Frida Arriaga: el vuelo de una Águila que convirtió sus sueños en legado
15/05/2026
Autor: Hugo Quintero
Foto: Misraim Álvarez

Tras siete años defendiendo los colores de UPAEP, la basquetbolista cierra una etapa marcada por resiliencia, liderazgo y pasión dentro y fuera de la cancha

Con el corazón lleno de recuerdos, aprendizajes y sueños cumplidos, UPAEP despide a una de las jugadoras que dejó huella dentro y fuera de la cancha: Frida Arriaga, quien concluyó su etapa de elegibilidad con las Águilas UPAEP después de un camino marcado por la resiliencia, la pasión y el amor por la institución.

Frida llegó a Puebla en 2018 con apenas 16 años. Dejaba atrás su hogar para comenzar una nueva vida en una ciudad desconocida, enfrentando el reto de adaptarse a una nueva escuela y a un equipo universitario con grandes expectativas. Lo que encontró fue mucho más que un programa deportivo: encontró una familia.

“Fue una etapa llena de emoción e incertidumbre. Encontrar en el equipo una segunda familia hizo mucho más fácil ese cambio y marcó el inicio de uno de los caminos más bonitos de mi vida en UPAEP”, recordó.

Desde pequeña soñó con portar el uniforme rojiblanco y convertirse en Águila. Años después, ese sueño infantil no solo se cumplió, sino que se convirtió en una historia de entrega total hacia la institución.

“Portar el uniforme de las Águilas significó una enorme responsabilidad y un compromiso constante de representarlo con honor, valores y pasión. Haber culminado aquí mi etapa formativa representa el cumplimiento del sueño de aquella niña de 8 años que soñaba con convertirse en Águila”.

Durante su trayectoria universitaria vivió momentos inolvidables, pero uno de los más significativos fue el subcampeonato nacional de los 8 Grandes 2023 en Xalapa, una temporada que marcó profundamente su historia deportiva y personal. Especialmente guarda en la memoria la semifinal frente a CETYS, un partido donde el equipo mostró el carácter que distingue a UPAEP.

“Ahí demostramos lo que significa ser UPAEP: nunca dejar de creer, jugar en equipo y disfrutar cada momento dentro de la cancha”.

Más allá de los resultados, Frida considera que su mayor logro fue el impacto humano que dejó en quienes compartieron el camino con ella, convirtiéndose en ejemplo de lo que representa ser estudiante-atleta dentro de la comunidad universitaria.

Su evolución como deportista estuvo marcada por dos palabras: resiliencia y perseverancia. Aprendió a levantarse de las adversidades, a mantenerse firme ante los retos y a disfrutar cada instante de una etapa tan demandante como irrepetible.

“El deporte y UPAEP me ayudaron a convertirme en una versión de mí misma que antes solo visualizaba: una persona fuerte, disciplinada, apasionada y que nunca se rinde”.

En ese proceso, hubo figuras fundamentales. Frida reconoce especialmente al coach Vlady, a quien considera uno de los pilares más importantes de su formación, no solo deportiva, sino también humana, particularmente en los años más complejos de adaptación como estudiante foránea. También recordó con cariño a compañeras y amigas que hicieron de cada temporada una experiencia imborrable, desde Alo Arán, Isabella Sánchez y Valeria Cerino, hasta Diana Cano, Diana Villalobos, Rebe Colunga, Dulce Pérez, Daniela Martínez, Gloria García, Fer Morales, Sandy Martínez y las rookies de su último año.

Combinar el alto rendimiento deportivo con las exigencias académicas no fue sencillo. Entre viajes, entrenamientos, exámenes y largas jornadas, Frida aprendió el verdadero significado de la disciplina y el equilibrio.

“Ser estudiante-atleta implica trabajar el doble y aprender a dar tu 100% incluso cuando ya no tienes energía”.

Hoy, al cerrar este capítulo, Frida mira hacia adelante con ilusión. Después de casi dos décadas dedicadas al deporte y al estudio, comenzará una nueva etapa enfocada en el ámbito laboral y en otra de sus grandes pasiones: la nutrición, con el objetivo de desarrollarse como nutrióloga deportiva y mantenerse cerca del deporte desde otra perspectiva.

UPAEP, asegura, representa mucho más que una universidad. Representa los sueños de su infancia hechos realidad, el proyecto de vida construido junto a su familia y el lugar donde nació gran parte de la persona en la que se convirtió.

“La persona que soy hoy nació en gran parte aquí”.

Con liderazgo, disciplina, humildad, fe y resiliencia como legado, Frida Arriaga se despide de las duelas universitarias dejando una marca imborrable en la historia de las Águilas UPAEP, demostrando que los sueños sí se cumplen cuando se construyen con trabajo, corazón y perseverancia.