El gato de Schrödinger, cuando la física se vuelve un acertijo
12/02/2026
Autor: Dr. Iván Fernando Herrera González
Cargo: Profesor del Área de Matemáticas

Imagina que metes a un gato en una caja cerrada. Dentro hay un mecanismo muy extraño: un átomo radiactivo que puede desintegrarse o no en cualquier momento. Si se desintegra, activa un martillo que rompe un frasco con veneno y el gato muere; si no ocurre nada, el gato sigue vivo. Cierras la caja y esperas. Antes de abrirla surge una pregunta inquietante: ¿el gato está vivo o muerto? El sentido común nos dice que el gato debe estar vivo o muerto, pero no puede estar en ambos estados al mismo tiempo. Sin embargo, veamos qué nos dice una de las interpretaciones de la mecánica cuántica.

Según la interpretación de Copenhague, mientras la caja permanece cerrada y nadie observa lo que ocurre en su interior, el átomo radiactivo está y no está desintegrado al mismo tiempo. Esto implicaría que el gato estaría vivo y muerto a la vez, ya que su destino depende directamente del estado del átomo. El resultado es una paradoja, pues parece que dos estados mutuamente excluyentes pueden ocurrir simultáneamente.

Este experimento mental fue propuesto por Erwin Schrödinger en 1935, en el contexto de discusiones con Albert Einstein. Su objetivo no era afirmar que un gato pudiera existir realmente en tal estado, sino mostrar que la mecánica cuántica, tal como se interpretaba entonces, parecía una teoría incompleta. No obstante, existen otras interpretaciones de la mecánica cuántica que ofrecen distintas maneras de abordar esta paradoja. Por ejemplo, en la interpretación relacional, antes de abrir la caja, el gato tiene información sobre el estado del dispositivo; por decirlo de alguna manera, “sabe que está vivo” si el átomo no se ha desintegrado. En cambio, para el observador que se encuentra fuera de la caja y desconoce lo que ocurre en su interior, el gato estaría en una superposición de los estados vivos y muertos. Aun así, al realizar la observación, ambos (el gato y la persona fuera de la caja) deben obtener el mismo resultado.

Por lo tanto, dentro de esta última interpretación, afirmar que el gato está vivo y muerto a la vez no es más que un artilugio matemático que permite hacer predicciones sobre sistemas físicos.  Más aún, podemos encontrar otras interpretaciones como la de los muchos mundos, el colapso objetivo, la interpretación estadística o la interpretación relacional. En este sentido, no tendría sentido otorgarle una realidad ontológica a la teoría antes de la observación.