Especialistas de UPAEP llaman a reforzar la higiene en el manejo de alimentos, evitar la automedicación y acudir al médico ante síntomas persistentes para prevenir infecciones gastrointestinales.
Las infecciones gastrointestinales continúan siendo un problema de salud pública durante todo el año, aunque incrementan su incidencia en temporadas de calor, lluvias y cambios climáticos, debido a que las altas temperaturas favorecen la proliferación de microorganismos que contaminan alimentos y agua.
Ante este panorama, nutriólogas de UPAEP exhortaron a la población a fortalecer las medidas de higiene en el manejo y consumo de alimentos para prevenir complicaciones de salud.
Jessica Lilia Nava Avilés, Jefa de Enseñanza de la Clínica de Nutrición del Centro de Salud Integral de UPAEP, señaló que el riesgo no se limita a los alimentos adquiridos en la vía pública, sino que también existe dentro del hogar cuando no se respetan las condiciones adecuadas de conservación y refrigeración.
Explicó que preparar alimentos como pollo, pescado o lácteos y mantenerlos durante varias horas sin refrigeración facilita el crecimiento de bacterias, especialmente durante el verano, lo que incrementa la probabilidad de desarrollar infecciones intestinales.
La académica destacó que, de acuerdo con la Semana Epidemiológica 2026, en Puebla se han registrado más de 140 mil casos de infecciones intestinales, cifra que refleja la magnitud del problema y la necesidad de fortalecer las acciones preventivas. Añadió que estas enfermedades no solo provocan diarrea o vómito, sino que también alteran la microbiota intestinal, afectan la absorción de nutrientes y pueden ocasionar molestias que persisten durante semanas o incluso meses después de haber superado la infección.
Por su parte, Regina María Medina Sauza, profesora de la Facultad de Nutrición UPAEP, indicó que las enfermedades gastrointestinales siguen siendo una de las principales causas de enfermedad y muerte a nivel mundial, a pesar de los avances médicos.
Compartió que en América se registran 28 defunciones por cada 100 mil habitantes asociadas a estas enfermedades prevenibles y recordó que la diarrea continúa siendo una de las principales causas de fallecimiento en menores de cinco años, situación que obliga a reforzar la prevención y la educación alimentaria.
Las especialistas enfatizaron que una gran parte de las infecciones puede evitarse mediante prácticas sencillas como el lavado frecuente de manos, la correcta desinfección de frutas y verduras, la adecuada cocción de carnes, especialmente pollo y huevo, así como evitando la contaminación cruzada al utilizar los mismos utensilios para alimentos crudos y preparados.
También recomendaron mantener los alimentos refrigerados y evitar consumir productos expuestos al polvo, al calor o en lugares donde no existan condiciones adecuadas de higiene.
Asimismo, explicaron que microorganismos como Salmonella, Campylobacter, Shigella, Giardia y algunos virus representan los agentes infecciosos más frecuentes, por lo que insistieron en extremar cuidados tanto en casa como al comer fuera o durante los viajes. En este último caso, recomendaron consumir alimentos bien cocidos y acudir a establecimientos que ofrezcan mayores garantías sanitarias, permitiendo que el organismo se adapte gradualmente a la microbiota propia de otras regiones.
Respecto a la recuperación, Jessica Nava explicó que esta depende del estado inmunológico de cada persona. Mientras algunos pacientes mejoran en pocos días, otros pueden presentar alteraciones intestinales prolongadas, por lo que recomendó fortalecer la microbiota mediante una alimentación equilibrada que incluya alimentos con probióticos y prebióticos, como yogurt, kéfir, frutas, verduras y cereales integrales, siempre bajo la orientación de un profesional de la salud.
Finalmente, ambas académicas hicieron un llamado a evitar la automedicación, particularmente el uso indiscriminado de antibióticos, ya que favorece la resistencia bacteriana y puede agravar el problema. Reiteraron que, ante síntomas persistentes como diarrea, vómito, fiebre, dolor abdominal o deshidratación, es indispensable acudir al médico y recibir acompañamiento nutricional para prevenir complicaciones y lograr una adecuada recuperación de la salud intestinal.
















