1. Introducción
En un mundo caracterizado por desafíos globales —como el cambio climático, las pandemias o el vertiginoso avance de la inteligencia artificial— la circulación del conocimiento científico más allá del ámbito académico se ha vuelto no solo necesario, sino urgente. La ausencia de una comunicación clara, rigurosa y accesible en estos contextos puede tener consecuencias graves: desde la negación del cambio climático y el rechazo a políticas ambientales, hasta la propagación de desinformación durante crisis sanitarias o el uso ético y regulatorio inadecuado de tecnologías emergentes.
La alfabetización científica de la ciudadanía, la lucha contra la desinformación y la promoción de decisiones públicas basadas en evidencia dependen, en gran medida, de cómo se comunica la ciencia. En este escenario, tres conceptos aparecen con frecuencia en el discurso público e institucional: divulgación científica**,** periodismo científico y comunicación pública de la ciencia. Aunque a menudo se emplean de manera indistinta, cada uno responde a lógicas distintas en términos de objetivos, actores, prácticas y audiencias.
La divulgación científica, según la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), se orienta a la transmisión de conocimientos consolidados mediante un lenguaje accesible, con fines educativos y culturales, sin necesariamente responder a criterios de actualidad. Por su parte, el ****periodismo científico se rige por los principios del ejercicio periodístico, priorizando la novedad, la verificación y el interés público, y suele estar condicionado por las dinámicas editoriales y mediáticas (Fernández Muerza, 2023). En cambio, la comunicación pública de la ciencia y la tecnología (CPC) se presenta como un campo más amplio y transversal, que articula prácticas institucionales, educativas, mediáticas y participativas, con el objetivo de fomentar el diálogo entre ciencia y sociedad (León B. y Bourk M., 2019), conscientes de que “la ciencia, la tecnología y la innovación juegan un papel muy importante en el desarrollo social en su sentido más extenso, esto es, dicho concepto se expande y se lo concibe como un desarrollo integral y sostenido de la sociedad, no sólo desde lo económico sino también en todos sus aspectos” (Marioli J. M. et al. 2019).
Cada enfoque tiene restricciones propias: la divulgación puede caer en simplificaciones excesivas; el periodismo, en la espectacularización o en la falta de profundidad; y la CPC, en la dificultad de integrar múltiples voces y contextos. Aun así, sus alcances son complementarios y necesarios para construir una cultura científica inclusiva, crítica y democrática.
Este ensayo tiene como propósito delimitar con claridad las características de estos enfoques, subrayando sus diferencias y puntos de encuentro. Para ello, se abordarán preguntas como: ¿Qué distingue a la divulgación científica del periodismo científico? ¿En qué medida la comunicación pública de la ciencia articula o trasciende ambos modelos? ¿Qué tensiones y complementariedades existen entre ellos en la práctica contemporánea? Comprender las diferencias no es un ejercicio teórico menor, sino un paso esencial para diseñar estrategias de comunicación científica más eficaces, inclusivas y socialmente pertinentes. En tiempos en que la ciencia se juega en la esfera pública, saber comunicarla es también saber transformarla.
2. Marco conceptual
2.1 Divulgación científica
La divulgación científica se define como el proceso mediante el cual se interpreta, simplifica y comunica el conocimiento científico al público general, utilizando un lenguaje accesible y recursos pedagógicos que faciliten su comprensión (FECYT, 2012). Su orientación es esencialmente educativa y cultural: apunta a fortalecer la cultura científica de la sociedad y fomentar una actitud positiva hacia la ciencia (Belenguer Jané, 2003).
Este modelo se caracteriza por su atemporalidad y por la intención de formar audiencias no especializadas. Suele ser desarrollado por científicos, educadores o comunicadores especializados, y se manifiesta en formatos diversos: libros, documentales, museos interactivos, redes sociales educativas y talleres escolares.
Si bien la divulgación ha logrado posicionarse como una herramienta eficaz para acercar la ciencia a la ciudadanía, enfrenta riesgos como la simplificación excesiva, la omisión de los márgenes de incertidumbre y la espectacularización del contenido, lo que puede derivar en una percepción distorsionada del conocimiento científico (Morcillo, Czurda & Robertson-von Trotha, 2016).
