En las XIV Jornadas de Familia CEFAS UPAEP, especialistas analizaron la violencia intrafamiliar en México y plantearon acciones de prevención, acompañamiento y políticas públicas desde el hogar.
El 16 de abril de 2025, en el Centro de Vinculación, el panel “De la violencia identificada a la paz dinamizada” reunió a especialistas de ámbitos académico, psicológico, institucional, político y pastoral para revisar factores que alimentan la violencia familiar y las vías para construir una cultura de paz desde la vida cotidiana.
Durante el diálogo se coincidió en que el hogar no solo refleja tensiones sociales y económicas, sino que también puede convertirse en el primer espacio de prevención, reparación y reconciliación. Entre las líneas de acción planteadas destacaron la educación socioemocional, la mejora de la comunicación intrafamiliar y el acceso a acompañamiento profesional.
La paz se aprende en la experiencia del hogar
Desde un enfoque sociológico, el Dr. Fernando Pliego subrayó que la paz se forma mediante vivencias concretas y vínculos afectivos. “La paz no se aprende intelectualmente, se aprende por experiencia sensible”, afirmó, al señalar la relevancia del contacto emocional entre madres, padres e hijos.
El especialista advirtió que la falta de cercanía afectiva, especialmente de la figura paterna, puede traducirse en “obstáculos muy importantes para la búsqueda de relaciones por la paz”, con efectos directos en el desarrollo socioemocional y en la forma en que se resuelven conflictos dentro y fuera de la familia.
Estrés crónico y falta de herramientas emocionales
La Mtra. Liliana Ortiz abordó el tema desde la salud mental y la política pública. Describió a la familia como un “ecosistema emocional y neurobiológico” que hoy enfrenta altos niveles de estrés crónico.
En ese contexto, apuntó que “la familia mexicana hoy está en una tensión estructural entre el deseo de cuidar y la falta de herramientas emocionales”, lo que incrementa la probabilidad de respuestas violentas y reduce la capacidad de contención cuando aparecen conflictos.
La ponente también enfatizó que la violencia no siempre responde a falta de voluntad, sino a carencias de recursos para gestionar emociones, pedir ayuda a tiempo y sostener redes de apoyo, por lo que llamó a reforzar estrategias preventivas y de atención accesible.
Ciclos de violencia y estilos de crianza en tensión
Desde la perspectiva institucional, el Lic. Raúl Ruiz Díaz de León señaló que la familia puede ser un espacio de protección, pero también un generador de violencia cuando se normalizan prácticas dañinas. “Se vuelve un ciclo que no termina y que sigue avanzando a las siguientes generaciones”, advirtió.
Identificó factores que fragmentan la vida familiar, como conflictos de pareja, presión económica y comunicación débil, y señaló la necesidad de construir entornos seguros mediante acuerdos claros, acompañamiento y canales de orientación.
Por su parte, la Mtra. María Esther Flores habló de cambios en los estilos de crianza y ubicó dos extremos problemáticos: autoritarismo y permisividad. Explicó que la dificultad para establecer límites adecuados se asocia con baja tolerancia a la frustración, al observarse una generación que “no tolera el malestar”, con impactos en regulación emocional y convivencia.
A la par, destacó señales de cambio en la búsqueda de apoyo: “las familias quieren cambiar, los papás están más comprometidos”, señaló, al referirse a una mayor disposición para acudir a atención profesional.
Acompañar a la familia como prioridad
El Pbro. Mariano Montes compartió una mirada desde la dimensión espiritual y pastoral. “La familia sigue siendo un tesoro que hay que acompañar, defender y fortalecer”, expresó, al reconocer desafíos como fragmentación, violencia intrafamiliar y debilitamiento del sentido comunitario.
Añadió que el momento actual no debe leerse solo como deterioro, sino como una etapa de transformación: “más que decir que la familia está en crisis, habría que decir que está en búsqueda de reconciliación”.
El panel concluyó que la paz familiar requiere acciones coordinadas entre educación, acompañamiento emocional y políticas públicas preventivas. Como se dijo en el encuentro, “la paz no se logra solo con normas o discursos, se construye generando condiciones de seguridad”.
















