La importancia del Mar Negro en la guerra de Ucrania
07/06/2023
Autor: Dr. Herminio S. de la Barquera y A.
Cargo: Decano de Ciencias Sociales

El Mar Negro no es un lugar que se encuentre entre los lugares más conocidos por los europeos occidentales ni por los turistas americanos, ya sea estadounidenses y canadienses o latinoamericanos. Sin embargo, este mar es famoso en los países de la Europa oriental por sus atractivos turísticos, particularmente Varna (en Bulgaria) y Sebastopol (en la península de Crimea). Esta importancia turística cedió el paso a un interés por los temas militares relacionados con el Mar Negro, particularmente a partir de la ilegal anexión rusa de Crimea, en 2014. Es decir, la relevancia militar del Mar Negro se colocó en el centro de atención de las políticas europeas y transatlánticas de seguridad.

El Mar Negro, llamado por los romanos Pontus Euxinius, es un mar interior situado en una región de enorme importancia geoestratégica, que actúa como una especie de bisagra entre la Europa del sudeste y Asia. A ello se debe que en esta región confluyan intereses marítimos y continentales de magnitud considerable y de naturaleza muy variada. Podemos agrupar a sus Estados ribereños en tres grupos: en el norte tenemos a Rusia; en el oeste y sur están Bulgaria, Rumania y Turquía, todos ellos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); y en el norte y este están Ucrania y Georgia. El único paso hacia mar abierto está controlado por Turquía y discurre por el Estrecho de los Dardanelos y el estrecho del Bósforo. Hay un pequeño mar interior, situado al noreste, llamado Mar de Azov, con el que el Mar Negro se conecta por medio del Estrecho de Kerch.

Por la situación geográfica que hemos indicado arriba, el mar interior que ahora nos ocupa tiene una gran importancia económica incluso para China, como parte de su nueva “Ruta de la Seda”. Para Europa Occidental, debido a la alianza militar y económica con Bulgaria y Rumania, más la especial relación con Turquía, el Mar Negro ha adquirido una importancia singular, al igual que para los Estados Unidos y sus múltiples intereses globales. Por lo tanto, aquí chocan (o se complementan, según sea el caso), los intereses económicos y geoestratégicos de Rusia, la OTAN, la Unión Europea, Estados Unidos, Turquía y China. Todo este panorama tan complejo y disímbolo ha quedado demostrado con la guerra que desató la infame invasión rusa a Ucrania. 

En el ámbito marítimo, las fuerzas navales son el medio por el que se expresa el poder militar. Debido a que el Mar Negro es un mar interior, los sistemas de defensa antiaérea de largo alcance, las fuerzas terrestres, las fuerzas aéreas y las baterías de misiles costeros de largo alcance juegan un papel tan importante como los barcos y las embarcaciones menores. Debido a que no estamos hablando de grandes extensiones marítimas (como el Océano Atlántico, por ejemplo), en el conflicto actual no han sido los barcos los que han causado las mayores bajas de navíos enemigos, sino los sistemas de armas basados en tierra. Por lo tanto, debe hablarse más bien de una combinación de armas anfibias, si bien las armadas todavía juegan un papel destacado en la obtención y el ejercicio de la supremacía naval en mar abierto.

El actor militar más grande en el Mar Negro es la OTAN, representada por las tres marinas con base allí; en seguida debemos anotar a la Flota Rusa del Mar Negro. En períodos de paz y tensión, la OTAN ha desplegado diferentes grupos de tareas, como muestra de su interés en la estabilidad de la región. Pero solo las armadas de Bulgaria, Rumania y Turquía pueden estacionar fuerzas navales permanentes en este mar interior como representantes de la alianza transatlántica, puesto que Turquía, debido a cuestiones de derecho internacional, es quien ejerce la soberanía completa sobre los estrechos que comunican al Mar Negro con el Mar Mediterráneo.

Cualquier Estado no ribereño sólo puede desplegar en el Mar Negro buques de guerra con un desplazamiento máximo de 10 000 toneladas y un tonelaje de flota total de 30 000 toneladas por un máximo de 21 días. En total, no se permiten más de 45 000 toneladas de buques de guerra pertenecientes a países no costeros en el Mar Negro. Siguiendo rigurosamente lo estipulado en el Acuerdo de Montreux (1936), desde el 28 de febrero de 2022 Turquía ha bloqueado el paso de los buques de guerra, lo que preserva el equilibrio de poder marítimo que existía al comienzo de las hostilidades.

La actual Flota Rusa del Mar Negro surgió de la Unión Soviética, disuelta en 1991, cuyo legado fue un asunto de discordia entre Ucrania y Rusia hasta que se resolvió en 1997. Solo el convenio naval ruso-ucraniano de mayo de 1997 estipuló la división de la flota: el 18.3% sería para Ucrania y el 81.7% para la Federación Rusa). Además, ambas partes acordaron el uso de la base naval de Sebastopol y otras bases en Crimea sobre los fundamentos de un contrato de arrendamiento, pagando Rusia con suministros de gas a Ucrania. En consecuencia, a Rusia se le permitió estacionar hasta 25 000 soldados, 132 vehículos blindados de combate, 22 aviones y 24 sistemas de artillería en las bases de Crimea. El tratado entró en vigor en 1999; es necesario anotar que Rusia nunca agotó los límites convenidos. El 21 de abril de 2010, ambos países firmaron los llamados Acuerdos de Járkov (o Járkiv), que permitieron a Rusia seguir utilizando las bases hasta 2042. Obviamente, después de la ilegal anexión de Crimea, Rusia rescindió unilateralmente el tratado el 31 de marzo de 2014, haciéndose cargo, al mismo tiempo, de la mayor parte de la flota ucraniana, puesto que capturó numerosas naves. Como resultado, más de 5 000 marineros ucranianos se pasaron voluntariamente a la marina rusa. Aunque algunos de los barcos fueron devueltos a Ucrania un poco más tarde, este proceso de devolución se suspendió en julio de 2014.

