La importancia de la Fe en los jóvenes universitarios
27/03/2026
Autor: María de Lourdes Garzón Ramos
Cargo: Área de Formación Humanista

Siempre tenemos inquietud por conocer el mundo que nos rodea y poder entender también aquello que llevamos en nuestro interior. Sabemos que, en la dimensión espiritual, los temas de la Fe, así como de las religiones, siempre han formado parte de nuestra vida. El hombre necesita comprender una realidad que lo interpela y que, en ocasiones, lo puede desbordar. Como expresa Octavio Paz: “Soy hombre, duro poco y es enorme la noche. Sin entender comprendo. También soy escritura y en este mismo instante alguien me deletrea”.

En este sentido, el ser humano va comprendiendo con las experiencias de la vida que lo meramente material y humano no basta. Ante nosotros tenemos una realidad que nos rebasa y a la cual necesitamos comprender profundamente, sobre todo, al vivir experiencias complejas. Ya sean felices o tristes, el hombre se ve interpelado, inquieto y pregunta por el sentido de la vida, del significado que tienen estos sucesos en la trama de la vida. Así, al percatarnos de nuestras capacidades de respuestas y reacciones, no sólo nos damos cuenta de lo que somos capaces de hacer, pensar y sentir, sino que necesitamos encontrar una respuesta más allá de lo que podemos explicar humanamente. Es así como, en la esfera de lo espiritual, Dios y la religión entran en la vida del hombre, se hacen aún más presentes de cara a las circunstancias complejas que se viven en la actualidad.

Y, por su parte, la Universidad necesita reflexionar y pensar sobre esta nueva cultura y visión del mundo que enfrentamos con sus grandes desafíos y coyunturales sociales, políticas, culturales, ambientales, entre otras. A pesar de que la Universidad representa un eje en el conocimiento, debe ser también agente de cambio. Debe estar abierta a las innovaciones que la ciencia y la tecnología traen. Los grandes desafíos del mundo hoy, requieren de la Universidad una respuesta urgente y necesaria. Los efectos de la posmodernidad hoy es una crisis que también se cuela en las paredes universitarias. Es por ello que también estas instituciones deben estar preparadas ante el embate de las nuevas ideologías y posturas posmodernas.

Se necesitan nuevos fundamentos filosóficos. Hoy se vive una época de profundas transformaciones. Es necesaria la pregunta acerca de qué debería tener la nueva academia del próximo siglo. Los diferentes desafíos culturales, teóricos, metodológicos y éticos de la posmodernidad esperan de la universidad una respuesta urgente y contundente. Los estudiantes llegan hoy buscando un título para competir en el mercado. Al respecto, Lampbert se pregunta: ¿Qué podrá hacer la universidad para retomar su estatus? ¿Cómo proponer soluciones a los problemas sociales como la violencia, el individualismo, el inmediatismo y el consumismo? Hay que superar y dar respuesta a estos grandes desafíos. La Universidad necesita conciliar la cultura de los jóvenes con sus objetivos primordiales. Y la educación, sobre todo la universitaria, tendrá que fundamentarse en el diálogo, en la problematización y la interdisciplinariedad, en la búsqueda para preparar a la persona para convivir armónicamente con sus semejantes, con Dios y el cosmos. La Universidad necesita preparar al estudiante a renunciar al egoísmo latente, a vivir para el amor y la paz, promover la justicia, contemplar lo bello, ir más allá de las apariencias. Y por su parte, el estudiante debe aprender a fortalecer su sentido crítico, aprender a establecer sus límites, ser tolerantes y empáticos con los demás.  Así, la educación se presenta también como un acto de coraje y valentía, un eterno desafío. Vale la pena el reto.

Referencias Bibliográficas :

Lampert, Ernâni. (2008). Posmodernidad y universidad: ¿una reflexión necesaria?. Perfiles educativos30(120), 79-93. Recuperado en 03 de septiembre de 2024, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-26982008000200005&lng=es&tlng=es