Muy buenas tardes a todos ustedes.
Saludo de forma muy especial al Dr. Emilio José Baños Ardavín, Rector de esta casa de estudios. Igualmente a todas las autoridades. Gracias por la invitación.
Quiero comentar que, antes de iniciar mi mensaje por esta fiesta, como ya lo mencionaba el Señor Secretario General, que constituye esta tarde por este logro tan importante que esta casa de estudios ha obtenido gracias a su enorme esfuerzo y a la pasión que tiene por la calidad.
Decía que ayer estuve elaborando esta nota y, obviamente, tuve que revisar los diferentes informes que hay a lo largo del tiempo de las evaluaciones que se han realizado por parte de los CIEES a esta prestigiosa Universidad. Y necesariamente revisar también las declaraciones estratégicas que tiene la UPAEP en cuanto a su misión.
De forma tal que logré tener una nota que espero sea acorde con las expectativas. Es una opinión, una apreciación personal, pero también institucional. Entonces voy a hablar en nombre de todos los CIEES.
Al preparar esta intervención tuve la oportunidad de revisar diversos informes de evaluación elaborados a lo largo de los años por los pares académicos de los CIEES, así como algunos de los documentos estratégicos que orientan el desarrollo de la Universidad. Entre ellos me detuve particularmente en su misión institucional y encontré algo que, a mi juicio, ayuda a comprender el significado de los reconocimientos que hoy celebramos.
Porque detrás de cada acreditación, de cada evaluación favorable y de cada logro académico existe una idea de universidad, una visión sobre la persona y un propósito que orienta el trabajo cotidiano de toda la comunidad universitaria.
La UPAEP es una de las instituciones particulares más destacadas de México. A lo largo de los años ha demostrado que la calidad educativa no es un objetivo que se alcanza una sola vez, sino una convicción que se construye todos los días mediante el trabajo académico, la innovación, la planeación estratégica y el compromiso con la formación integral de las personas.
Los reconocimientos que hoy se entregan representan mucho más que los resultados favorables de un proceso de evaluación. Son evidencia de una institución que ha asumido la calidad como una práctica permanente de mejora, responsabilidad y compromiso con la sociedad.
Deseo reconocer esto fundamentalmente al liderazgo del Dr. Emilio José Baños, Rector de esta casa universitaria. Toda institución que aspira a la excelencia necesita liderazgo, visión y capacidad de construir futuro.
La evolución y el fortalecimiento de la UPAEP han estado acompañados por una conducción institucional que ha sabido preservar su identidad, impulsar la innovación y mantener un firme compromiso con la calidad académica.
Esa visión ha sido articulada de manera muy importante con la Dirección de Evaluación y Gestión de la Calidad, cuya labor ha sido fundamental para coordinar, acompañar y dar seguimiento a estos procesos.
Y desde luego, se ha hecho realidad gracias a la participación decidida de directivos, profesores, estudiantes, personal administrativo y empleadores, quienes con su trabajo cotidiano han contribuido a que los propósitos institucionales de la UPAEP se expresen en resultados verificables.
Los CIEES hemos tenido y tenemos el privilegio de acompañar a la UPAEP en distintos momentos de su evolución institucional y de constatar la solidez de su proyecto educativo.
Lo que hoy reconocemos es la expresión de una universidad que ha sabido mantenerse fiel a sus principios mientras busca permanentemente mejorar.
Y ello nos conduce naturalmente a una pregunta de fondo sobre el verdadero significado de la excelencia universitaria.
Cuando hablamos de calidad, cuando hablamos de acreditación y cuando hablamos de excelencia, ¿de qué estamos hablando realmente? ¿Qué es, en el fondo, una universidad excelente?
Con frecuencia asociamos la excelencia con los logros y resultados de una institución, y es correcto hacerlo. Ellos permiten generar confianza, orientar la mejora continua y rendir cuentas a la sociedad.
Sin embargo, quizás la pregunta más importante es: ¿para qué propósito sirven esos logros?
Porque la excelencia universitaria alcanza su sentido más pleno cuando pone todas sus capacidades al servicio de la persona humana y del desarrollo de la sociedad.
En otras palabras, la excelencia no se opone a la calidad; la trasciende y le da sentido. Los indicadores muestran lo que una universidad logra; su misión revela para qué se logra.
Resulta especialmente significativo que precisamente este fin de semana, durante la visita que realizó a Madrid el Papa León XIV, haya vuelto a colocar en el centro de su mensaje la importancia de la verdad, término y palabra que aparece en la misión institucional de esta Universidad; la importancia de la verdad, de la dignidad humana y del compromiso con el bien común.
En un tiempo marcado por la sobreabundancia de información, por la polarización y por profundas transformaciones tecnológicas, la búsqueda de la verdad adquiere una relevancia renovada.
Esa misma preocupación se encuentra presente en su primera encíclica, Magnífica Humanitas, donde nos recuerda que los extraordinarios avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo solo contribuyen auténticamente al progreso cuando permanecen al servicio de la dignidad humana y del bien común.
En una época marcada por la Inteligencia Artificial y por transformaciones cada vez más aceleradas, León XIV recuerda a las instituciones educativas una responsabilidad esencial: formar personas capaces de unir conocimiento con sabiduría, innovación con responsabilidad y libertad con compromiso.
Esa misión se encuentra expresada concretamente en los programas académicos de la UPAEP, en sus procesos formativos y en una comunidad universitaria comprometida con la excelencia, la responsabilidad social y el desarrollo integral de las personas.
Quizás aquí encontramos una de las enseñanzas más importantes de la acreditación. La calidad no reside únicamente en la formulación de aspiraciones, sino en la realización de las mismas.
La acreditación es, en esencia, un ejercicio de congruencia institucional y de rendición de cuentas ante la sociedad. Es la oportunidad para demostrar que aquello que se promete se está haciendo y que, además, se está haciendo bien.
Permítanme concluir entonces con una última reflexión.
Las acreditaciones que hoy celebramos tienen un valor profundo. Son resultado del esfuerzo de toda la comunidad universitaria y reflejan el compromiso permanente de la UPAEP con la calidad, la mejora continua y el cumplimiento de su misión educativa.
Gracias a esta búsqueda constante de excelencia, miles de estudiantes han encontrado en esta Universidad una formación académica sólida, un espacio para desarrollar su talento y una oportunidad para construir su proyecto de vida.
Pero el mayor valor de estos logros puede apreciarse en algo aún más significativo: las personas que esta Universidad ha formado a lo largo de su historia.
Ese legado se encuentra en los profesionistas que sirven a la sociedad con competencia, en los líderes que contribuyen al desarrollo de sus comunidades y en el impacto que sus egresados generan en México y en el mundo.
Al final, esta es la medida más profunda de la calidad educativa: la capacidad para transformar vidas y contribuir al bien común.
Por ello, a nombre de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior, expreso nuestro reconocimiento a toda la comunidad de la UPAEP, al Dr. Emilio José Baños Ardavín y a su excelente equipo de trabajo, a sus profesores, a sus estudiantes, empleadores y colaboradores.
Muchas felicidades a la UPAEP y a toda su comunidad universitaria.
Enhorabuena, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla.
Muchas gracias.










