Mtra. Martha Socorro Lara Cancino: cuando la vocación encuentra su casa
23/03/2026
Autor: Yolanda Jaimes

Su trayectoria refleja cómo la educación con sentido humano y compromiso social puede trascender el aula para impactar la vida de otros.

Antes de convertirse en un rostro cercano para generaciones de estudiantes, la Mtra. Socorro Lara fue estudiante. Su historia con UPAEP comenzó desde la elección de carrera, cuando decidió estudiar Psicología, movida por un interés profundo en comprender a la persona, sus procesos, sus decisiones y sus momentos de quiebre.

Desde joven sabía que su vocación estaba orientada al trabajo humano, al acompañamiento y a la escucha. Por ello, la Psicología representó la posibilidad de unir su sensibilidad con una formación profesional sólida y elegir a UPAEP no fue una decisión aislada: buscaba una institución donde la formación académica estuviera acompañada de valores, comunidad y sentido trascendente.

Durante su etapa universitaria no solo adquirió herramientas teóricas y metodológicas; también consolidó una identidad. Ser estudiante UPAEP significó para ella entender que la educación va más allá del aula, que implica compromiso social, responsabilidad y una visión integral de la persona. Esa vivencia marcaría su manera de ejercer la profesión años más tarde.

Lo que inició como una etapa formativa fue convirtiéndose, casi de manera natural, en un proyecto de vida. Una oportunidad laboral la llevó a integrarse al equipo de trabajo de la Universidad, y con el paso del tiempo descubrió que no sólo estaba ejerciendo su profesión, sino construyendo comunidad. Permanecer en la UPAEP no fue simplemente continuidad laboral: fue una decisión que se reafirmaba día a día al coincidir su vocación con la misión institucional.

Para la Mtra. Socorro, ser UPAEP significa asumir una responsabilidad que trasciende el puesto o el título profesional. Significa vivir la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace; entender que cada acción impacta en la formación de otros y que el trabajo educativo tiene un profundo sentido humano. Es llevar consigo un compromiso con la persona y con la sociedad, incluso más allá de los años de servicio.

A lo largo de su trayectoria fue testigo del crecimiento y transformación de la Universidad, y también del suyo propio. Creció profesionalmente, enfrentó nuevos retos, asumió distintas responsabilidades y confirmó que su elección inicial había sido acertada: su vocación encontraba en UPAEP el espacio ideal para desarrollarse.

En el ámbito personal, ha procurado mantener espacios que nutran su equilibrio y fortalezcan su interior: la lectura, los momentos de reflexión, la convivencia cercana con su familia y las actividades que le permiten seguir aprendiendo. Para ella, el crecimiento no se detiene con la jubilación; es un proceso continuo que forma parte de su manera de entender la vida.

Hoy, al mirar atrás, reconoce que su historia no se limita a haber estudiado y trabajado en la misma institución. Se trata de algo más profundo: haber encontrado un lugar donde su vocación, sus valores y su proyecto personal pudieron alinearse. Una historia que demuestra que, en ocasiones, la Universidad que eliges también termina eligiéndote a ti.