Introducción.
A partir de una revisión de fuentes de información especializadas, es posible discutir la relevancia del periodismo de ciencia respecto de sus diferencias con otras prácticas comunicativas como lo son la comunicación pública de la ciencia y la divulgación científica. En un plano general son amplias las semejanzas entre las tres, sin embargo, la práctica periodística se convierte en indispensable al momento de establecer las distinciones existentes, y si bien es posible sostener que no se trata, en ninguno de los casos, de actividades profesionales recientes –aunque sí pueden presentarse como poco difundidas fuera de los ámbitos de la ciencia–, la tendencia creciente en la última década, para favorecer la difusión de contenidos científicos, nos lleva a identificar porque la especialización periodística es hoy necesaria.
El primer paso de la discusión consiste en establecer seis puntos específicos de contraste entre el periodismo científico o de ciencia en comparación con la comunicación pública de la ciencia y la divulgación científica. Esto permitirá mostrar una especialización periodística indispensable para explicar y aterrizar la ciencia en la sociedad. No significa que sus contrapartes, por denominarlas de una forma, carezcan de importancia. En realidad, son igualmente de trascendente en sus respectivos espacios sociales, es decir, si atendemos a una de esas diferencias que radica en el público o audiencia para la que se construye.
De esta forma, en el presente ensayo no se busca desprestigiar ni minimizar la labora de la comunicación pública de la ciencia o de la divulgación científica, porque poseen una tarea trascendental en su área de competencia, pero sí de clarificar que el periodismo genera una aportación única, oportuna, necesaria, para socializar la información científica entre las comunidades más allá de los centros universitarios de investigación —identificados como los puntos de mayor creación científica aunque no exclusivo.
La fortaleza en sus diferencias.
El periodismo científico obtiene su fortaleza justamente en sus diferencias sobre la comunicación pública de la ciencia y la divulgación científica, de ahí que resulta indispensable identificarlas en cuanto seis aspectos como su objetivo o al propósito central, a la audiencia a la que se dirigen, el tipo de contenido que generan, los medios y formatos implementados para su difusión, el perfil de la persona profesional que se desempeña en cada una de las tres áreas de análisis, así como la relación existente con las fuentes de información, con los proveedores de la información científica.
En el Cuadro 1, expuesto líneas abajo, observamos las diferencias detectadas en cada uno de esos rubros y establecen la importancia del periodismo en la ciencia, sin menosprecio de las prácticas con las que se compara, sino más bien reconociendo su lugar y creando sentido en su desarrollo profesional. De ahí que resulta más valioso reconocer las diferencias que sus semejanzas para valorar el papel del periodista y del periodismo dentro de la ciencia. No entran en un ánimo de competencia, más bien de complementariedad.
Cuadro 1. Diferencias entre el periodismo de ciencias, la comunicación pública de la ciencia y la divulgación científica.
