Dialogar, dialogar más, dialogar siempre…
15/06/2023
Autor: Dr. Jorge Medina Delgadillo
Cargo: Director General de Innovación en Modalidades Educativas

Últimamente traigo en la mente una idea bastante obvia pero no por ello menos urgente y necesaria para nuestra vida académica: "aprender a dialogar".

La vida entera es una 'escuela de diálogo'. Lo es la filiación, la fraternidad, la relación con nuestros abuelos y primos, nuestra entrada a la escuela, conociendo niñas y niños diferentes a nosotros... lo es el noviazgo y el matrimonio, lo es la vida laboral, lo es la amistad. Esta vida, toda ella, es una escuela de amor y diálogo: no siempre fácil, no siempre atractiva, pero siempre posible.

Cuando miro con sinceridad mis relaciones familiares y laborales, y pongo la mira en mis errores y torpezas, me doy cuenta cuán útil pudo haber sido tomar en serio el diálogo con los demás; cuántos errores pude haber evitado si de verdad hubiera escuchado atentamente al otro, si hubiera comprendido sus palabras, su preocupación, su alegría, su molestia, su pesar, su esperanza... su posición. Pero cuando somos cabezotas y sólo miramos por nosotros mismos, y no dialogamos, la cosa va mal: tanto para uno mismo como para el otro.

Dialogar es platicar con calma y franqueza. Es abrir el corazón y mostrar las verdaderas intenciones. Es confiar y solicitar confianza. Es pedir lo que uno está dispuesto a dar. Dialogar no es "defender" frente a ti mi posición, sino "buscar" contigo la verdad. Dialogar es ceder cuando el tema no es crucial y no estoy dispuesto a fracturar una bella relación, pero también es no ceder cuando lo que está en juego es mucho, pues el amor por la verdad no rivaliza con la adulación o la lisonja.

Dialogar es sentir con el otro, palpitar con él, reconocer que muchas veces es razonable su punto de vista. Dialogar es no etiquetarlo o interpretarlo antes de que hable. Dialogar es darle la oportunidad, la bella oportunidad de que me haga crecer, aunque eso no me guste del todo. Dialogar es darme la oportunidad, la bella oportunidad de tomar conciencia de que no soy perfecto, y que es mejor abandonar una mala idea que abrazarla con todas mis fuerzas. Dialogar es mucho, por no decir, casi todo en las relaciones interpersonales.

El diálogo es la "clavis aurea" de una universidad. En efecto, la etimología de “diálogo” proviene de dos vocablos griegos: dia (a través de…) y logos (pensamiento, razón, palabra, estudio…). Diálogo es, si se me permite, razón dicha en plural, búsqueda conjunta del sentido, exploración compartida, recorrido.

En su Ética a Nicómaco, Aristóteles echa mano de los versos de Homero, “son dos los que marchan juntos” (Ilíada X, 224), para explicar el fenómeno de la amistad. En la vida no se puede vivir aislado, no se puede vivir en solitario. Lo más bello siempre exige ser vivido en comunidad. Pues bien, esto es hacer universidad: dialogar, es decir, que mi logos y tu logos “marchen juntos” por la senda de la ciencia, de la investigación, del sentido de la vida, del aprendizaje, de la trascendencia en el bien común.