Líderes UPAEP compartieron experiencias y reflexiones sobre cómo la colaboración entre mujeres y hombres fortalece un liderazgo empático, equilibrado y orientado a la comunidad.
En UPAEP se llevó a cabo la conferencia “Mujeres que transforman: liderazgo desde la complementariedad”, un espacio de diálogo que reunió a tres mujeres de distintas etapas de vida, para reflexionar sobre la evolución de liderazgo femenino y su relación con el liderazgo masculino. Más que una ponencia tradicional, la sesión se desarrolló en formato de preguntas y respuestas, permitiendo un intercambio profundo de experiencias y perspectivas.
Participaron las siguientes personas: Paola Ochoa Márquez, Directora General de Gestión y Finanzas; Fernanda Herrera Morales, Directora Académica de Cine y Producción Audiovisual y María de los Dolores Dib y Álvarez, Profesora Emérita; quienes compartieron como han vivido la complementariedad entre hombres y mujeres en los ámbitos familiar, profesional y social.
Liderazgo y complementariedad en la vida cotidiana
Paola Ochoa destacó como la complejidad de la vida actual, implica desempeñar múltiples roles, como madre y profesionista, como la complementariedad, bien
entendida, le ha permitido no tener que elegir entre uno u otro. Subrayó que el trabajo en equipos integrados por hombres y mujeres, donde existe respeto e igualdad, es una señal positiva en el entorno laboral.
En temas como la toma de decisiones financieras, frecuentemente consideramos “duros”, señaló que la mirada femenina aporta una sensibilidad particular hacia las
personas y los impactos humanos de cada decisión. Aclaró que no se trata de excluir la visión masculina, sino de reconocer que las mujeres suelen tener una mayor inclinación hacia la empatía e intuición. “Las mujeres no somos competencia, somos complemento”, enfatizó.
También resaltó la importancia del diálogo, la flexibilidad y la comunicación asertiva para construir relaciones familiares y profesionales más equilibradas, donde ambos géneros puedan ejercer tareas y responsabilidades con respeto mutuo.
La voz de las nuevas generaciones
Por su parte, Fernanda Morales compartió su experiencia como joven líder en el ámbito creativo. Señaló que, aunque en ocasiones haya mayoría masculina en ciertos espacios, lo fundamentales no minimizarse como mujer y actuar con confianza en las propias capacidades para lograr colaboraciones equitativas.
Destacó cualidades como la empatía, la capacidad analítica, la escucha activa y la creatividad, como fortalezas femeninas que contribuyen al bien común. Asimismo, subrayó la importancia de integrar a los hombres en estas conversaciones,
promoviendo el auto análisis y la reflexión sobre conductas o comentarios que puedan ser machistas, muchas veces, sin intención consciente.
Fernanda definió el liderazgo desde la complementariedad como “caminar de la mano hacia una meta compartida”.
Evolución y aprendizaje entre generaciones
Dolores Dib ofreció una perspectiva histórica sobre cómo evolucionado la relación entre hombres y mujeres. Recordó que, en generaciones anteriores, el rol femenino estaba mayormente limitado al hogar, mientras que hoy se reconoce ampliamente la diversidad de cualidades y capacidades de la mujer.
Desde su experiencia, aconsejo a las nuevas generaciones escuchar tanto la experiencia de los mayores como las nuevas visiones, ajustando perspectivas para trabajar en conjunto. “no vivimos para nosotras mismas, sino para construir en comunidad”, expresó.
Entre las virtudes femeninas destacó la paciencia, la reflexión y la intuición, cualidades que permiten llegar a mejores propuestas y decisiones. Para ella, liderar desde la complementariedad, significa reconocer que todos podemos ser líderes desde el lugar que ocupamos, y que sin la colaboración entre hombre y mujer no se alcanza la meta común.
Un liderazgo verdaderamente transformador
Durante la conferencia se enfatizó que el gran desafío actual no es únicamente que más mujeres ocupen posiciones de liderazgo, sino que su estilo sea auténticamente transformador: cercano, solidario y generador de comunidad.
Se reflexionó también sobre el riesgo de adoptar modelos excesivamente competitivos que pueden “masculinizar” el estilo de liderazgo femenino, perdiendo así, cualidades como la intuición y la sensibilidad hacia la persona. La invitación fue a no dejar de al lado estas fortalezas, sino integrarlas y compartirlas con los compañeros varones para enriquecer la toma de decisiones.
Finalmente, las ponentes coincidieron en que el tema de la mujer no debe de ser exclusivo para mujeres. La complementariedad implica diálogo, respeto y construcción conjunta. Un liderazgo femenino auténtico, sumado a liderazgo masculino, puede generar transformaciones profundas cuando ambos caminan hacia una meta común.
