Esta flota rusa es actualmente una mezcla de viejos barcos soviéticos y poderosos barcos nuevos o más o menos nuevos. El núcleo de la flota moderna lo constituyen tres fragatas de la clase "Almirante Grigorovich", cuatro corbetas de la clase "Buyan-M", cuatro corbetas de la clase "Vassily-Bykov" y seis submarinos clase Kilo-III. Estos barcos también tienen misiles de crucero modernos del tipo SS-N-30 "Kalibr". Además, todavía se utilizan muchos buques de guerra antiguos de los tipos "Kriwak", "Tarantul" y "Ropucha". Los barcos de desembarco anfibios de la clase "Ropucha" son una expresión del enfoque estratégico ofensivo de la Armada rusa. Poco antes del comienzo de la guerra de agresión, la Armada rusa trasladó barcos de desembarco adicionales del Mar Báltico al Mar Negro.

Al comienzo de la guerra, la flota constaba de alrededor de 50 buques de guerra. Hasta el 14 de abril de 2022, el buque insignia fue el crucero de misiles clase "Slava" llamado "Moskvá" (Moscú), botado en 1979. El "Moskva", con un desplazamiento de alrededor de 10 000 toneladas, fue el buque de guerra con mayor poder de combate en todo el Mar Negro al comienzo de la guerra. Esto se debía a la interacción de la tecnología militar, la condición técnica del barco, el adiestramiento de la tripulación, las capacidades logísticas y la moral de combate de la tripulación. En el "Moskvá", sin embargo, parece haber habido marcadas deficiencias en varios de estos aspectos. Utilizando dos misiles antibuque “Neptune” basados ​​en tierra, Ucrania, apoyándose en información de inteligencia suministrada por los Estados Unidos, logró impactar al crucero cerca de la Isla de las Serpientes el 13 de abril. Esta fue la mayor pérdida de un buque de guerra en operaciones de combate después de la Segunda Guerra Mundial (mayor, incluso, que la pérdida del crucero argentino “Belgrano”, durante la Guerra de las Malvinas en 1982). En efecto: fue un gran revés material y simbólico para la marina y para las fuerzas armadas rusas en su conjunto, que la propaganda gubernamental no pudo minimizar. Casi parece una ironía de la historia que el "Moskvá" se optimizara para la defensa antiaérea y estuviera destinado a proteger su propia flota. Sin una supremacía aérea temporal o un fuerte sistema de defensa antiaérea marítima, es probable que las operaciones anfibias contra la costa ucraniana se hayan vuelto imposibles por el momento.

La fragata "Almirante Grigorovich" (junto con un submarino de la clase Kilo) se había trasladado del Mar Negro al Mediterráneo antes del estallido de la guerra para reforzar las unidades más grandes reunidas allí, provenientes de las flotas del Norte y del Pacífico. Los planes rusos, sin embargo, no resultaron, pues pretendían desplegar rápidamente las unidades navales de un mar al otro, para actuar como un contrapeso frente a las fuerzas de la OTAN según se requiriera, tanto en el Mediterráneo como en el Mar Negro. No contaron con que Turquía (un aliado no muy confiable) cerraría el Bósforo a todo el tráfico militar después del estallido de la guerra, en una medida que está respaldada por el derecho internacional. El puerto de Tartus, como base en la costa siria para las unidades rusas, carece de las instalaciones necesarias para realizar reparaciones mayores, así que probablemente ya sea hora de que la fragata “Grigorovich” busque en otras bases la oportunidad de efectuar labores de mantenimiento con un nivel técnico más profundo. Las más cercanas son las instalaciones de la Flota Báltica frente a Kaliningrado y San Petersburgo. Esta fragata, en compañía de otras naves rusas, arribó a Baltisk el 10 de mayo, la sede del astillero de la flota del Mar Báltico.

Para concluir, diremos que la otrora orgullosa flota rusa del Mar Negro se ha visto muy disminuida por malas decisiones, por los golpes dados por las fuerzas ucranianas y por la imposibilidad de hacer ingresar a nuevas unidades al Mar Negro, lo que, de todas formas, las expondría a sufrir ataques por parte de Ucrania, algo que las fuerzas armadas rusas ya no podrían soportar, sobre todo porque ya están muy desgastadas debido a la pésima conducción de la guerra y a la exitosa defensa por parte de Ucrania. La presencia rusa ha disminuido no sólo en el Mar Negro, sino también en el Mediterráneo. Esta guerra ha demostrado que lo fundamental no es sólo contar con mucho armamento, sino que es importante garantizar la coordinación de las diferentes armas (aéreas, terrestres y marítimas), tener oficiales al mando bien capacitados y tropas bien instruidas y con alta moral de combate. Todo esto falta en las fuerzas armadas rusas, por lo que no han podido hacerse con la superioridad aérea ni naval.