No lo sé, yo creo que es cosa de planteárselo uno mismo y decir pues bueno ya estás aquí no puedes vivir este medio año completo con inseguridades, no te puedes atar.

En el aspecto académico ¿te fue difícil adaptarte al sistema teutón?
Yo creo que sí, el mexicano es bien diferente al alemán. Ahora puedo decir que sí, que el mexicano es muy ruidoso, nos gusta mucho hablar o reír en clase, y el alemán no es así, ahora que regresé noto mucho eso, que se escuchan gritos en el pasillo o que alguien en el salón está murmurando.

En fin, pensé que al llegar a Alemania sí iba sufrir por el nivel académico, creí que iba a ser mayor la brecha, pero no fue así, me sentí al mismo nivel que los alemanes, incluso había un chico de Finlandia y pese a que es el país número uno en el aspecto educativo, me sentí con la preparación y capaz de poder competir con ellos.

Finalmente, envió a la comunidad estudiantil un mensaje para que realicen un intercambio académico, pues dijo, no se van a arrepentir. “Salgan de su zona de confort, van a ser los mejores 6 meses de su vida”.

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