Entrevistas
Un semestre en Notre Dame
10 abril Por: Yolanda Jaimes
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Rogelio Pérez Irigoyen estudia actualmente el sexto semestre de Administración Financiera y Bursátil, y el año pasado tuvo la oportunidad de irse de intercambio a la Universidad de Notre Dame, en los Estados Unidos.

Pérez Irigoyen ya había estudiado en Estados Unidos al final de la preparatoria en un community college, posteriormente regresó a Puebla, buscó una universidad para estudiar finanzas y se enteró de que en UPAEP estaban haciendo un convenio con Notre Dame, que permitía a los estudiantes participar por una beca para estudiar en la institución americana, fue así que eligió el Nido de las Águilas para estudiar su carrera.

Con esto en mente, estuvo al pendiente de la convocatoria, y tan pronto abrió, aplicó resultando ganador. "El proceso para obtener la beca fue muy sencillo, el requisito más importante era tener buenas calificaciones, buscar cartas de recomendación de profesores, entregar comprobantes y otros requisitos mínimos”, comentó el estudiante.

A decir de Rogelio Pérez, los motivos para elegir Notre Dam fueron, además de su prestigio, la cultura tan fuerte que tienen del fútbol americano y el nivel académico; de manera que se esforzó para obtener la oportunidad de obtener una beca de cien mil pesos, para manutención y hospedaje.

”Fue una emoción muy grande por la cuestión académica, imaginarme trabajando y compitiendo con gente de más alto nivel del mundo. El campus estaba precioso y lo primero que pensé es que era igualito a Hogwarts, sabía que era grande, pero fue otro nivel lo que yo vi”, expresó.

Su primera semana consistió en una iniciación para todos los estudiantes de intercambio que consistió en un recorrido por el campus, el primer acercamiento con sus profesores y tiempo para inscribir sus materias.

“Tomé cuatro materias: Estadística para Negocios, Emprendimiento Social, Fundamentos de Bienes Raíces y Métodos Matemáticos para Finanzas y Economía; esta última, fue la materia más difícil para mí, fue el reto más difícil que enfrenté en Notre Dame. Para el primer examen estudié como normalmente lo hago, lo presenté y me fue muy mal, para el segundo examen el profesor me ofreció su ayuda y me preparé mejor. También busqué a mis compañeros y me fui recuperando. Terminé con un promedio de 9”, comentó orgulloso Rogelio.

No obstante de lo anterior, la clase que más disfrutó, fue la de Emprendimiento social, pues tuvo que trabajar en equipo un proyecto que se centró en la reducción del desempleo en una ciudad estadounidense y del cuál obtuvieron muy buenos resultados.

El tema escolar fue complicado al principio, pero aprendió mucho en el proceso.

Respecto al tema académico, confesó: " al inicio del semestre me sentí con un nivel muy inferior al de mis compañeros y me sentía deprimido en ese aspecto; poco a poco me fui demostrando que estaba al nivel de ellos y, aunque no saqué las mejores calificaciones, sé que el enriquecimiento de las experiencias que viví fuera del plano académico fue lo que más me enriqueció”.

Y aunque hablar inglés era su único miedo, se dio cuenta de que en realidad nadie lo juzgaba por ello, que la gente era muy agradable, y los profesores tenían un trato muy personalizado hacia los estudiantes, aspecto que, señaló, hace falta en México. Por el lado de la comida, se dio cuenta de que sí le gusta pero se cansó de comer chatarra todo el tiempo, aunque tuvo alternativas porque, al tener compañeros de varios países, cada mes alguien hacía algo diferente, y terminó probando comida de muchas partes del mundo.

Rogelio comentó que la experiencia lo hizo madurar en muchos aspectos, desde lo académico al confiar en él sobre sus capacidades, hasta conocer de otras culturas.
“En general sí maduré en mucho aspectos, primero que nada en la cuestión académica, yo me fui con mucho miedo por no estar a su nivel y me demostré a mí mismo que sí puedo y regrese aquí con otra mentalidad; ahora vengo con ganas de echarle más ganas al estudio y buscar más oportunidades. Otra cosa que me abrió mi panorama fueron mis amigos internacionales porque nunca pude enriquecerme tanto de otras culturas como lo hice en este momento”.

Sobre la oportunidad que le brindó la UPAEP, Rogelio asegura que la oferta para irse a otro país es muy amplia, por lo que siempre le aconseja a sus compañeros que saquen buenas calificaciones porque eso te abre las puertas, también que se atrevan porque la universidad da muchas oportunidades que a veces quedan vacías, porque la gente tiene miedo de irse.

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