"Desde el espacio protegemos vidas": Héctor Simón sobre el Gxiba-1 (parte 1 de 2)
17/02/2026
Autor: Juan Carlos Gazca
Foto: Misraim Álvarez Bolaños

El nanosatélite Gxiba-1, desplegado desde la Estación Espacial Internacional (ISS), marca un hito en la innovación aeroespacial mexicana al convertirse en una herramienta clave para la prevención de desastres volcánicos en México.

El pasado 3 de febrero de 2026, UPAEP escribió un nuevo capítulo en la historia de la tecnología espacial mexicana con el despliegue del nanosatélite Gxiba-1 desde la Estación Espacial Internacional. Este logro posiciona a UPAEP como la primera universidad de México en desplegar dos satélites desde la Estación Espacial Internacional, consolidando su liderazgo en innovación aeroespacial.

El Dr. Héctor Simón Vargas Martínez, profesor investigador y director científico del proyecto, conversó con UPRESS sobre los detalles técnicos de esta misión que busca revolucionar el monitoreo de volcanes activos en México, una iniciativa que combina tecnología de punta con un profundo compromiso social para la prevención de desastres naturales.

Gxiba-1: Tecnología mexicana que revoluciona el monitoreo de volcanes desde el espacio

El nanosatélite Gxiba-1 se encontraba en la Estación Espacial Internacional para ser desplegado a través del módulo correspondiente a Japón, o KIBO, de la agencia espacial japonesa JAXA. Ahí había un contenedor con varios proyectos. Dentro de estos proyectos estuvo nuestro satélite Gxiba-1, que fue manipulado por un brazo robótico para colocarlo en la órbita correspondiente y liberarlo. Cabe mencionar que este proyecto Gxiba-1, así como el anterior AzTechSat-1, son los dos que México ha lanzado desde la Estación Espacial Internacional. Estos han contribuido de forma importante a la innovación tecnológica, desde el AzTechSat-1 que propuso una comunicación intersatelital. Ahora Gxiba-1 utiliza esta tecnología —generada por el AzTechSat-1— para comunicarse también con una constelación de satélites, enviar imágenes a través de ella y recibirlas aquí en tierra de forma más ágil.

La principal misión del satélite Gxiba-1 es monitorear las cenizas de los volcanes activos de México, proyecto que forma parte de un programa de MEVA (Monitoreo y Exploración de Volcanes Activos) que tenemos en UPAEP. En el programa MEVA, tenemos varios proyectos: desde globos de gran altitud, robots, drones y satélites —ya llevamos dos— hasta el análisis de datos. Todo lo que estamos haciendo con todos estos proyectos es crear una base de datos importante para procesar y entregar estos resultados al Gobierno, a través de CENAPRED (Centro Nacional de Prevención de Desastres) o de Protección Civil, para que ellos decidan finalmente cambiar la alerta volcánica.

Tecnología satelital UPAEP: prevención de desastres volcánicos con visión estudiantil

Ahora, la Universidad tiene como misión devolver a la sociedad esta ayuda, este gran soporte que tenemos precisamente para las comunidades de Puebla y el Estado de México, para prevenir desastres naturales mediante esta tecnología satelital. Gxiba-1 va a monitorear la dispersión de ceniza y, dependiendo de esta dispersión, pasará los resultados a CENAPRED para que ellos, junto con sus demás datos, tomen la decisión de alertar a la población y de cambiar esta alerta volcánica.

El Gxiba-1 lleva una cámara que, justo cuando pase sobre nosotros, podrá fotografiar el volcán y la mancha de ceniza. Es una cámara en el visible, o sea, solamente cuando tengamos luz solar podrá tomar la fotografía, analizar internamente la imagen, procesarla y generar los resultados. Nosotros, desde UPAEP, vamos a comandar el satélite y, según esos resultados, podemos pedirle que nos descargue la imagen que fotografió. Aquí vamos a empezar a monitorear, a recibir los datos del satélite y las imágenes y a comandar para cambiar su comportamiento. Es lo interesante de esta tecnología: podemos recibir datos, pero también indicarle qué otras cosas se pueden hacer.

Otra de las ventajas de contar con este importante proyecto de satélites es que todo nuestro equipo está compuesto por estudiantes: la mayoría de Ingeniería Aeroespacial, pero también de Mecatrónica, Biónica, Automotriz, etc. Hay muchas carreras que participan en este gran proyecto. Tanto de la parte de ingeniería como de la parte de -inclusive- humanidades, en este caso, porque estamos previniendo riesgos para la salud.

Del despliegue a la órbita: 40 minutos que dieron vida al Gxiba-1

Y hablando un poco sobre el protocolo seguido durante el despliegue del 3 de febrero, en la Estación Espacial, el astronauta a cargo del despliegue dirigió el brazo robótico para tomar el contenedor y ponerlo en la posición de ángulo orbital, que en este caso es de 51°, se conectó con el Centro de Control de Misiones de JAXA, donde estuvieron nuestros compañeros, el director general del proyecto Eugenio Urrutia Albisua, con dos estudiantes, Alessia Sánchez Amezcua e Isaac García Sanabria, de ingeniería de computación y de ingeniería aeroespacial, respectivamente, donde tuvieron oportunidad de presenciar el evento en primera fila; nosotros tuvimos un enlace directo con JAXA para ver cómo fue expulsado el satélite y empezó a inscribirse en su órbita.

Por protocolo de la Estación Espacial Internacional, se nos pidió que el satélite no se activara hasta después de 40 minutos; después de este tiempo, abrió sus antenas y empezó a transmitir información —que llamamos beacon— hacia la Tierra. Ese beacon es un mensaje muy corto, solo para que todos los radioaficionados a nivel mundial puedan escucharlo y, sobre todo, para que nos informen si escucharon a nuestro satélite, lo que significaba que estaba vivo.

Una vez abiertas las antenas, con la carga de su batería completa, se dispuso a transmitir a través de la constelación de satélites. La frecuencia de transmisión a través de la constelación va a ser de una hora; o sea, cada hora se va a mandar toda la información del satélite, todas las variables, que suman alrededor de 256 caracteres o bytes. Ahora, también va a estar “escuchando” el satélite, por si queremos enviarle un comando; va a estar pendiente de escuchar, además de transmitir los datos, ya sea a la constelación o a estaciones terrenas. Lo interesante de esto es que no importa en qué momento de su órbita esté; o sea, si nosotros estamos en el otro lado del mundo, le podemos mandar un comando y este llega porque “rebota” con la constelación y alcanza nuestro satélite.

UPAEP lidera innovación espacial: del monitoreo volcánico a la constelación nacional

UPAEP se posiciona ahora como la primera universidad en lanzar dos satélites a través de la Estación Espacial Internacional. Y es claro que está liderando estos proyectos satelitales. Estos satélites pequeños comenzaron como proyectos universitarios, pero ahora, gracias a las características de la tecnología, se pueden realizar muchísimas misiones importantes como esta. De hecho, el siguiente proyecto también será importante para la comunidad desprotegida en torno a los volcanes. Por eso, nuestro programa MEVA (Monitoreo y Exploración de Volcanes Activos) es el que impulsará proyectos que continúen generando más datos para prevenir a la población. Eso es muy importante.