Reducción de jornada laboral en México exige ajustes estratégicos y corresponsabilidad
15/04/2026
Autor: Juan Méndez
Foto: Juan Méndez

Se debe construir una nueva cultura laboral basada en la eficiencia, la corresponsabilidad y el compromiso, que permita al país avanzar hacia mejores condiciones de trabajo sin comprometer su competitividad económica.

La transición hacia la reducción de la jornada laboral en México representa un cambio estructural que obligará a empresas, trabajadores y gobierno a replantear sus dinámicas productivas, organizacionales y culturales, afirmó María del Pilar León Franco, profesora de la Facultad de Ingeniería Industrial, Logística y Manufactura de UPAEP.

Durante su participación, la académica subrayó que este proceso no debe entenderse únicamente como una disminución de horas, sino como una oportunidad para mejorar la productividad, el bienestar laboral y la eficiencia organizacional, siempre y cuando exista un trabajo coordinado entre los tres actores clave: sector empresarial, trabajadores y autoridades.

“La reducción de jornada no disminuye automáticamente la productividad; puede incluso mejorarla si se implementa con una gestión estratégica”, puntualizó.

León Franco destacó que modelos como el trabajo híbrido o remoto pueden contribuir a incrementar la productividad, al reducir tiempos de traslado y costos para los empleados. No obstante, advirtió que este esquema exige mayor responsabilidad por parte de los trabajadores.

“Tenemos que ser honestos: si estamos en home office, debemos trabajar realmente y cumplir con los objetivos establecidos”, señaló.

En este nuevo contexto, explicó, el desempeño dejará de medirse por horas trabajadas y pasará a evaluarse mediante indicadores clave de desempeño (KPIs), enfocados en resultados concretos. Esto implica una transformación en la cultura laboral mexicana, tradicionalmente basada en el cumplimiento de horarios.

Para adaptarse a la nueva jornada, las empresas deberán implementar diversas estrategias, entre ellas:

  • Rediseño de procesos bajo metodologías lean, eliminando actividades que no generan valor.
  • Uso de outsourcing o contratación especializada por horarios específicos.
  • Implementación de bancos de horas (aunque aún no generalizados en México).
  • Automatización y digitalización de procesos.
  • gPlaneación eficiente de turnos y cargas de trabajo.

Asimismo, enfatizó la importancia de capacitar al personal tanto en habilidades técnicas como en gestión del tiempo y adaptación al cambio.

La académica advirtió que la transición implicará costos iniciales para las empresas, como el incremento en la nómina por contratación adicional o el pago de horas extras, las cuales pueden elevar los costos entre un 20 y 30 por ciento.

“Si no se planifica adecuadamente, las horas extras pueden representar pérdidas para la empresa, ya que muchas veces no están contempladas en el precio del producto o servicio”, explicó.

En este sentido, indicó que sectores productivos con operaciones continuas, como líneas de manufactura o servicios 24/7, enfrentarán mayores desafíos, al no poder prescindir de personal en determinados momentos.

Por otro lado, las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) —que representan más del 60% del tejido empresarial en México— podrían enfrentar mayores riesgos financieros, especialmente aquellas con plantillas reducidas.

Entre los beneficios esperados, León Franco destacó un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, reducción del estrés, menor rotación de personal y disminución del ausentismo.

“Cuando una persona tiene tiempo para su familia y su vida personal, llega más motivada, se concentra mejor y es más productiva”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que el sector informal podría verse más afectado, al no contar con estructuras que permitan implementar estos cambios sin comprometer sus ingresos.

La académica enfatizó que el éxito de la reducción de la jornada laboral dependerá de varios factores críticos: Diseño inteligente de turnos. Establecimiento claro de KPIs. Uso eficiente de tecnología e inteligencia artificial. Capacitación continua y Cambio cultural hacia una orientación a resultados.

Asimismo, consideró que la implementación debe ser gradual para permitir una adaptación efectiva en todos los sectores.

Finalmente, León Franco reiteró que este cambio representa un compromiso conjunto.

“Es un reto estructural para México. Si solo se recortan las horas sin estrategia, puede afectar la productividad y encarecer los productos. Pero si trabajamos en conjunto, podemos mejorar la calidad de vida sin afectar la economía”, concluyó.

La especialista hizo un llamado a construir una nueva cultura laboral basada en la eficiencia, la corresponsabilidad y el compromiso, que permita al país avanzar hacia mejores condiciones de trabajo sin comprometer su competitividad económica.