| Características | Periodismo de ciencia | Comunicación pública de la ciencia | Divulgación científica |
|---|---|---|---|
| Objetivo principal | Informar a la sociedad sobre hechos científicos novedosos y de actualidad, con criterios de noticiabilidad. Se enfoca en la imparcialidad y la veracidad. | Interpretar y hacer accesible el conocimiento científico a la sociedad, con fines educativos, informativos y participativos. Busca generar una cultura científica. | Transmitir y recrear el conocimiento científico consolidado para un público no especializado, fomentando su comprensión y apreciación. |
| Audiencia | Público general, no especializado, pero también puede dirigirse a comunidades específicas interesadas en temas de ciencia. | Público general y diverso, incluyendo ciudadanos, responsables políticos y agentes sociales. | Público general, no especializado, a menudo con un enfoque en la educación informal. |
| Enfoque y contenido | Se centra en noticias, investigaciones recientes, descubrimientos, controversias o avances tecnológicos. La información debe ser nueva y relevante. | Abarca una gama más amplia de actividades, desde el periodismo hasta eventos en museos, exposiciones o redes sociales. Se busca la participación y el diálogo. | Aborda conceptos científicos ya establecidos, teorías, fenómenos o la historia de la ciencia. No se enfoca en la novedad, sino en la explicación y la comprensión. |
| Medios y formatos | Principalmente medios de comunicación masiva: periódicos, televisión, radio y medios digitales. Utiliza géneros periodísticos como la noticia, el reportaje y la crónica. | Diversos medios y plataformas: medios de comunicación, museos, publicaciones, redes sociales, eventos en vivo, podcasts, etc. | Diversos medios, pero a menudo con un enfoque más didáctico: libros de divulgación, documentales, conferencias, artículos de revistas especializadas para público no experto, y contenidos en línea con un enfoque educativo. |
| Perfil profesional | Periodista especializado en ciencia. Debe tener una formación periodística sólida y conocimientos en el área científica para contextualizar y verificar la información. | Profesional con formación en comunicación o en ciencia, con habilidades para la gestión, el diseño de estrategias y la interpretación del conocimiento para diferentes públicos. | Científico o comunicador con un profundo conocimiento del tema. A menudo, el autor es una autoridad en la materia. Se valora la habilidad narrativa y el dominio del lenguaje. |
| Relación con la fuente | El periodista actúa como un intermediario entre la comunidad científica y el público. Su credibilidad radica en la verificación de fuentes y la objetividad. | La relación puede ser directa o a través de intermediarios. Se fomenta el diálogo y la participación de los científicos y del público. | El autor puede ser la fuente principal o basarse en su experiencia y conocimiento para reinterpretar la información. La autoridad del autor es un factor clave. |
Fuentes de información consultadas para el cuadro comparativo:
1.Calvo, F. (2003). La divulgación y la comunicación de la ciencia: una necesidad en la sociedad del conocimiento. En S. G. Pardo (Ed.), La comunicación pública de la ciencia: una aproximación al periodismo científico (pp. 29-45). Cátedra.
2.Mena-Young, L., & Aguilera-Moyano, J. (2019). Aproximación al periodismo científico en España: Una revisión de la literatura reciente. Revista Latina de Comunicación Social, 74, 24-40. https://doi.org/10.4185/RLCS-2019-1323
3.Ruiz, C. (2010). Comunicación, divulgación y periodismo de la ciencia: una necesidad imprescindible para Iberoamérica. Atenas, 1(1), 35-50.
4.UNAM. (2022). Divulgación de la ciencia: Conceptos y diferencias. DGDC. https://www.dgdc.unam.mx/blog/divulgacion-de-la-ciencia-conceptos-y-diferencias
5.Universidad Veracruzana. (2024). Diferencias. Pregones de Ciencia. https://www.uv.mx/pregonesdeciencia/2024/01/12/diferencias/
Una vez identificadas esas diferencias, partimos del objetivo o propósito, en donde el periodismo no busca educar ni generar una participación directa o indirecta en la generación de conocimiento científico. Su interés, como se estableció en el cuadro, no es crear una cultura científica, tampoco radica en operar la información al nivel de un público no experto.
En este sentido, no pierde su esencia: El periodismo de ciencia o científico, así como sucede en su sentido generalista, se basa en informar sobre hechos de actualidasd, a partir de criterios de noticiabilidad lo que nos remite los factores noticiosos que en su momento establecieron Leñero y Marín (1986), y permite reconocer la información con potencial para elaborar contenidos de acuerdo a los distintos géneros periodísticos.
La preocupación del periodismo, por ponerlo de alguna manera, no es difundir un conocimiento desde la perspectiva de quien lo crea, ni construir un contenido para educar a la población y reproducir un sentido de cultura científica, sino, como se ha expuesto, de observar lo relevante de un hecho a partir del interés público —como uno de los factores más recurrentes—, o bien por lo novedoso, la innovación que representa, las emociones que puede generar en una audiencia determinada, la proximidad o prominencia. Esto no lo considera ni la comunicación pública de la ciencia ni la divugación científica.
