Especialista de UPAEP destaca que la ingeniería química será clave para impulsar la transición energética, la economía circular y la transformación sostenible de la industria mexicana.
La ingeniería química se perfila como uno de los pilares para transformar la industria mexicana hacia modelos de producción más sostenibles, competitivos y con menor impacto ambiental, afirmó Mario Alberto López Mendoza, Director de la Facultad de Ingeniería Química Industrial UPAEP, al destacar que esta disciplina será determinante para que el país avance en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible rumbo al 2030.
Durante su participación, el académico señaló que la industria química representa un sector estratégico para la economía nacional, ya que abastece de materias primas e insumos a industrias como la farmacéutica, alimentaria, automotriz, textil, plástica, petroquímica y de fertilizantes. Sin embargo, también es una de las actividades con mayor demanda de energía térmica y una importante generadora de emisiones de carbono.
En ese sentido, explicó que el principal reto consiste en mantener la productividad industrial utilizando menos energía, menos recursos y generando menos emisiones contaminantes. Para ello, destacó que la ingeniería química impulsa procesos de descarbonización mediante la electrificación de procesos industriales, el desarrollo de tecnologías para producir hidrógeno verde, la captura y aprovechamiento del dióxido de carbono, así como una mayor eficiencia energética dentro de las plantas industriales.
López Mendoza enfatizó que el hidrógeno verde representa una alternativa prometedora para sustituir combustibles fósiles en procesos industriales de alta demanda energética; sin embargo, reconoció que su producción aún enfrenta importantes desafíos tecnológicos, ambientales y económicos, por lo que es indispensable desarrollar procesos más eficientes y accesibles antes de que pueda implementarse de manera masiva.
Como segundo eje estratégico, el investigador destacó la importancia de consolidar un modelo de economía circular dentro de la industria química, en el que los residuos dejen de considerarse desechos para convertirse en materias primas de nuevos procesos productivos.
Indicó que México genera grandes cantidades de residuos sólidos, líquidos y gaseosos que aún poseen un alto potencial de aprovechamiento mediante investigación e innovación tecnológica. Entre los ejemplos mencionó el reciclaje químico de plásticos mediante pirólisis para recuperar compuestos útiles para nuevas cadenas productivas, el desarrollo de bioplásticos, el aprovechamiento de residuos agrícolas como fibras industriales y el uso del nejayote —residuo de la nixtamalización— como medio de reacción en diversos procesos químicos.
Subrayó que este enfoque no solo reduce el impacto ambiental, sino que también fortalece la competitividad de las empresas al disminuir costos de disposición de residuos, sustituir materias primas importadas y generar nuevas cadenas de valor para la industria nacional. Para lograrlo, insistió en la necesidad de fortalecer la colaboración entre universidades, empresas y gobiernos que impulsen la innovación y la transferencia tecnológica.
Mario Alberto López Mendoza señaló que la inteligencia artificial constituye el tercer gran eje de transformación para el sector industrial. Explicó que estas herramientas permitirán optimizar procesos, reducir emisiones, incrementar la seguridad operativa y tomar decisiones prácticamente en tiempo real mediante el análisis masivo de datos provenientes de plantas automatizadas.
Añadió que tecnologías como los gemelos digitales, el aprendizaje automático y las redes neuronales permitirán migrar de esquemas de mantenimiento correctivo hacia modelos predictivos capaces de anticipar fallas, optimizar el desempeño de las plantas industriales e incluso simular procesos completos antes de construir nuevas instalaciones, reduciendo riesgos técnicos, ambientales y financieros.
Frente a este panorama, el Director de la Facultad de Ingeniería Química consideró indispensable que las universidades actualicen permanentemente sus programas académicos para formar ingenieros capaces de integrar herramientas digitales, inteligencia artificial y tecnologías verdes con una sólida formación ética y compromiso social.
Respecto al mercado laboral, aseguró que México requerirá cada vez más ingenieros químicos y especialistas en áreas relacionadas con la transición energética, la ingeniería ambiental, la biotecnología y las energías renovables, debido a la creciente demanda de la industria por implementar procesos sostenibles y cumplir con estándares internacionales de descarbonización.
En este contexto, destacó que UPAEP impulsa investigaciones en tecnologías químicas verdes, energías renovables y transformación digital, además de promover esquemas de formación integral que fortalecen tanto la preparación técnica como el compromiso social de sus estudiantes, una característica ampliamente reconocida por el sector empresarial.
Finalmente, el académico hizo un llamado a los jóvenes a considerar las ingenierías como una oportunidad para convertirse en protagonistas de la transformación sostenible que demanda el país. Señaló que el cambio climático ya es una realidad y que enfrentarlo requiere la participación coordinada de la ingeniería química, la ingeniería ambiental, la biotecnología, las energías renovables, la ciencia de materiales y otras disciplinas que trabajen de manera conjunta para construir una industria más limpia, eficiente y socialmente responsable.
















