Desde el nuevo Hospital Veterinario, Emilio Baños Ardavín propuso cinco criterios para evaluar el uso de la fuerza en conflictos actuales.
En el marco de la presentación del nuevo Hospital Veterinario de Perros y Gatos, el Dr. Emilio José Baños Ardavín, Rector de la UPAEP, expuso una profunda reflexión sobre los principios de la "legítima defensa" o "guerra justa". Durante el espacio informativo de Fernando Canales, el académico analizó el panorama internacional y nacional bajo la óptica de la doctrina social cristiana.
Los cinco pilares de la respuesta armada
Baños Ardavín señaló que la reflexión es pertinente ante las tensiones globales actuales y las medidas tomadas por diversos líderes internacionales. Basándose en el pensamiento cristiano, detalló cinco condiciones obligatorias que deben cumplirse rigurosamente antes de recurrir al uso de la fuerza armada.
El primer criterio parte del respeto a la vida y al derecho a la justicia: cuando un agresor pone en peligro bienes fundamentales, la autoridad tiene la obligación de proteger a los inocentes. Como segundo punto, el Rector enfatizó que se deben agotar todas las instancias pacíficas previas, convirtiendo a la fuerza en un estricto "último recurso".
La tercera condición exige "perspectivas serias de éxito", buscando que el estado final tras el conflicto sea superior al estadio previo. Además, subrayó como cuarto punto que el uso de armas no debe provocar males más graves que el mal que se pretende eliminar.
Ética, autoridad y realidad nacional
Finalmente, abordó el, ultimo de los criterios, el de autoridad, cuestionando quién tiene la facultad legítima de decidir sobre una intervención armada. El Rector lamentó que el derecho internacional se encuentre actualmente bajo debate debido a la falta de respeto a las normativas establecidas.
Baños Ardavín aclaró que la legítima defensa no constituye una "carta blanca" para el aniquilamiento. "Lo que mueve la legítima defensa no es la venganza, sino una respuesta orientada a cesar el daño y proteger", precisó el académico durante la transmisión en vivo.
Asimismo, advirtió que el uso de la fuerza nunca se justifica por incrementos de poder económico o protagonismos políticos. El Rector concluyó que la prudencia es la virtud más compleja en el ejercicio de la autoridad y llamó a la cordura en la toma de decisiones que impactan a la civilización.
















