La Mtra. Elena Anaya Hamue, del Proyecto AMAR, explicó en la UPAEP cómo el acompañamiento familiar influye en la forma de enfrentar la adversidad.
La resiliencia se construye en la vida cotidiana y no únicamente tras una tragedia, afirmó la Mtra. Elena Anaya Hamue, líder en México del Proyecto AMAR de la Universidad de Navarra, durante una conferencia impartida el 17 de abril en el Centro de Vinculación de la UPAEP, dirigida a la comunidad universitaria.
Anaya Hamue señaló que fortalecer recursos emocionales permite afrontar con mayor claridad las dificultades de la vida. En ese sentido, explicó que la preparación para los momentos complejos inicia antes de que ocurran, a partir de hábitos de cuidado y de apoyo dentro del hogar.
A partir de experiencias reales, la ponente expuso cómo distintas historias ayudan a comprender que el dolor puede transformar la dinámica personal y familiar. En uno de los casos presentados, narró el de un hombre que, tras un accidente, perdió la movilidad, lo que modificó por completo su vida cotidiana y la de quienes le rodean.
La familia como factor de protección
Durante la charla, la especialista enfatizó que el impacto emocional de una experiencia adversa no depende solo del hecho traumático, sino también de lo que ocurre después. “La resiliencia se construye todos los días”, expresó, al destacar la importancia del acompañamiento y la contención emocional en el proceso de recuperación.
En situaciones como abuso o secuestro, agregó, el entorno inmediato puede convertirse en una red de apoyo que amortigüe el sufrimiento o, por el contrario, en un espacio que lo intensifique si no existe escucha, cuidado y una guía emocional adecuada.
La ponente también habló de heridas que pueden originarse dentro del propio hogar y que debilitan la capacidad de adaptación ante la adversidad. Entre ellas mencionó el abandono, la injusticia, la humillación y la negligencia, factores que inciden en la seguridad emocional, la autoestima y la manera en que las personas enfrentan retos a lo largo de su vida.
Herramientas para enfrentar el sufrimiento
En su intervención, Anaya Hamue subrayó que encontrar sentido al sufrimiento es una pieza clave para una adaptación duradera. De acuerdo con lo expuesto, aspectos como la espiritualidad y la construcción de significado pueden ayudar a sostener procesos largos y complejos, especialmente cuando hay cambios drásticos en la vida familiar.
Finalmente, invitó a mirar a la familia como una escuela de formación emocional, donde se aprende a reconocer el dolor, nombrarlo y buscar apoyos para transitarlo. En ese marco, precisó que la resiliencia no consiste en evitar el sufrimiento, sino en desarrollar herramientas para afrontarlo con equilibrio.
La conferencia dejó como mensaje central que la resiliencia se trabaja desde el acompañamiento cotidiano, un aprendizaje relevante para la formación integral y la vida comunitaria en la universidad.
















