Para comprender la relevancia de este libro, en particular, considero que es necesario comenzar haciendo dos cosas: en primer lugar, hablar del contexto institucional desde cual surge este proyecto; en segundo lugar, compartirles un poco aquellas motivaciones intelectuales que están como telón de fondo. En cuanto al contexto institucional, vale la pena recordar que, al interior de la propuesta de formación integral humanista de UPAEP se encuentran los Sistemas Académicos de Pertinencia Social. En su primera versión, existían las líneas prioritarias de enfoque, entre las cuales figuraba la línea de Persona humana y trascendencia. Hace algunos años, cuando todavía era director de la Facultad de Filosofía, el Dr. Mariano Sánchez me encomendó personalmente coordinar los esfuerzos para robustecer esta línea prioritaria de enfoque. Alrededor de la encomienda recibida surgieron muchas iniciativas maravillosas, coordinadas por los diversos integrantes de la Facultad. El dr. Rubén Sánchez, por ejemplo, organizó un congreso internacional sobre filosofía de la religión; la dra. Livia Bastos uno interdisciplinario sobre afectividad y emociones; se creó, por iniciativa mía, la columna Salva Veritate, etc.; y así, cada uno hizo un aporte fundamental a esta encomienda.
Pero de todos los proyectos que surgieron ante semejante encomienda, aquel que, a mi parecer, fue el más relevante, la joya de la corona, fueron las Jornadas de Persona y Trascendencia, unas Jornadas anuales donde se buscaba tener un espacio de reflexión sobre los grandes desafíos antropológicos contemporáneos. Gracias a estas Jornadas tuvimos la oportunidad de invitar a muchos investigadores internacionales de mucho prestigio, como Walter Redmond, Mauricio Beuchot, Alejandro Vigo, Costantino Esposito, Mariano Crespo, etc. Así como también pudimos reflexionar sobre diversas temáticas, comenzando por la relación entre la persona humana y la trascendencia, las razones para creer, el tema del sentido de la vida, y, finalmente, en las últimas Jornadas que me tocó organizar, sobre la dignidad, sus fundamentos y las diversas formas de violentar esa dignidad. Es al interior de estas últimas Jornadas, coordinadas tanto por la dra. Elizabeth Aquino como por un servidor, que surge la idea tanto de recuperar los trabajos presentados en esa ocasión, como de invitar a un investigador de primerísimo nivel, a saber, el dr. Manuel Alejandro, cuyo trabajo fue indispensable para la edición del presente libro. El presente libro, en este sentido, responde a un llamado y a un interés de UPAEP por ahondar en lo que constituye la piedra angular del humanismo cristiano.
Aunado a este contexto y a este interés por ahondar en los fundamentos del humanismo, subyacen también aquellas cuestiones de fondo que nos motivaron a hacer este trabajo. Detrás de este texto, en efecto, nos encontramos con una preocupación que late al interior de esta obra: asistimos a un mundo en el que lo propio de lo humano, como sostiene Rémi Brague, se comienza a desdibujar. No es raro que, ante esta disolución de lo humano, existan algunas posturas que aboguen o bien por su superación, como ocurre en el caso del trans y el posthumanismo, o bien por su ilegitimidad, como se puede ver en algunas posturas que terminan por despreciar lo humano en aras de defender la conservación del medioambiente. Suelo comprender esta disolución como una crisis antropológica de sentido, en la cual no sólo quedan desdibujados aquellos marcos referenciales en los que solíamos anclar nuestra existencia, como sostiene Charles Taylor, sino también porque, detrás de esta crisis, existe un cierto rechazo y desprestigio de la naturaleza humana. A este desprestigio le siguen una serie de cuestionamientos sobre categorías fundamentales para comprender nuestra existencia, como ocurre en el caso de la dignidad humana, la cual termina por comprenderse como un concepto vacío, carente de toda significación. Sin el concepto de naturaleza humana y el de persona, la noción de dignidad humana termina por ser un mero acto de soberbia, una mera convención social que, por ende, carece de toda fuerza normativa.
Para reivindicar el humanismo necesitamos volver a resignificar ambas nociones, volver a sus fundamentos y comprender los peligros potenciales que conlleva un cierto olvido de lo propio de lo humano. Este libro, así, comienza con cinco textos que nos permiten reflexionar tanto sobre los fundamentos del humanismo cristiano, como sobre la dignidad humana, prosigue con dos textos que son indispensables para contextualizar las posibles violaciones a la dignidad humana, y cinco más que aluden a casos específicos en los que, al menos potencialmente, se pueden generar esas violaciones a la dignidad. El libro comienza con un profundo análisis sobre el humanismo cristiano, escrito por el dr. Jorge Medina, el cual se complementa muy bien tanto con las reflexiones sobre el nihilismo contemporáneo y el tema del sentido que nos regaló el dr. Costantino Esposito, como los análisis sobre la dignidad humana del dr. Maximiliano Llanes, el dr. Ramsés Sánchez y la dra. Selene López. En la segunda parte se encuentra un exquisito estudio sobre la relación entre la dignidad y los derechos humanos, presentado por el dr. Agustín Herrera, y el texto de Clemens Sedmak sobre las distintas formas de violación a la dignidad humana. Así, la tercera parte del libro comienza con dos abordajes sobre la pobreza, uno desde la filosofía, presentado por la dra. Elizabeth Aquino, y otro desde la literatura, del dr. Noé Blancas. Y, finalmente, tres textos relacionados con el desarrollo de la tecnología, la inteligencia artificial y el transhumanismo, escritos tanto por el dr. Manuel Alejandro Gutiérrez, como por un servidor.