2.2 Periodismo científico
El periodismo científico se define como la práctica periodística orientada a informar sobre temas científicos, tecnológicos y de salud, con criterios de actualidad, veracidad y relevancia pública (Fernández Muerza, 2023). A diferencia de la divulgación, su foco está en lo noticioso: descubrimientos recientes, controversias científicas, políticas públicas o avances tecnológicos; es decir, debe responder a qué es relevante, cuándo y para quién. A diferencia de la divulgación —que puede ser atemporal— el periodismo científico requiere inmediatez, capacidad de síntesis y posicionamiento editorial.
Este modelo se caracteriza por su capacidad de vigilancia y su rol como mediador entre la comunidad científica y la sociedad. Los periodistas científicos deben traducir conceptos complejos sin perder rigor, contrastar fuentes, y contextualizar los hallazgos en debates sociales más amplios.
Sin embargo, enfrenta tensiones propias del ecosistema mediático: la presión por la inmediatez, la espectacularización de hallazgos, y la escasa especialización en redacciones pueden afectar la calidad informativa. Aun así, el periodismo científico cumple una función clave en la construcción de una ciudadanía informada y crítica.
2.3 Comunicación pública de la ciencia
Por su parte, la comunicación pública de la ciencia (CPC) se configura como un enfoque más amplio e integrador, que engloba tanto la divulgación como el periodismo, pero también otras formas de interacción como la participación ciudadana, la ciencia ciudadana, las campañas institucionales y las políticas públicas orientadas a la apropiación social del conocimiento (Fernández Muerza, 2023).
Este enfoque promueve una comunicación bidireccional, que reconoce al público como interlocutor activo. Iniciativas como los cafés científicos, los laboratorios ciudadanos o los presupuestos participativos para ciencia son ejemplos de CPC que buscan democratizar la producción del conocimiento.
Comparación funcional
Las tres formas de comunicación científica coinciden en su objetivo central: acercar la ciencia a la sociedad. Sin embargo, lo hacen con propósitos, estrategias y temporalidades distintas. En la Tabla 1, se sintetizan sus principales características y se pueden comparar de forma que se evidencien sus diferencias.
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Tabla 1. Comparación de los modelos de comunicación científica |
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|---|---|---|---|
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Característica |
Divulgación científica |
Periodismo científico |
Comunicación pública de la ciencia |
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Objetivo |
Educar, formar, sensibilizar |
Informar, contextualizar, vigilar |
Dialogar, involucrar, democratizar |
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Responsables |
Científicos, educadores, divulgadores |
Periodistas especializados |
Instituciones, medios, sociedad civil |
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Temporalidad |
Atemporal o pedagógica |
Actualidad científica |
Mixta: coyuntura y procesos estructurales |
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Estilo narrativo |
Explicativo, didáctico |
Informativo, analítico |
Interactivo, deliberativo |
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Público objetivo |
Público general no especializado |
Audiencias generales o segmentadas |
Sociedad en su conjunto |
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Formatos |
Libros, videos, charlas, museos |
Notas, entrevistas, reportajes |
Foros, proyectos colaborativos, campañas públicas |
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Interacción comunicativa |
Unidireccional explicativa |
Unidireccional informativa |
Bidireccional participativa |
Por ejemplo, nótese su relación con el tiempo, tipo de interacción con los receptores o el rol del emisor.
- Relación con el tiempo: La divulgación opera sobre conocimientos ya consolidados, mientras el periodismo se enfoca en lo que está ocurriendo o está por ocurrir. La CPC articula ambos niveles: puede acompañar procesos estructurales o intervenir en coyunturas.
- Grado de participación del público: El periodismo y la divulgación tienden a ser unidireccionales; en cambio, la CPC busca una interacción más activa, aunque en la práctica muchas veces no logra implementarla plenamente.
- Rol del emisor: En la divulgación, el científico o divulgador es protagonista. En el periodismo, lo es el periodista como mediador. En la CPC, idealmente se diluye la centralidad del emisor y se potencia la co-construcción del sentido.
Estas diferencias no establecen jerarquías, sino que reflejan la diversidad de estrategias necesarias para comunicar la ciencia en contextos distintos. Su complementariedad estratégica permite construir una cultura científica plural, crítica y participativa.