En el Cuadro 1, al referirse a la imparcialidad y veracidad, como principios básicos e irrenunciables del periodismo, es necesario una breve y rápida precisión. A diferencia de otro tipo de información, por ejemplo la que se obtiene de la fuente política o de las finanzas, e incluso de la deportiva, en este caso resulta hasta de sentido común comprender que la práctica periodística no puede realizar interpretaciones parciales, subjetivas, a conveniencia, de los hechos científicos. La ciencia y el conocimiento son lo que son, y elaborar una entrega periodística con una visión fuera del concepto de imparcialidad, resultaría un despropósito.
Por otra parte, todo conocimiento cientifico tiende, por naturaleza, a ser veraz si consideramos que previamente se sometió a un proceso hasta llegar a una comprobación. Al momento en que el periodismo se encuentra con la ciencia y el conocimiento científico, la información que se reportea es, en sí misma, veraz; no obstante es indispensable consultar otras fuentes, no por verificar –ya lo han hecho los científicos–, sino para robustecer un trabajo noticioso.
Por supuesto, cada una de los seis rubros implementados en las diferencias se entrelazan; no existen de manera aislada, sino que uno conecta con el seguimiento y así sucesivamente. Parte del propósito ya reconocido del periodismo científico es, en consecuencia, que esa actividad sirva para informar a una audiencia y es en ese aspecto en donde ocurre una segunda diferencia de relevancia.
Hay en común entre el periodismo y la divulgación de la ciencia que sus públicos son no especializados, aunque en el primer caso más que por socializar una investigación, esta audiencia se crea por el interés de conocer a partir de la publicación de un hecho que puede volverse asombroso, por ejemplo si se ha utilizado el factor de novedad o de curiosoidad al momento de elaborar uina noticia.
La labor del periodismo respecto de su audiencia es más elocuente. Si hablamos de un público no especializado, infiero, es más proclive de consumir información periodística para conocer de ciencia que de un contenido de divulgación porque aún hay en las personas una idea no válida de que la ciencia es sumamente compleja –y lo puede ser a nivel técnico– y de difícil acceso, de ahí que, si se encuentra ante una revista de divulgación, no siempre es aceptada; caso contrario ocurre con el periodismo, que supone la elaboración de noticias que son, en sentido opuesto, digeribles.
Esto convierte al periodismo de ciencia en una especialización indispensable. No va a sustituir a la comunicación pública de la ciencia ni a la divulgación de la ciencia, pero encuentra su lugar como ese instrumento que facilita el entendimiento de los conocimientos a una sociedad general.
De ahí que, si analizamos el tercer rubro de contraste, respecto al contenido, robustecemos la idea de qué tan necesario es el periodismo. En este caso partimos de las condiciones de actualidad de los descubrimientos y nuevas aportaciones científicas. No se persigue como enfoque difundir ciencia a un nivel comprensible, aunque forma parte de su lógica; en realidad, toma en cuenta su carácter noticioso que nos remite invariablemente a su propósito u objetivo.
En cambio la comunicación de la ciencia aterriza esa información en formatos diferentes. Por ejemplo, exposiciones museísticas, presentaciones académicas y revistas especializadas, y en ocasiones en plataformas comunes con el priodismo, como redes sociales, pero con un estilo, enfoque, así como con una finalidad distinta.
En efecto, en referencia a los canales de difusión, es quizá en este ámbito donde se entrelazan los tres conceptos abordados en este trabajo, en cuanto a sus semejanzas; sin embargo, paradójicamente, persisten diferencias. Para empezar, el periodismo de ciencia no utiliza necesariamente los mismos espacios que el periodismo generalista, por ejemplo los diarios. No significa que no existan espacios para crear contenidos periodísticos relacionados a la ciencia en los periódicos, pero son menos comunes.
