Crisis climática e hídrica: urge atender estragos ambientales
20/03/2025
Autor: Juan Méndez
Foto: Juan Méndez

Preocupante reducción de precipitaciones en Puebla: los ciclos de lluvia han disminuido drásticamente desde 2020, amenazando la recarga de mantos freáticos

En el marco del Día Mundial del Clima (26 de marzo) y el Día Mundial del Agua (22 de marzo), Francisco Javier Sánchez Ruiz, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería Ambiental y Desarrollo Sustentable de UPAEP, advirtió sobre las consecuencias del cambio climático y la crisis hídrica que enfrenta la humanidad. El especialista señaló que la atmósfera y la disponibilidad de agua están estrechamente relacionadas, por lo que es imprescindible comprenderlas como un sistema único.

Según Sánchez Ruiz, el Día Mundial del Clima se estableció para evaluar los cambios en la atmósfera y sus efectos sobre la Tierra. Esta conmemoración, impulsada por organismos internacionales, busca generar conciencia sobre la variabilidad climática y la necesidad de tomar medidas urgentes. "Hemos observado que la atmósfera se ha vuelto menos predecible en los últimos cinco años. Antes podíamos correlacionar las condiciones atmosféricas con las fases lunares y otros factores; hoy, la humedad relativa ha disminuido a niveles semejantes a los de zonas semidesérticas", explicó el investigador.

La disminución de la humedad atmosférica y el aumento de temperaturas extremas han impactado directamente en la disponibilidad de agua. "El balance hídrico en Puebla indica que estamos extrayendo un 60% más agua de la que realmente tenemos disponible", alertó Sánchez Ruiz. Este déficit hídrico está causando una escasez creciente que podría derivar en una crisis sin precedentes si no se toman medidas inmediatas.

El investigador reiteró que Puebla ha sido históricamente un estado con precipitaciones abundantes, pero en años recientes ha sufrido una disminución significativa en la frecuencia y cantidad de lluvias. "Entre 2000 y 2015, Puebla tenía tres periodos de lluvias anuales; sin embargo, desde 2020, varios de estos ciclos han desaparecido, lo que afecta la recarga de los mantos freáticos", explicó.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que una persona necesita entre 15 y 25 litros de agua diarios para sobrevivir, mientras que para mantener una buena calidad de vida requiere entre 60 y 70 litros por día. Sin embargo, el consumo en Puebla está muy por debajo de estos límites. "Si hacemos un balance del agua disponible en los acuíferos de Puebla respecto a la población actual, el agua podría agotarse en los primeros 15 días de mayo", advirtió el especialista.

Sánchez Ruiz enfatizó que el problema del agua no es exclusivo de Puebla, sino una situación global que está provocando migraciones ambientales en muchas regiones. "El cambio en los ciclos de lluvia y la escasez de agua han forzado a muchas personas a desplazarse en busca de mejores condiciones de vida", señaló.

El experto subrayó la necesidad de implementar políticas de gestión del agua y estrategias para mitigar el impacto del cambio climático. "No podemos seguir dependiendo exclusivamente de la precipitación. Es fundamental implementar sistemas de saneamiento y optimizar el uso del agua para garantizar su disponibilidad futura", expresó Sánchez Ruiz.

El investigador destaca que en muchas regiones, incluida Puebla, los estudios de impacto ambiental para la construcción de unidades habitacionales han sido inadecuados. "Al establecer estas unidades en ciertas zonas, no solo provocamos estrés hídrico, sino también problemas en el tratamiento de aguas grises", explica. Algunos desarrollos residenciales han instalado fosas sépticas, un método antiguo que no garantiza una depuración adecuada del agua. "Si bien reintegra agua a los mantos freáticos, no considera la capacidad de estos para retener contaminantes", advierte.

Las fosas sépticas también afectan la atmósfera, pues sus residuos orgánicos generan gases de efecto invernadero. "Aunque usemos biorreactores o biodigestores, estos producen residuos que, sin un tratamiento adecuado, terminan en procesos de incineración que deterioran la calidad del aire", afirma el especialista.

Sánchez Ruiz también resalta la importancia de fomentar una cultura de ahorro del agua. "Muchas personas dejan correr el agua mientras esperan que se caliente, desperdiciando entre 10 y 15 litros en cada ducha", indica. El problema se agrava con inodoros antiguos que consumen hasta 24 litros por descarga, mientras los modelos modernos usan solo 3 litros.

En conclusión, el cambio climático y la crisis hídrica son problemas interconectados que exigen una gestión responsable del agua y un cambio en la mentalidad de la población. Es fundamental modernizar la infraestructura hidráulica, mejorar los estudios de impacto ambiental y promover hábitos de consumo sustentables para asegurar el acceso futuro al agua potable y mantener un equilibrio ecológico adecuado.