“Los tres mosqueteros” y la probable tumba de D’Artagnan
13/04/2026
Autor: Dr. Herminio S. de la Barquera y A.
Cargo: Profesor investigador Escuela de Relaciones Internacionales

Hoy, último Athos, Porthos, Aramis y d'Artagnan son algunos de los héroes históricos más famosos de todos los tiempos. Estos elegantes espadachines, que luchaban por la justicia, fueron inmortalizados por el escritor francés Alexandre Dumas Davy de la Pailleterie (más conocido como Alexandre Dumas, padre, 1802-1870). Como bien lo saben mis cuatro fieles y amables lectores, todos ellos cultos y refinados, nos referimos a “Los tres mosqueteros” (en francésLes trois mousquetaires). Esta famosísima novela fue publicada por Dumas (en colaboración con Auguste Maquet), primero en el periódico Le Siècle en 1844, en forma de folletines, y después, en ese mismo año, en un volumen único salido de la editorial Baudry.

Desde entonces, la figura de estos caballeros franceses de los siglos XVI y XVII ha aparecido en numerosas adaptaciones teatrales, literarias y cinematográficas. Pero no todos saben que estos hombres existieron realmente, o, mejor dicho: las figuras de la novela de Dumas están basados en personajes que existieron en la realidad. Pero Dumas no escribió una biografía, sino una novela, por lo que es natural que haya muchísimas diferencias entre la verdadera historia de los mosqueteros y la representación, muy romántica, que el escritor francés nos ofrece en su famosísima novela.

Hace unas semanas, se dio a conocer que los restos del histórico mosquetero Charles de Batz de Castelmore, conde de Artagnan (c.1611-1673), podrían haber sido descubiertos en marzo de 2026 en la iglesia de San Pedro y San Pablo (Sint-Petrus-en-Pauluskerk) de Maastricht-Wolder, Países Bajos. El esqueleto, hallado bajo el altar, nos remite al asedio francés a la ciudad en 1673, durante la Guerra Franco-Holandesa (1672-1678). Se espera que el análisis de ADN confirme su identidad, lo que lo convertiría en un hallazgo arqueológico en verdad sensacional.

Veamos algunos detalles del descubrimiento: A) Ubicación y circunstancias: Los restos fueron descubiertos durante trabajos de reparación bajo el antiguo altar de la iglesia en el distrito de Wolder, Maastricht. En la época del asedio, Wolder era un pueblo a las afueras de Maastrich, pero ahora ya quedó envuelto por la mancha urbana. La ubicación del entierro bajo el altar sugiere que se trataba de una persona de alto rango, puesto que ese lugar estaba reservado para dichas personas. B) Contexto histórico: D'Artagnan murió por un disparo de mosquete que le desgarró la garganta durante el asedio de Maastricht. Según la historiadora Odile Bordaz, fue enterrado cerca del campamento real de Luis XIV en Wolder. C) Pruebas: Se encontró una moneda francesa de alrededor de 1660 que se habría colocado sobre el esqueleto, lo que corresponde a las costumbres de la época y que no se seguían en el caso de soldados comunes, sino sólo de altos personajes; también se halló una bala a la altura del pecho, lo que concuerda con la herida de bala que habría entrado por la garganta. C) Verificación científica: Se enviaron muestras de ADN a Múnich y a los Países Bajos para su análisis y comparación con descendientes. Un primer intento con muestras dentales no tuvo éxito, pero se están realizando más exámenes óseos y se espera que los resultados de las pruebas de ADN en las próximas semanas permitan establecer definitivamente la identidad del esqueleto, que por cierto fue descubierto cuando el suelo de la iglesia colapsó en febrero pasado. Posteriormente, fue recuperado pieza por pieza.

Charles de Batz de Castelmore d'Artagnan (ese era su nombre completo, casi equiparable en sonoridad, extensión, elegancia y eufonía a Carlos Misael Leopoldo Martínez Sánchez) perteneció a los Mosqueteros del rey de Francia, una unidad militar de élite. Incluso en vida, d'Artagnan fue una figura histórica destacada en la corte de Luis XIV, pero alcanzó fama mundial gracias a la novela de Dumas. De hecho, d'Artagnan es considerado en Francia un héroe nacional.

Si bien el personaje real fue un activo combatiente, las hazañas y relatos heroicos que se le atribuyen son en gran medida producto de la imaginación de Dumas. Sin embargo, las figuras históricas que sirvieron de inspiración para los personajes principales de la novela son reales. De hecho, Armand de Sillegue d'Athos d'Autevielle, Isaac de Portau y Henri d'Aramitz fueron mosqueteros que en verdad existieron y, como sus nombres indican, también eran nobles.

Aunque el libro menciona principalmente los orígenes aristocráticos en relación con Athos, los hechos históricos eran mucho más estrictos. Solo un hombre de noble cuna podía ser mosquetero. Una carrera distinguida para los espadachines comunes era completamente impensable. Ciertamente, el de menor rango nobiliario era D’Artagnan, cuya familia había sido ascendida a la nobleza recién a fines del siglo XVI. En el libro, los mosqueteros incluso pasean por el palacio real, algo imposible e impensable en aquella época. La guardia real sólo protegía al monarca fuera del palacio; sus hombres no tenían acceso a la zona más allá de sus puertas. Además, los héroes de la novela y los miembros reales de la guardia real no usaban mosquetes, sino armas blancas.

