Carta a la Comunidad Universitaria
23/07/2026
Autor: Dr. Jorge Medina Delgadillo

Querida comunidad universitaria:

La vida nunca deja de darnos lecciones, y a veces llegan desde donde menos lo esperamos. El Mundial de Fútbol, por ejemplo, nos ha enseñado cosas valiosas: que no hay equipo pequeño ni rival fácil, que en los últimos minutos, si hay perseverancia, se gestan los grandes triunfos, y que es tan importante saber ganar con humildad como saber perder con nobleza.

Quiero compartirles una reflexión que nace precisamente de ese deporte: la de los “cambios” dentro del partido. No todo cambio se debe a un mal desempeño en la cancha; hay cambios que se dan cuando un jugador, tras entregarlo todo en la cancha, regresa a la banca entre aplausos y admiración; cambios que buscan reforzar la defensa y piden que un delantero descanse; cambios que responden con inteligencia a la estrategia del rival; cambios pensados en el partido siguiente, que conceden un respiro merecido a quien lo ha dado todo; y cambios que llegan cuando se va ganando y es momento de que las promesas que esperan en la banca salten al campo a foguearse y brillar. Los cambios no significan que las cosas iban mal: todos forman parte de un mismo plan de juego, orientado a que el equipo entero salga adelante.

El día de hoy se emitieron los últimos comunicados sobre la estructura y los nombramientos en la Universidad. Cada una de estas decisiones —tanto las impulsadas por la Junta de Gobierno como las que tomamos los miembros de la Red Directiva y un servidor— se hizo con enorme conciencia y cuidado: escuchando a las personas, analizando trayectorias y evaluaciones, atendiendo los momentos de vida de cada quien, y mirando de frente las necesidades presentes y los desafíos que se avecinan. Buscamos dar oportunidad a talentos que esperaban su turno; conversamos con quienes —entre merecidos aplausos— hoy pueden tomar un descanso tras una gestión impecable, entregada y, sí, también agotadora; y procuramos integrar equipos preparados para lo que viene, con equilibrio intergeneracional y con un decidido impulso al talento femenino. Que nos dé paz saber que todo se pensó con el mayor de los respetos por cada persona de esta comunidad, nada de esto se hizo a la ligera.

Después de unos merecidos días de vacaciones que serán como un descanso de “medio tiempo”, nos veremos de nuevo, ya cada uno en su posición y listos para lo que sigue. En agosto arranca la segunda mitad del partido: nos esperan nuevas generaciones de jóvenes a quienes queremos ofrecer clases extraordinarias, proyectos de investigación que abran caminos, convenios y programas de movilidad, y, sobre todo, la posibilidad de habilitar sueños y transformar la sociedad, tal como lo dicta nuestra misión institucional. Es hora de mirar hacia adelante con cariño y entusiasmo, reconociéndonos, alegrándonos por lo andado y dando lo mejor de nosotros mismos. El adn de esta Casa de Estudios, tal como nos fue transmitido por nuestros fundadores, consiste en una mezcla única de valentía (espíritu de lucha) y magnanimidad (buscar siempre el bien común, antes y por encima de cualquier bien particular). Eso no está sujeto a cambios. Y es tarea de todos mantener siempre viva esa mística.

Festejemos y honremos a todos los que hicieron una labor formidable; asumamos ahora nuestra responsabilidad con creatividad y con garbo. Algún día vendrán otros y les tocará el relevo. Pero estos minutos del partido —estos años que se vienen para la Universidad— nos toca jugarlos a nosotros: sudando la camiseta, dando la lucha, jugando limpio y poniendo muy en alto el prestigio de nuestro gran equipo. Pidamos a Dios la gracia de la alegría, de la paz y de la concordia. Con confianza, con unidad y con la certeza de que juntos llegaremos lejos.

Tomemos unas sanas y muy merecidas vacaciones. Y regresemos con ánimo y entusiasmo, recordando que lo más importante y aquello por lo cual estamos todos aquí consiste en poner nuestro granito de arena para la transformación de jóvenes que nos necesitan, con la seguridad de que ellos, transformados, transformarán la sociedad.

¡Alerombo! ¡Vamos, UPAEP!

Con afecto y esperanza,

Jorge Medina