Epstein y Andrés: una pareja infame (primera parte)
24/02/2026
Autor: Dr. Herminio S. de la Barquera y A.
Cargo: Profesor investigador Escuela de Relaciones Internacionales

En estos días, la noticia del arresto momentáneo del ex príncipe Andrés (Andrew Mountbatten-Windsor) le ha dado la vuelta al mundo. Este personaje, sumamente desacreditado por su relación con el criminal Jeffrey Epstein, es una verdadera vergüenza para la Casa Real británica, que ha decidido sabiamente no intervenir en su favor. “Que la ley siga su curso”, reza un comunicado a nombre del rey Carlos III. Vamos ahora a exponer algunos datos interesantes y relevantes de este par de cómplices, centrándonos primero en el asesor financiero estadounidense y después en el otrora príncipe británico.

Hay dos narrativas fundamentales en torno a Jeffrey Epstein: la actual, tras su muerte en 2019 como delincuente sexual convicto en una celda estrecha, con todos los horrores que ahora conocemos; y la de principios de la década de 2000, cuando la alta sociedad neoyorquina adoraba al "talentoso Sr. Epstein", al "tipo fantástico", como se dice que alguna vez lo llamó Donald Trump, quien también se considera un tipo fantástico, por cierto. Los informes de esa época describen a un hombre misteriosamente rico y exitoso que manejaba miles de millones de dólares para un círculo selecto y usaba su encanto e inteligencia para crear complicidad y dependencia en su beneficio. En 2002, la revista "New York Magazine" publicó una caricatura bien intencionada de Epstein y el presidente estadounidense Bill Clinton viajando juntos. Sin embargo, en la actualidad, si buscamos información en internet sobre este delincuente sexual convicto, encontraremos primero una foto policial. Esto no es una contradicción, sino la comprobación de la existencia de estas dos lecturas referentes a Epstein.

Jeffrey Edward Epstein nació en Nueva York en 1953 y murió en la misma ciudad en 2019, al parecer por suicidio, en la cárcel en donde estaba detenido. Proveniente de una familia de clase media baja, muchos se preguntan cómo es que logró acumular una fortuna tan considerable. Muchos aspectos de este vertiginoso desarrollo en el mundo de las finanzas y de la política siguen sin estar bien aclarados. Sabemos que este hombre no terminó sus estudios universitarios; se ganaba la vida inicialmente enseñando matemáticas y física. Muchos interesados en su caso creen que Epstein, proveniente de una familia de no muchos medios de Coney Island, Nueva York, simplemente tuvo mucha suerte al inicio de su carrera.

Epstein consiguió un trabajo en el banco de inversión Bear Stearns, lo que le permitió conocer el mundo de las altas finanzas. En 1980 se convirtió en socio comanditario, lo que significa que también era inversionista del banco. Cinco años después dejó Bear Stearns, pero aprovechó los contactos que había hecho allí para seguir ampliando su cartera de clientes, si bien con un perfil bajo, digamos que “en la sombra”. Posteriormente, su nombre comenzó a sonar cada vez más frecuentemente en los círculos financieros, pero es difícil determinar qué había hecho realmente. "Era un enigma", dice Charles Gasparino, corresponsal de Fox Business Network, en el documental de Netflix de 2020 "Jeffrey Epstein: Filthy Rich" (algo así como “asquerosamente rico”).

Después de haber realizado algunos negocios turbios o por lo menos de dudosa legalidad, a mediados de la década de 1980, Epstein conoció a Les Wexner, el magnate minorista, responsable de las marcas de ropa Victoria's Secret y The Limited. Epstein se hizo pasar por asesor financiero y en 1991 accedió a las finanzas del multimillonario. Sin que se sepa exactamente cómo, el caso es que tomó el control de las finanzas personales de Wexner, concediéndose a sí mismo honorarios muy elevados.

En 2007, Epstein y Wexner se separaron de mala manera cuando un escándalo sacudió al magnate, quien descubrió que Epstein había malversado enormes sumas de dinero de Wexner y de su familia. Según un informe publicado recientemente por la Fiscalía de Estados Unidos, Epstein robó o malversó varios cientos de millones de dólares pertenecientes a Wexner. "Esta mala conducta, junto con los honorarios que Epstein se pagó a sí mismo por sus servicios a Wexner, parece constituir prácticamente toda su fortuna", declararon los abogados en el informe. Epstein compró un jet privado perteneciente a Wexner por una fracción de su valor real e hizo lo mismo con una casa en la ciudad de Nueva York. Además, adquirió bienes raíces en nombre de Wexner y luego se los revendió a sí mismo con descuentos considerables, según el informe.

