Humanidades, eje del bienestar social y cultural en tiempos de transformación tecnológica
25/05/2026
Autor: Juan Méndez
Foto: Juan Méndez

Las Humanidades son hoy más necesarias que nunca ante los “falsos positivismos” que reducen el valor del conocimiento únicamente a la productividad económica o tecnológica.

La necesidad de colocar nuevamente al ser humano en el centro del desarrollo social, científico y tecnológico sigue siendo una prioridad en la actualidad, subrayaron académicos de la Licenciatura en Humanidades y Gestión Cultural UPAEP, quienes destacaron la importancia de las Humanidades como promotoras del bienestar social, la cultura y la construcción de sociedades más conscientes, críticas y solidarias.

Juan Carlos Espina Von Roehrich y David Sánchez Sánchez, reflexionaron sobre el papel de las Humanidades frente al acelerado avance tecnológico y el impacto de la inteligencia artificial en la vida contemporánea.

Juan Carlos Espina, Director de la Licenciatura de Humanidades y Gestión Cultural UPAEP, señaló que actualmente el mundo parece estar absorbido por los avances tecnológicos y la omnipresencia de la inteligencia artificial, por lo que resulta indispensable recuperar la reflexión sobre la dignidad humana y el sentido de la vida social.

“Una auténtica universidad no puede concentrarse únicamente en las ciencias positivas o tecnológicas; necesita también desarrollar las disciplinas del espíritu que permiten comprender al ser humano y a la sociedad”, expresó.

Subrayó que UPAEP ha mantenido históricamente una visión integral de la educación, impulsando áreas como Humanidades, Filosofía, Ciencia Política, Economía y Psicología, porque forman parte esencial del conocimiento universal y contribuyen a mantener viva la reflexión ética y social.

Asimismo, destacó que la Licenciatura en Humanidades y Gestión Cultural busca romper el mito de que las carreras humanísticas carecen de futuro profesional. Aseguró que existen amplias oportunidades laborales para quienes encuentran en la cultura, la literatura, el arte y la historia una verdadera vocación.

“Cuando una persona sigue aquello que realmente le apasiona, también encuentra desarrollo profesional y crecimiento humano”, afirmó.

Por su parte, David Sánchez Sánchez enfatizó que las Humanidades son hoy más necesarias que nunca ante los “falsos positivismos” que reducen el valor del conocimiento únicamente a la productividad económica o tecnológica.

Explicó que México se mantiene como una potencia cultural a nivel internacional y que el sector cultural genera cada vez mayores oportunidades laborales y económicas, tanto en proyectos artísticos como en industrias vinculadas al entretenimiento, los videojuegos, las plataformas digitales y la producción audiovisual.

“El mercado laboral cultural hoy es internacional. Nuestros egresados trabajan en Europa, Estados Unidos y distintos países porque existe una demanda creciente de profesionales especializados en cultura, historia, literatura y gestión cultural”, puntualizó.

El académico destacó que el programa de Humanidades y Gestión Cultural UPAEP cuenta con acreditaciones nacionales sobresalientes y con un cuerpo académico altamente especializado, en donde el 85 por ciento de los profesores de tiempo completo pertenece al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores.

Entre los proyectos desarrollados por la Facultad de Humanidades mencionó iniciativas como “City of Stars”, “Arte de a kilo”, exposiciones avaladas por el Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec y nuevas experiencias educativas mediante realidad aumentada, MetaQuest 3 y contenidos digitales interactivos enfocados en la difusión de la historia y cultura de México.

Sánchez Sánchez explicó que la tecnología no debe entenderse como enemiga de las Humanidades, sino como una herramienta que debe estar al servicio de la persona.

“La inteligencia artificial tiene que humanizar y no deshumanizar. Debe servir al bien común y no convertirse en una nueva Torre de Babel que nos aleje del encuentro humano”, señaló.

En este sentido, ambos académicos coincidieron en que uno de los mayores riesgos de relegar las Humanidades en las universidades y en los distintos niveles educativos es la deshumanización de la sociedad.

Juan Carlos Espina advirtió que cuando las ciencias y la tecnología avanzan sin criterios éticos, se corre el riesgo de perder la noción de la dignidad humana, lo que puede derivar en sociedades más violentas e indiferentes frente al sufrimiento.

“El siglo XX nos mostró hasta dónde puede llegar el avance tecnológico sin una reflexión ética: guerras, totalitarismos y destrucción. Las Humanidades ayudan a que las ciencias mantengan como centro al ser humano”, sostuvo.

Añadió que una universidad que abandona las disciplinas humanísticas puede convertirse en un instituto técnico, pero pierde la esencia de lo que significa ser universidad.

Por su parte, David Sánchez recordó que los grandes conflictos del siglo XX evidenciaron las consecuencias de excluir la ética y el pensamiento humanista del desarrollo científico.

“Sin Humanidades desaparece el concepto mismo de universidad. Las Humanidades son las que permiten formar conciencia crítica, empatía y sentido social”, afirmó.

Los académicos también hicieron énfasis en la necesidad de democratizar el acceso a la tecnología y evitar que las nuevas herramientas digitales profundicen desigualdades sociales.

Indicaron que el encuentro humano cara a cara, el diálogo, la reflexión crítica y la construcción comunitaria continúan siendo fundamentales para la transmisión del conocimiento y la construcción de sociedades más justas.

Finalmente, Juan Carlos Espina invitó a los jóvenes interesados en la literatura, el arte, la historia y la cultura a conocer la Licenciatura en Humanidades y Gestión Cultural de la UPAEP y a no dejarse llevar por prejuicios sobre las carreras humanísticas.

“No tengan miedo de seguir su vocación. Las Humanidades tienen presente y tienen futuro. El mundo necesita profesionales capaces de pensar críticamente y de poner al ser humano al centro de todas las cosas”, concluyó.