Desde una perspectiva histórica, la figura de d'Artagnan también resulta interesante, aunque vivió varias décadas después de lo que se narra en las famosas novelas: en la vida real, D’Artagnan sirvió a Luis XIV, pero, en la novela de Dumas, a Luis XIII. Si bien no provenía de una familia noble prominente, el padre del joven gascón había sido comandante de la guardia personal del rey Enrique IV. Para poder unirse a los Mosqueteros, D’Artagnan primero tuvo que servir en el ejército real. Cuando se convirtió en mosquetero, ya no era joven, sino que rondaba los cuarenta años. Esto no concuerda con lo que leemos en la novela, en donde D’Artagnan aparece como un joven impetuoso, inexperto y necesitado de la guía y protección de sus tres compañeros.

Además, Dumas no fue el primero en escribir sobre d'Artagnan. No dudó en adoptar la idea de Gatien de Vrat Courtilz de Sandras, quien publicó la novela "En memoria del conde d'Artagnan, capitán de la Primera Compañía de los Mosqueteros Reales" en 1700. La inspiración directa de la historia de uno de los cuatro personajes principales no fue la única fuente de inspiración para el escritor Dumas. La innovadora idea de escribir libros sobre los Mosqueteros tampoco fue original suya. La historia de estos tres personajes se originó con el antiguo profesor de historia Auguste Maquet. Los dos escribieron quince novelas juntos, pero Maquet no logró dotar a sus historias del encanto adecuado, por lo que Dumas acabó desarrollando estas ideas solo y las publicó posteriormente.

Los mosqueteros eran soldados de infantería equipados con un mosquete, un arma de fuego de avancarga (es decir, que se cargaba por la boca, a diferencia de las de retrocarga modernas) y de ánima lisa (o sea, que el interior del cañón no tenía estrías). Sin embargo, era más común que usaran estoques, dagas y otras armas blancas adecuadas para el combate cuerpo a cuerpo. Los primeros mosqueteros aparecieron en la infantería a finales del siglo XVI. A menudo luchaban sin armadura y, debido a que carecían de la potencia de fuego suficiente para mantener a raya a los combatientes enemigos, contaban con sus propios protectores. Estos se llamaban “piqueros” y generalmente estaban bien equipados para la defensa.

Hoy en día, conocemos a los mosqueteros según la imagen idealizada por el siglo XIX: figuras elegantes con plumas en sus sombreros. Sin embargo, en la vida real, la vestimenta de los mosqueteros difería poco de la de la población civil de la época. La silueta básica consistía en calzones anchos hasta la rodilla y un jubón ajustado. Los soldados de infantería llevaban medias de lana o lino y botas sencillas y bajas, ya que pasaban más tiempo marchando que combatiendo. La caballería y los oficiales de mayor rango usaban botas hasta la rodilla. Los mosqueteros llevaban la cabeza cubierta con los característicos sombreros de ala ancha, diseñados para protegerlos del sol y la lluvia. Estos estaban hechos de fieltro resistente y podían incluso amortiguar golpes leves. Algunos mosqueteros, para mayor seguridad, se protegían la cabeza con cascos de infantería. Por lo tanto, el mosquetero real no guardaba ninguna semejanza con la creación romántica de Dumas.

En conclusión, como ocurre muchas veces con las novelas, debemos distinguir varios niveles de comprensión y acercamiento al personaje y a los hechos en torno a él: un primer nivel es el de la figura histórica; otro nivel es el libro publicado en forma de memorias en 1700; otro más es la historia narrada por Dumas en el siglo XIX y una más es la figura cinematográfica de nuestros días, que además aparece con múltiples variantes.

Si resulta que el héroe de guerra d'Artagnan está en verdad enterrado en Maastricht-Wolder, sin duda descansará en paz, mucho mejor que el rey Ricardo III de Inglaterra, cuyos restos fueron descubiertos en septiembre de 2012 bajo el estacionamiento de una oficina de servicios sociales en Leicester. Una curvatura de la columna vertebral y lesiones en el cráneo, junto con un análisis de ADN, confirmaron su identidad. Ricardo, el último monarca inglés caído en batalla, fue enterrado posteriormente, en medio de un ceremonial para un rey, en la catedral local.

El destino del esqueleto de Maastricht, si efectivamente pertenece al capitán mosquetero, sigue siendo una incógnita hasta que concluyan los análisis. Sin embargo, ya se especula con la posibilidad de que sus restos puedan ser trasladados a Francia si se confirma el caso. Esto no fue posible cuando ocurrió su muerte, porque el asedio, comandado personalmente por el rey Luis XIV, se prolongó más de lo previsto durante el caluroso verano de ese año, por lo que los cuerpos de los caídos tenían que ser enterrados rápidamente.

El diplomático y agente secreto Charles de Batz-Castelmore d'Artagnan cayó un día antes de la rendición de Maastricht, que el rey hizo inmortalizar posteriormente como un gran triunfo en pinturas y tapices. Durante su vida, el mosquetero fue considerado un valiente militar, pero, sobre todo, un hábil diplomático y agente secreto al servicio de la reina Ana de Austria y de Luis XIV. A pesar de las numerosas intrigas, d'Artagnan disfrutó de una brillante carrera en la corte francesa.