A pesar de que Wexner y Epstein acabaron mal, aquel le dio a este involuntariamente algo muy importante: credibilidad. Es que, si Wexner había confiado en Epstein, otros también podían confiar en él y en sus asesores financieros con la conciencia tranquila. Y como Wexner nunca lo demandó ante tribunales, Epstein fortaleció su credibilidad para acceder a un círculo cada vez mayor de personas influyentes en la economía, las finanzas y la política, y no sólo en Estados Unidos, sino en otros países y continentes.

Epstein presumía de tener conexiones en altos círculos del poder. No tenía escrúpulos en mencionar a personajes de importancia, aunque nunca hubiera cruzado palabra con ellos. Como diríamos en México, era un “farolero”, pero un farolero exitoso y creíble. Así que no es de extrañar que figuras prominentes, como el multimillonario Leon Black, se incorporaran a su red de contactos personales. A lo largo de los años, hubo rumores recurrentes de honorarios exorbitantes y de malversación de fondos, pero Wexner parece haber sido el único en denunciar públicamente (aunque no ante la justicia) la mala conducta de Epstein. Incluso después de que Epstein fuera acusado y condenado por delitos sexuales en 2008 y cumpliera su condena, muchos siguieron buscando su asesoramiento, un hecho subrayado por la reciente publicación de documentos del Departamento de Justicia de EE. UU. Muchas empresas acogieron con agrado sus recomendaciones de inversión y hacían felizmente negocios con él.

Posteriormente, los bancos en los que Epstein tenía su dinero se convirtieron en el foco de las investigaciones judiciales en varios países. Epstein utilizó JP Morgan desde 1998 hasta 2013, cuando el banco decidió cerrar sus cuentas. Una década después, sin admitir ninguna irregularidad ni responsabilidad propia, el banco pagó 75 millones de dólares para resolver reclamaciones de las Islas Vírgenes Estadounidenses y 290 millones de dólares para resolver una demanda interpuesta por un grupo de víctimas del ya fallecido asesor financiero. Pero, tras dejar JP Morgan, Epstein encontró refugio para sus dólares en el Banco Alemán (Deutsche Bank), que le permitió abrir una cuenta en 2013, es decir, cuando ya era de todos sabido que había sido acusado y condenado por delitos sexuales. Posteriormente, tuvo aproximadamente 40 cuentas antes de que el banco terminara la relación comercial poco antes de su fallecimiento en la cárcel. La institución declaró que lamentaba su asociación con Epstein y acordó un pago de 75 millones de dólares a un grupo de sus víctimas, pero sin admitir ninguna irregularidad ni culpabilidad por parte del banco. En esto, JP Morgan y el Banco Alemán actuaron de manera irresponsable y nunca lo admitieron.

Epstein fue arrestado el 6 de julio de 2019 y acusado de tráfico sexual de menores. Fue encontrado muerto en su celda el 10 de agosto de ese mismo año; al parecer había cometido suicidio, aunque las circunstancias aún están lejos de estar completamente aclaradas.

¿Qué queda de su enorme fortuna, que le permitió incluso comprar una isla? Cuando se presentó su testamento ante el tribunal de sucesiones de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, donde este criminal residía, este enumeraba activos por un total de 577 millones de dólares, incluyendo 56.5 millones en efectivo, casi 194 millones en fondos de cobertura e inversiones de capital privado, y 112 millones en acciones. También enumeraba propiedades en las Islas Vírgenes, Nuevo México, Nueva York, Palm Beach y París. Pero los impuestos, los gastos de manutención, los honorarios de numerosos abogados y los cuantiosos acuerdos que se han tenido que llevar a cabo con las numerosas víctimas de sus delitos sexuales han mermado significativamente la fortuna que dejó. No obstante, los intentos de explicar el origen de su riqueza continúan, porque hay muchas lagunas que requieren explicación.

En diciembre de 2025, “The New York Times” concluyó una investigación que duró meses. Tras revisar miles de páginas de documentos, el periódico concluyó que Epstein había amasado su fortuna mediante "fraude, robo y mentiras". "Epstein era menos un genio financiero que un hábil manipulador y mentiroso", declaró el periódico. "Estaba dispuesto repetidamente a rozar la delincuencia y destruir relaciones para obtener riqueza y poder".