2.4 Desafíos comunes y perspectivas críticas
Más allá de sus especificidades, los tres modelos enfrentan desafíos estructurales que limitan su eficacia comunicativa:
- Banalización y espectacularización: La búsqueda de audiencias masivas puede derivar en la trivialización del contenido científico, transformándolo en entretenimiento visual sin profundidad epistemológica (Morcillo et al., 2016).
- Desinformación digital: La rápida circulación de pseudociencia en redes sociales a menudo supera la capacidad de respuesta de los comunicadores científicos, generando confusión y desconfianza.
- Saturación informativa: En un entorno mediático hiperfragmentado, captar la atención del público exige competir con narrativas más simples o emotivas, lo que puede comprometer la rigurosidad.
- Exclusión epistémica: La centralidad del saber académico tiende a invisibilizar otros saberes, como los comunitarios o indígenas, y reproduce desigualdades en el acceso al conocimiento (Jasanoff, 2003).
Frente a estos desafíos, se requiere construir entornos donde la ciencia se discuta, cuestione y apropie colectivamente. Esto implica repensar las formas tradicionales de comunicación y favorecer prácticas inclusivas, culturalmente sensibles y políticamente conscientes.
Conclusiones
La comunicación científica, en sus distintas modalidades, constituye una herramienta fundamental para enfrentar los retos del siglo XXI. Comprender sus diferencias conceptuales y operativas permite diseñar estrategias más eficaces, éticas y contextualizadas. Mientras la divulgación educa, el periodismo informa y ejerce vigilancia, la CPC promueve el diálogo y la apropiación del conocimiento. Su articulación estratégica es indispensable para fortalecer la alfabetización científica, combatir la desinformación y ampliar la participación ciudadana.
No obstante, comunicar ciencia no basta si no se hace con responsabilidad, sensibilidad sociocultural y perspectiva crítica. La crisis climática no se resuelve únicamente con datos; las pandemias no se enfrentan solo con vacunas; y la inteligencia artificial no puede regularse sin comprensión social. Por ello, frente a un entorno saturado de información y urgencias sociales, no basta con comunicar ciencia: es indispensable construir una cultura científica ciudadana, en la que la información circule, pero también se discuta, se cuestione, se critique y se transforme en acción colectiva. Porque comunicar ciencia no es solo informar: es imaginar futuros posibles.
Referencias
- Fernández Muerza, A. (2023). ¿Divulgación o Periodismo Científico? La Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología como concepto global. Sphera Publica, 1(23), 20–41. https://sphera.ucam.edu/index.php/sphera-01/article/view/478/14141508
- Leon B. Bourk. (2018) Communicating Science and technology through on-line video. Taylor and Francis Group, New York and London.
- Juan Miguel Marioli (2019). Apostar a la comunicación pública de la ciencia como estrategia para el desaSMC Esáñarrollo. En Melgar M.F., Chiecher A.C., Paoloni P. V. y Defendi J. F. (Compiladores) Comunicación pública de la ciencia. ¿Cómo lo hacemos nosotros y cómo lo hacen otros? (prólogo de Marioli, p 6-7).
- Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). (2024). Diferencias entre divulgación, comunicación científica y CPCT. Universidad Veracruzana. Disponible en línea https://www.uv.mx/pregonesdeciencia/2024/01/12/diferencias/
- Sánchez Vázquez M.A. (2008). La comunicación pública de las ciencias en México: estudios precursores y senderos posibles. Nueva Antropología antropol vol. 21 no. 68 México. UNAM.
- Belenguer Jané, M. (2003). La divulgación científica: una aproximación teórica. Revista de Estudios de Juventud, 61, 97–106.
- Citton, Y. (2014). Pour une écologie de l’attention. Seuil.
- Jasanoff, S. (2003). Technologies of humility: Citizen participation in governing science. Minerva, 41(3), 223–244. https://doi.org/10.1023/A:1025557512320
- SMC España. (2022). Guía para periodistas científicos. Science Media Centre España. https://sciencemediacentre.es/guia-periodismo-cientifico










