La naturaleza y La Sagrada Escritura según Galileo Galilei. Apuntes De Persona y Trascendencia (III)
26/03/2026
Autor: Mtro. Carlos Ramos Rosete
Cargo: Profesor de Formación Humanista

Cuando Galileo Galilei (1564 -1642) buscó una demostración física del heliocentrismo. Se topó con ciertos pasajes de la Biblia que se encuentran expresados en un sentido geocéntrico. Con lo cual habría una aparente contradicción entre la demostración física del heliocentrismo y el contenido de Biblia.

Galileo sin ser teólogo da una serie de criterios para evidenciar que no existe contradicción alguna entre la realidad física del heliocentrismo y la Biblia.

En una carta dirigida a Benedetto Dini fechada el 21 de diciembre de 1613, el mismo Galileo escribe:

“… procediendo de igual modo del Verbo divino la Sagrada Escritura y la Naturaleza, aquella por revelación del Espíritu Santo, y ésta como fidelísima ejecutora de las órdenes de Dios…”

Galileo Galilei señala que no puede haber contradicción porque el fundamento de toda verdad es Dios mismo. Este Dios es entendido como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

En el anterior pasaje citado de la carta escrita por Galileo se están presuponiendo tres textos bíblicos. El primero, es el capítulo uno del Génesis en donde se relata que Dios creó los cielos y la tierra por medio de su Palabra. El segundo, es el evangelio de Juan 1: 1-3 que reza: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” El tercero es segunda carta a Timoteo 3:16-17 que reza: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Dios Padre ha creado por medio de su Verbo o Palabra quien es Dios Hijo los cielos y la tierra, o sea, la Naturaleza. Es decir, lo que actualmente se le llama universo existe todo él por el Verbo de Dios. Cuando Galileo dice que la Naturaleza es fidelísima ejecutora de las órdenes de Dios, está indicando que el universo sigue un orden, un plan que es perfectamente inteligible, que puede ser entendido por el estudio científico, labor realizada por el ser humano.

En unión con lo descrito en el párrafo anterior, está la Biblia entendida como Sagrada Escritura. Esto es interesante. La Biblia es un conjunto de libros de carácter religioso que a la luz de la fe es Sagrada Escritura porque está inspirada por Dios Espíritu Santo. En efecto, la Biblia como todo libro tiene como autor a un ser humano, pero desde la perspectiva de la fe cristina los autores de la Biblia son hagiógrafos, es decir, autores humanos inspirados por el Espíritu Santo quienes al escribir la Biblia hacen de ella Sagrada Escritura. El término hagiógrafo proviene del griego hagios (santo) y graphos (escritura), significando literalmente, escritor sagrado. En este aspecto se entiende que el autor humano ha sido inspirado por Dios. Por ello, en la perspectiva de la fe cristiana, toda la Biblia tiene Unidad como Sagrada Escritura en cuanto que está inspirada por Dios Espíritu Santo.

La conclusión final que se puede obtener del extracto de la carta de Galileo arriba citado es la siguiente. Siendo Padre, Hijo y Espíritu Santo el mismo y único Dios, tanto lo que dice la Biblia como Sagrada Escritura y lo que la ciencia pueda investigar como verdad del universo, no puede haber contradicción porque Dios no puede contradecirse a sí mismo.

Para el estimado lector quedaría entonces la pregunta: ¿Cómo es que ciertos pasajes de la Sagrada Escritura son geocéntricos siendo el heliocentrismo verdadero? La respuesta se verá en artículos que se publicarán por el autor de estas líneas más adelante, Dios mediante.

BIBLIOGRAFÍA:

Grandes Obras del pensamiento. Galileo. Carta a Cristina Lorena y otros escritos sobre ciencia y religión.  Altaya. Barcelona 1994.pág. 40