Del like al link de compra: La mutación de las redes sociales
13/01/2026
Autor: Alfonso Oswaldo Guerra Peralta
Cargo: Profesor Facultad de Mercadotecnia

"Hace unos años, las redes sociodigitales nos prometieron un mundo más conectado y auténtico”. Hoy, en diferentes sentidos, ese paisaje digital se parece más a un centro comercial infinito donde la atención es la moneda de cambio. Como profesor, observo a diario cómo mis estudiantes navegan -y a veces naufragan- en este océano digital, por lo que en ocasiones me pregunto: ¿en qué momento la conversación se convirtió en contenido y la vida, en un reel editado que contiene una narrativa digital?

El algoritmo cambio: no conectó, pero si fragmentó

La gran promesa era una gran aldea global. Sin embargo, los algoritmos, ávidos por estar a la altura de nuestros tiempos, dejaron de ser puentes en muchos sentidos, sino lo que el activista digital Eli Pariser (2011) denominó “burbujas de filtro”, quien afirma que, al aislarnos en realidades personalizadas, se refuerzan nuestras creencias y convierten al otro en caricaturas opuestas. Este mecanismo convierte en diferentes ocasiones, el encuentro con otro en un campo de batalla perfecto para el debate incendiario, no para el diálogo constructivo.

¿Dónde quedó la conversación constructiva e inclusiva que siempre se buscó? En diferentes regiones geográficas, algunos temas, generan que las redes sean el espacio perfecto para convertirse en tendencias que ocupan espacios importantes y que son agenda para sectores específicos.

Followers vs. Amigos: ¿Escases de círculos afectivos?

El muro de las redes sociodigitales fue pensado para compartir con nuestros círculos cercanos. Con frecuencia, se presenta como un escenario donde la interacción más significativa suele ser con un completo extraño, a veces con ánimo de construir, pero demasiado a menudo, con uno de destruir. Algunos especialistas señalan que, lo social de la red, en ocasiones se vuelve un término irónico, que esconde una profunda soledad del usuario.

Una creencia persistente, es que todas las voces pesan igual, la realidad algorítmica nos muestra que una opinión es un commoditie sujeto a métricas de seguidores, engagement y la naturaleza de una determinada plataforma digital. El modelo de negocio, analizado de forma precisa por Shoshana Zuboff (2019) como “capitalismo de vigilancia”, está basando en analizar la experiencia digital para explorar y predecir nuestro comportamiento, en varias ocasiones con una finalidad comercial. Por lo que se confirma que, este “espacio público” tiene diferentes dueños y le han puesto tarifas que no son visibles a los que las visitan. Lo que significa, que, unos de los costos más grandes, es el hecho de compartir información para fines lucrativos tanto por las marcas, así como por la plataforma digital.

Del smartphone a la producción: cuando el crear dejó de ser para todos

Esto nos lleva a la gran paradoja: la apertura de herramientas y creación de contenidos derivó en una fuerte batalla de producción audiovisual. El llamado podcast casero ya no compite con el que tiene set, luces y generación de gráficos en movimiento. Para el aspirante a creador, como muchos de nuestros estudiantes, las barreras de entrada a esta competencia ya no es solo la idea, sino un tema de presupuesto. La espontaneidad fue sustituida por la estética.

Con la aparición de herramientas de inteligencia artificial (IA) los generadores de contenido tienen en sus manos una gran oportunidad de producir materiales que fortalecen el uso de la creatividad y habilidades se abren nuevas oportunidades en el campo digital.

Este es el momento para conectar con nuestra identidad.

Entonces, ¿confirmamos su desaparición? Las redes sociodigitales, como la televisión en su momento, se han estabilizado como un medio masivo de entretenimiento y, sobre todo, de comercio. La promesa “social” original, posiblemente ya no se encuentra con nosotros.

Pero su ocaso como un espacio ideal para la comunicación abierta e inclusiva no significa que debamos usarlas con ingenuidad. Aquí es donde el rol de una universidad como UPAEP cobra sentido crítico: al formar profesionales y ciudadanos con sentido humano. Parte de esa formación debe ser la alfabetización digital avanzada; no solo el saber usar diferentes herramientas digitales, sino cómo descifrar sus emociones, pensamiento crítico sobre quién gana con nuestra atención y cómo podemos utilizarlas sin perder el sentido humano.

Quizás un verdadero acto rebelde en la actualidad, no es abandonar las redes sociodigitales, sino utilizarlas de forma distinta: privilegiar el mensaje sobre la producción, la conexión auténtica sobre el número de likes y recordar que las cosas que valen la pena contar no siempre caben en un reel. Es el aprendizaje y el criterio digital, los que, más allá de cualquier algoritmo, debemos seguir cultivando en nuestra comunidad universitaria.

Cierro este espacio de opinión con una pregunta para nuestra comunidad: Como académicos, ¿Estamos preparando a nuestros estudiantes para ser solo consumidores en un ecosistema, o para ser líderes transformadores del espacio digital?

Referencias:

Pariser, E. (2011). The Filter Bubble: How the new personalized web is changing what we read and how we think, Penguin books.

Zuboff, S. (2019). The age od surveillance capitalism: The fligh for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs