El Dr. Emilio José Baños Ardavín plantea estrategias integrales para proteger la salud mental y fomentar la convivencia ante la hiperconexión digital.
El Dr. Emilio José Baños Ardavín, Rector UPAEP, presentó un análisis profundo sobre los riesgos de la hiperconexión digital en niños y adolescentes, proponiendo medidas concretas para escuelas, gobiernos y familias. Ante la actual "vorágine de crisis emocionales", durante su participación en la Semana de Rectores en el espacio informativo de Fernando Canales, enfatizó la urgencia de recuperar espacios de convivencia física para disminuir la crispación social y mejorar el bienestar emocional de la juventud.
Escuelas libres de dispositivos y recreos activos
Para el ámbito escolar, el Dr. Baños Ardavín recomienda la prohibición total de dispositivos durante toda la jornada, incluyendo los recreos, especialmente en niveles de primaria y secundaria. Esta medida busca evitar que los estudiantes permanezcan "ensimismados" en las pantallas y permitir que recuperen la interacción directa con sus pares.
Asimismo, propone incentivar el recreo activo, donde se fomente el juego libre y el riesgo controlado sin actividades excesivamente reguladas. De acuerdo con el Rector, el uso de materiales sencillos o incluso "chatarra" para inventar entornos y juegos permite que los niños desarrollen su imaginación y capacidad de autogestión.
Fomento a la lectura profunda en papel
Otro pilar fundamental en las aulas debe ser la promoción de la lectura profunda en papel. Establecer periodos deliberados de contacto con libros y documentos físicos ayuda a incrementar la capacidad de concentración de los alumnos, contrarrestando la fragmentación de la atención que generan los medios digitales.
El Rector aseguró que, en escuelas donde se han aplicado estos cambios, los docentes perciben en menos de dos meses un ambiente con menor ansiedad y estrés. "Los chavos están más despiertos, con mucha más alegría y disminuyen los problemas de convivencia", afirmó Baños Ardavín al invitar a directivos a implementar estos ejercicios.
Políticas públicas y madurez digital a los 16 años
A nivel gubernamental, la propuesta central es elevar la edad de madurez digital a los 16 años. Esto implicaría que, antes de esa edad, los menores no tengan autonomía para gestionar redes sociales sin una estricta verificación de edad y autorización de sus tutores.
El análisis también señala la necesidad de regular la responsabilidad por diseño de las aplicaciones. Baños Ardavín destacó el peligro del "scroll infinito", un algoritmo diseñado para retener al usuario de forma artificial, provocando que consultas de segundos se conviertan en horas de aislamiento.
Pactos entre padres y vida en la naturaleza
Para las familias, el Rector sugiere normalizar la autonomía de los hijos y realizar pactos locales entre padres para retrasar colectivamente la entrega del primer smartphone hasta los 14 o 16 años. Esta acción coordinada ayuda a reducir la presión social y la ansiedad que sienten los jóvenes por la competencia tecnológica.
Finalmente, instó a promover "instituciones de vida real", como grupos de scouts, clubes deportivos o coros, que exijan la presencia física y el contacto con la naturaleza. Estas actividades son clave para formar el carácter y proporcionar a la niñez un "temple" sólido para enfrentar los retos del futuro.
Estas recomendaciones buscan recomponer el tejido social y asegurar que la tecnología sea una herramienta controlada y no una fuente de aislamiento emocional.
















