La estudiante comparte su experiencia sobre el choque cultural, la exigencia académica y claves de ahorro en Francia.
María José Espinosa Senderos, estudiante de sexto semestre de Dirección de Hospitalidad y Turismo, transformó su visión profesional tras completar un intercambio académico en la Universidad Católica de Lille, Francia. Motivada por el enfoque global de su carrera, la futura gestora enfrentó un sistema educativo de alta exigencia y un entorno cultural que puso a prueba su capacidad de adaptación y resiliencia.
El proceso de preparación requirió una gestión administrativa constante para la revalidación de materias, debido a que su programa académico es muy específico y no existe como licenciatura en Francia. A pesar de la complejidad de los trámites, Espinosa destacó que el apoyo de su dirección de carrera y la oficina internacional fue fundamental para concretar el viaje.
Exigencia académica y evaluación al 100%
Una de las diferencias más notables que detectó la estudiante fue el sistema de evaluación francés. A diferencia del modelo mexicano, el 100% de la calificación de la mayoría de sus materias dependía de un único examen final al concluir el semestre. La estudiante cursó cinco materias, incluyendo una de nivel maestría sobre Talento Humano.
Esta asignatura de posgrado, impartida por una docente inglesa, consistió en un formato intensivo de tres días con sesiones de seis horas cada una. Además, María José enfrentó el reto de realizar exámenes orales, una práctica común en el sistema galo que exige un dominio profundo de los temas y habilidades de comunicación bajo presión.

Choque cultural y horarios europeos
La adaptación social representó un desafío significativo durante el primer mes, especialmente por la inflexibilidad de los horarios y la soledad inicial. Espinosa experimentó un fuerte choque cultural al notar que los domingos la mayoría de los comercios cierran. "Mi primer domingo fue horrible; entré en crisis porque no tenía comida y todo estaba cerrado", relató.
Asimismo, los hábitos alimenticios locales contrastaron con sus costumbres habituales. En su residencia, el desayuno terminaba a las 9:00, el almuerzo iniciaba a las 12:00 y la cena se servía a las 17:00 horas. Esta rutina, sumada a la falta de estudiantes mexicanos en su facultad, la obligó a integrarse con compañeros de Alemania, Polonia, Malasia y China.
Guía de ahorro: despensas de 99 centavos
Francia ofrece diversos beneficios para el sector estudiantil, lo que permitió a la estudiante gestionar un presupuesto eficiente. Entre los apoyos destacó un programa de su residencia que permitía adquirir despensas básicas por solo 99 centavos de euro por semana. "Te daban cereales y verduras; era una despensa de foráneo, pero bien", explicó.
Gracias a estas estrategias, logró reducir sus gastos mensuales de supermercado a aproximadamente 40 euros. También optó por desplazarse exclusivamente a pie para ahorrar el costo del transporte público y aprovechó los menús universitarios que tienen un costo de 3 euros por comida completa.
Nuevas competencias y visión global
Al regresar a México, María José asegura ser una persona más flexible, con mayor inteligencia emocional y capacidad para la resolución de problemas. El intercambio no solo fortaleció su red de contactos internacionales (networking), sino que también le enseñó a valorar la cultura y las comodidades de su país de origen.
Esta experiencia subraya la importancia de la movilidad académica como una herramienta para el crecimiento profesional en un mundo interconectado. El testimonio de Espinosa servirá de guía para los próximos estudiantes que busquen emprender una aventura internacional en instituciones europeas de alto prestigio.
















