México necesita más monitoreo sísmico, advierte UPAEP
21/07/2026
Autor: Juan Méndez
Foto: Juan Méndez

Especialistas de Ingeniería Civil UPAEP hacen un llamado a incrementar significativamente la infraestructura de monitoreo sísmico y consolidar políticas públicas orientadas a la gestión integral del riesgo.

La reciente actividad sísmica registrada en México y distintos países del mundo evidencia que la comunidad científica enfrenta nuevos desafíos para estimar el peligro sísmico y fortalecer la prevención de desastres, señalaron especialistas de la Facultad de Ingeniería Civil de UPAEP, quienes hicieron un llamado a incrementar significativamente la infraestructura de monitoreo sísmico y consolidar políticas públicas orientadas a la gestión integral del riesgo.

Eduardo Ismael Hernández, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería Civil, explicó que la actividad sísmica es un fenómeno permanente a nivel mundial. Tan solo en las últimas horas se registraron movimientos en Filipinas, Indonesia, Portugal, China y México, además de la intensa secuencia sísmica ocurrida recientemente en Chiapas.

Detalló que el sismo de magnitud 7.4, ocurrido el 17 de julio frente a las costas de Chiapas, había acumulado 665 réplicas hasta la mañana del 21 de julio, siendo la mayor de magnitud 6.5, de acuerdo con datos del Servicio Sismológico Nacional. Subrayó que este comportamiento es normal dentro del proceso de liberación de energía acumulada en las placas tectónicas.

El investigador recordó que Chiapas constituye una de las regiones con mayor potencial sísmico del país debido a la interacción de las placas de Cocos, Norteamericana y del Caribe, además de haber sido la zona donde ocurrió el terremoto de magnitud 8.2 registrado en septiembre de 2017.

Asimismo, explicó que uno de los principales retos para la ingeniería sísmica consiste en incorporar a los modelos probabilísticos fenómenos recientemente observados como los dobletes sísmicos, registrados en Venezuela este año, y los tripletes sísmicos, ocurridos en Turquía y Siria, donde varios terremotos de gran magnitud se presentaron con pocas horas de diferencia.

Estos eventos cuestionan los modelos tradicionales de estimación del peligro sísmico, basados en periodos de retorno entre grandes terremotos, por lo que será necesario desarrollar nuevas metodologías capaces de incorporar estos escenarios extraordinarios y el efecto de las réplicas en las construcciones.

Uno de los puntos centrales de la conferencia de prensa, fue la necesidad de fortalecer la red nacional de monitoreo sísmico. El académico explicó que mientras el suroeste de California cuenta con aproximadamente 1,500 estaciones para registrar movimientos fuertes, Venezuela dispone de 134 y México tiene alrededor de 60 estaciones sismológicas completas, además de aproximadamente 500 estaciones de movimiento fuerte distribuidas en todo el territorio nacional.

Ante esta situación, propuso instalar al menos una estación de monitoreo sísmico en cada población con más de 20 mil habitantes, con el objetivo de generar información más confiable para calcular el peligro sísmico, mejorar los sistemas de alerta y diseñar infraestructura más segura.

Añadió que invertir en instrumentación representa una verdadera estrategia de prevención, ya que permite conocer con mayor precisión el comportamiento del suelo y reducir el riesgo para la población antes de que ocurra un desastre.

Por su parte, José Alberto Herrera Hernández, Director de la Facultad de Ingeniería Civil, señaló que el peligro sísmico es una condición inherente al territorio mexicano, por lo que la reducción del riesgo depende principalmente de disminuir la vulnerabilidad de las construcciones y mejorar la resiliencia de la infraestructura.

Explicó que la ingeniería civil tiene la responsabilidad de evaluar cómo responderán las edificaciones ante futuros terremotos, considerando factores como intensidad del movimiento, características del suelo, calidad de la construcción, mantenimiento y supervisión de las obras.

Agregó que también es indispensable combatir problemas como la corrupción en los procesos constructivos, fortalecer la instrumentación sísmica, impulsar estudios de microzonificación y utilizar tecnologías modernas para obtener datos confiables que permitan tomar mejores decisiones en materia de protección civil.

Durante la sesión de preguntas, Eduardo Ismael Hernández enfatizó que los atlas de riesgo solo cumplen su función cuando sirven para orientar políticas públicas y acciones concretas de mitigación.

Precisó que estos instrumentos deben integrar estudios de amenaza sísmica, vulnerabilidad y exposición de la infraestructura para identificar objetivamente las zonas de mayor riesgo, ya que de poco sirve conocer dónde existen amenazas si posteriormente no se realizan obras, regulaciones o programas preventivos.

También explicó que el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano emite avisos considerando la magnitud del sismo y la distancia entre el epicentro y las ciudades protegidas, razón por la cual el sismo de Chiapas no activó la alerta en Puebla, donde las ondas sísmicas llegaron con una intensidad muy reducida.

Los especialistas coincidieron en que los terremotos no pueden evitarse, pero sí es posible disminuir sus consecuencias mediante investigación científica, mejor instrumentación, infraestructura resiliente y formación de profesionales especializados.

En ese sentido, destacaron que UPAEP impulsa programas de Posgrado enfocados en Ingeniería de Riesgos, para formar especialistas capaces de evaluar amenazas naturales, analizar vulnerabilidades y diseñar estrategias que fortalezcan la gestión integral del riesgo y la protección de la población.