Román Molina: Con el corazón rojiblanco para siempre
02/06/2026
Autor: Hugo Quintero
Foto: Misraim Álvarez

El taekwondoín concluye su elegibilidad deportiva después de una etapa en la que encontró una familia, construyó un legado y creció como atleta y persona.

Hay etapas que se miden por los años transcurridos y otras que se recuerdan por las huellas que dejan. La historia de Román Molina con las Águilas UPAEP pertenece a estas últimas. Después de seis años defendiendo los colores rojiblancos en el taekwondo, el atleta universitario concluye su elegibilidad deportiva dejando un legado construido con trabajo, perseverancia y liderazgo.

Su llegada a UPAEP en 2019 representó el inicio de una nueva exigencia en su carrera. El primer contacto con el equipo representativo estuvo marcado por la emoción de formar parte de una de las instituciones deportivas más importantes del país, pero también por la comprensión inmediata de la responsabilidad que implicaba pertenecer a las Águilas.

"Pasar del ritmo al que venías antes a integrarte a la exigencia de las Águilas te hace entender de inmediato el nivel de compromiso, disciplina y competitividad que se respira en esta institución", recuerda.

Desde entonces, Román entendió que portar el dobok de UPAEP significaba mucho más que competir por logros individuales. Cada participación en el tatami representaba la oportunidad de defender los valores de una comunidad universitaria que confía en sus atletas para representar con orgullo su identidad.

"Portar el dobok de UPAEP implica que ya no solo compites por un resultado individual; estás representando a toda una institución. Ese peso, lejos de presionarte, te motiva a dar el extra", afirma.

A lo largo de su trayectoria universitaria acumuló importantes resultados deportivos, pero existe uno que ocupa un lugar especial en su memoria. Durante el Campeonato Nacional CONADEIP de mayo de 2022, en la modalidad de Poomsae, logró una destacada cosecha de medallas al obtener plata individual, oro en pareja y oro en tercia, además de recibir la distinción como Jugador Más Valioso (MVP) del torneo.

Sin embargo, más allá de las preseas, Román reconoce que su primer Campeonato Nacional CONADEIP en 2019 marcó un antes y un después en su historia deportiva. En aquella competencia consiguió su primera medalla de bronce universitaria, resultado que fortaleció su confianza y confirmó que estaba listo para afrontar nuevos retos.

Su evolución como atleta estuvo acompañada por momentos complejos que pusieron a prueba su carácter. La pandemia, la adaptación a nuevas dinámicas de entrenamiento y el regreso a las competencias presenciales se convirtieron en experiencias que fortalecieron su capacidad de resiliencia.

"Aprendí a digerir tanto las victorias como las derrotas. Todo eso me convirtió en un deportista más estratégico, resiliente y consciente de mi papel como veterano y líder dentro del equipo", señala.

En ese camino, Román encontró figuras fundamentales para su desarrollo. Los entrenadores Jaime Barrón y Ana Belén se convirtieron en mentores que lo impulsaron a superar límites deportivos y personales, mientras que sus compañeros de equipo construyeron una hermandad que trascendió los entrenamientos y las competencias.

Nombres como Edwin Vilchis, Alan Ayala, Ever Ojeda, Tomás Peralta y Abraham Romero forman parte de una generación que compartió sacrificios, triunfos y desafíos, fortaleciendo vínculos que permanecerán más allá de la universidad.

La experiencia como estudiante-atleta también representó un desafío constante. Equilibrar las exigencias académicas con el alto rendimiento deportivo demandó una disciplina extraordinaria, especialmente en los momentos de mayor carga física y mental.

De esa etapa se lleva herramientas que hoy considera fundamentales para cualquier ámbito de la vida: resiliencia, adaptabilidad, liderazgo, trabajo en equipo y la capacidad de actuar bajo presión.

Pero quizá una de las enseñanzas más valiosas fue comprender que el éxito no se limita a los resultados deportivos.

"En UPAEP entendí que el éxito en el tatami no sirve de nada si abajo de él no eres un ciudadano comprometido y una persona ética. El deporte es una herramienta para trascender y servir a los demás", comparte.

Ahora, con su elegibilidad concluida, Román se prepara para una nueva etapa. Su objetivo inmediato es concluir sus estudios de maestría y posteriormente incorporarse de lleno al ámbito profesional, llevando consigo la mentalidad de alto rendimiento que cultivó durante años en las Águilas.

Para él, UPAEP representa mucho más que una universidad. Es la segunda casa donde encontró amistades que considera familia, donde redefinió sus metas y donde vivió algunos de los momentos más significativos de su juventud.

Durante estos años hizo suyo el valor del Liderazgo Transformador, entendiendo que el verdadero líder es aquel que inspira con el ejemplo, la entrega y la empatía.

Al mirar hacia atrás, Román no solo observa medallas, competencias o reconocimientos. Ve una historia construida junto a personas que marcaron su vida y una institución que contribuyó a su formación integral.

"Me llevo la hermandad del equipo, las risas y el sudor en cada entrenamiento, el orgullo de haber defendido estos colores y la certeza de que no hay obstáculo que no pueda superar si tengo la disciplina y el corazón para afrontarlo".

Así concluye la elegibilidad de un atleta que encontró en el taekwondo una escuela de vida y que deja una huella imborrable en las Águilas UPAEP. El ciclo competitivo termina, pero el vínculo permanece intacto.

Con el corazón rojiblanco, Román Molina seguirá volando alto y mirando lejos.