En un mundo sobre saturado de estímulos digitales, con un consumidor más informado y exigente, para las marcas ya no es suficiente la exposición en redes sociales, deberán construir un propósito genuino. Atrás quedaron las estrategias centradas en el producto y la marca, ahora, los consumidores retan a las empresas a demostrar el impacto real y el valor que generan en un entorno social, ambiental y económico.
La mercadotecnia social no es una tendencia, es ya una demanda por parte de una generación de consumidores en donde los empaques y envases reutilizables, los productos eco-friendly, el proceso artesanal que se expone en las etiquetas y el comercio justo, se convierten en detonadores para la decisión de compra.
Para las marcas no basta tener un discurso comercial que aborde la sustentabilidad, el consumidor busca que esto se demuestre, que el compromiso de la marca sea real. Es por ello que todo plan de mercadotecnia deberá alinear en los objetivos, las expectativas del mercado cada vez más responsable y consciente.
La mercadotecnia no sólo debe mirarse desde un entorno comercial, si bien, tiene un rol activo en las ventas de un negocio, también tiene la responsabilidad de involucrarse en problemáticas sociales. Actualmente podemos ver cómo las marcas se involucran en causas sociales para despertar conciencia, atraer el apoyo de los consumidores a través de donaciones o bien diseñar programas sociales donde los mismos consumidores son los que promueven nuevos estilos de vida saludables, equidad de género, inclusión y apoyan el comercio justo, por mencionar algunos ejemplos.
Una estrategia de mercadotecnia social sólida, tiene que ir acompañada de autenticidad y transparencia, el consumidor “castiga” los discursos exacerbados; el greenwashing, o la práctica de aparentar un compromiso ambiental sin argumentos. Una estrategia de mercadotecnia sustentable no es suficiente con etiquetas verdes, discursos de venta ambientales o promesas débiles y sin impacto social. Esto podría dañar fuertemente la reputación de la marca.
Las redes sociales han fungido como escenarios perfectos para alzar la voz del consumidor, quien se convierte en el “auditor” de la marca y desde dicho entorno exige narrativas reales y verificables.
La mercadotecnia social es un reto y un desafío, no sólo un cúmulo de buenas intenciones, hay que planear, diseñar, ejecutar y medir las estrategias. No sólo son campañas sociales, es todo un plan integral en donde la mirada del profesional de mercadotecnia tendrá que tejer con hilo muy fino y delicado el rumbo de cada táctica operativa para construir, junto con el consumidor, una propuesta de marca social, resaltando los valores y teniendo en cuenta la confianza del usuario.