En este caso se traducen a sección limitadas a una página, una columna, en comparación con las páginas que concentran noticias de tipo político, financiero, deportivo y de espectáculos, incluo de lo cultural y, actualmente, referentes al estilo de vida y a los hábitos saludables.
Con base en un proceso de observación no científico, es posible establecer que los periódicos no son una plataforma común para esta especialización, tampoco la radio ni la televisión; incluso es debatible la penetración que ha alcanzado en la televisión pública. En estos medios hay más cabida para ejercicios de divulgación de la ciencia, no del periodismo, y ejemplos corresponden a programas de Tv UNAM o del Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
El periodismo de ciencia encontró en publicaciones como revistas, no necesariamente especializadas, y medios digitales sus espacios idóneos o por lo menos los más frecuentes. Aún así, marca la pauta para otro contraste entre éste y la comunicación pública de la ciencia y la divulgación.
Ahora, si hablamos de productos, más allá de canales de transmisión, el periodismo transcurre entre noticias, crónicas, reportajes e incluso entrevista, lo que no sucede en el caso de la divulgación, por ejemplo, que subyace en documentales –los que se difunden en la televisión pública a la que se aludió líneas arriba–, así como en revistas especializadas como la denominada ¿Cómo ves?, editada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Ahora bien, no podemos perder de vista que el periodista de ciencia es justamente eso, periodista. No es un científico con el propósito de compartir la información a un nivel no técnico; es un profesional del periodismo, que comprende factores de interés periodísticos, que observa un hecho noticioso en una información determinada y por eso la difunde. Con base en el Cuadro 1, el periodista se diferencia del profesional que se desempeña en la comunicación de la ciencia porque este gestiona estrategias para presentar ante distintos público, no con la finalidad de destacar un hecho novedoso, sino de compartir conocimientos. En tanto el divulgador, aunque puede ser un periodista, no busca dar a conocer algo que se pretende ocultar, sino más bien, poner en términos coloquiales y cotidianos el conocimiento.
A su vez, la relación del profesional con su fuente, es otra de las diferencias que dan relevancia al quehacer del periodista. Podemos observarla como una especie de intermediación entre la comunidad científica y la audiencia, ¿pero que, acaso, no ocurre ese mismo rol en la comunicación pública de la ciencia y en la divulgación? Es posible que en algunos casos sí, pero no necesariamente, si consideramos que en estas dos últimas son los mismos científicos quienes ejercen esas actividades y, en esa naturelza, dejan de ser intermediarios, y fungen, podríamos decir, como facilitadores.
Adicionalmente, el periodista no es un par del científico; su misión en investigar pero con el método propio del periodismo, no de la academia. Esto es que no busca generar conocimiento, más bien a partir del conocimiento existente, lo da a conocer en distintas plataformas.
Conclusión.
Después de este recorrido por las diferencias entre el periodismo de ciencia, la comunicación pública de la ciencia y la divulgación científica, se concluye que, primero, el periodista es un profesional indispensable en la difusión del conocimiento, aunque no con el sentido de la divulgación, sino como proveedor de hechos de novedad, de interés público, que llaman la atención de la audiencia. Las noticias de ciencia requieren la rigurosidad del periodismo, cualidad también distinta a la que implica para el científico. La comprobación de un hecho contra la comprobación de conocimiento.
En segundo lugar, los contenidos, traducidas en crónicas, noticias, reportajes, suelen ser más accesibles a las personas que otro tipo de contenidos como los documentales, otro motivo para destacar que la especialización del periodismo irrumpe como una forma más adecuada para entregar al público.
Y finalmente, en tercer lugar, no es que el periodista goce de más confianza entre una audiencia, sino que la manera en que construye la información se vuelve de mayor interés que en los otros dos casos y, de alguna forma, accesible para distintos grupos de edad. Así que su existencia, como se ha planteado durante el desarrollo de este trabajo, es necesaria para informar sobre los hallazgos científicos.










