Resiliencia: el valor de no rendirse
20/01/2026
Autor: Dra. Eva María Pérez Castrejón
Cargo: Directora de Promoción UPAEP

La palabra resiliencia posee un significado profundo y, aunque en la actualidad parece estar de moda, representa una cualidad que no todas las personas han desarrollado plenamente. Hablar de resiliencia implica referirse a la capacidad y habilidad que tienen los individuos para enfrentar situaciones difíciles derivadas de experiencias negativas, las cuales, en muchas ocasiones, son provocadas por personas con una visión limitada que no siempre afrontan los problemas de manera directa y optan por evitarlos de forma sutil.

La resiliencia no exige evadir el dolor, sino encontrar la manera de salir adelante sin importar el daño que otros puedan causar. Implica avanzar con determinación y mantener en la mente la idea de un triunfo futuro que permita aliviar los momentos más desagradables. Si algo es cierto, es que siempre existe la posibilidad de lograr los objetivos planteados; no hay metas, incluso organizacionales, que sean imposibles cuando se cuenta con perseverancia y compromiso. Ser resiliente significa no rendirse ante los obstáculos y barreras que se presentan a lo largo de la vida, tanto en el ámbito laboral como en el familiar. Estas dificultades representan aprendizajes que contribuyen al crecimiento personal, mental y espiritual, ya que día a día las personas se transforman, fortaleciendo su confianza en sí mismas y comprendiendo que los errores forman parte natural del proceso de aprendizaje.

Tras experimentar situaciones adversas, el siguiente paso consiste en analizar nuevas estrategias y acciones que favorezcan el logro de los objetivos. La resiliencia está presente en cualquier contexto; aunque no siempre se aprende a desarrollarla desde etapas tempranas, afortunadamente puede fortalecerse con el paso del tiempo. Para ello, es fundamental ampliar la visión personal y contar con un adecuado manejo emocional que permita enfrentar cualquier situación sin afectar a quien la experimenta ni a quienes lo rodean. En la sociedad actual, marcada por cambios constantes y desafíos inesperados, la resiliencia se ha convertido en una habilidad esencial. Esta permite adaptarse a nuevas circunstancias, manejar el estrés y mantener el equilibrio emocional. Las personas resilientes no ignoran el sufrimiento, pero confían en su capacidad para superarlo.

En conclusión, ser resiliente implica no caer ante cualquier dificultad, sino continuar avanzando incluso frente a quienes colocan barreras en el camino. Siempre es posible salir adelante si se enfrentan las situaciones consideradas negativas con una actitud constructiva y orientada a la creación de un futuro más sólido, en el que se pueda destacar sin importar el tipo de organización o contexto.