La importancia de la ética en los negocios
12/01/2026
Autor: Dra. Marcela Haydée Ruiz Vázquez
Cargo: Profesora Decanato Escuela de Negocios

La ética constituye un pilar fundamental en el ámbito de los negocios y en el ejercicio profesional en general. En un entorno económico globalizado y altamente competitivo, las organizaciones desempeñan un papel central en la vida social, económica y ambiental, ya que sus decisiones impactan de manera directa a clientes, trabajadores, comunidades y a la sociedad en su conjunto. En consecuencia, las expectativas sociales respecto al comportamiento empresarial se han elevado significativamente, y su incumplimiento suele generar críticas severas. En este contexto, la confianza de los clientes y de los distintos grupos de interés se ha consolidado como un activo esencial, lo que exige que las empresas actúen conforme a estándares éticos sólidos y coherentes.

No obstante, en el panorama económico contemporáneo, muchas organizaciones continúan priorizando la obtención de beneficios financieros por encima de los principios de servicio y responsabilidad. Esta orientación ha propiciado, en numerosos casos, una tensión persistente entre los objetivos económicos de corto plazo y los principios éticos que deberían guiar la práctica profesional y empresarial.

Dicha tensión se manifiesta de múltiples formas, que van desde prácticas evidentes, como la comercialización de productos innecesarios o de baja calidad, hasta conductas más sutiles, como la falta de transparencia, la presión indebida sobre los empleados o la omisión deliberada de alternativas más accesibles con el fin de maximizar beneficios. Estas situaciones reflejan una ambivalencia ética en la toma de decisiones, en la que profesionales y directivos se ven obligados a elegir entre sostener los valores de su vocación o ceder ante los incentivos del sistema empresarial, lo que puede derivar en una progresiva inatención ética.

Sin embargo, la ética y la obtención de beneficios económicos no son conceptos incompatibles. Por el contrario, una práctica ética sólida puede constituir la base de una estrategia empresarial sostenible, en la medida en que la confianza genera lealtad, reputación y legitimidad social. El principal desafío radica en encontrar un equilibrio que permita alinear las decisiones comerciales con los valores profesionales, manteniendo como prioridad el bienestar del cliente y de la sociedad.

En un contexto aún fuertemente orientado al beneficio económico, las empresas y los profesionales deben reafirmar su compromiso con los principios éticos que sustentan su actividad. Solo de esta manera podrán ser reconocidos como agentes de desarrollo y bienestar social, y no únicamente como actores económicos. La ética, en última instancia, no solo protege a los clientes y a la sociedad, sino que también otorga sentido, valor y sostenibilidad a la actividad empresarial.