Mayo, mes del Rosario por la Paz, en UPAEP
04/06/2024
Autor: José Antonio Efraín Bravo Méndez
Cargo: Centro de Estudios Guadalupanos

Buscando la paz, en un momento difícil para México y el mundo, a través de la oración.

 

México, hoy más que nunca busca la paz, la tranquilidad de las familias, la confianza en salir a trabajar sin miedo. Y, no sólo México, en el mundo hay conflictos importantes, algunos que han durado años y otros más que se han iniciado hace poco, pero, la inestabilidad es constante y manifiesta.

¿Qué podemos hacer ante esto? No podemos ser indiferentes y por este motivo, con mucho ánimo –y sobre todo fe-, por desterrar ese aspecto negativo en nuestro país y en el mundo, acudimos -la comunidad universitaria-, a la invitación de la Pastoral de la Cultura para rezar el Santo Rosario en el mes de mayo, pidiendo en primer lugar, por las intenciones del papa Francisco, incluida la Paz.

Recientemente, en un artículo el doctor Rodrigo Guerra1, comenta sobre la reunión que el papa Francisco tuvo -10 y 11 de mayo (2024)-, en la ciudad de Roma, con treinta ganadores del “Premio Nobel”, en el “II Encuentro Mundial sobre Fraternidad Humana” y en el mensaje inaugural, dice que “para garantizar una paz duradera, debemos volver al reconocimiento de nuestra humanidad común y situar la fraternidad en el centro de la vida de los pueblos”.

Cómo lo aplicamos y hacemos nuestro ese concepto desde nuestra trinchera, desde “nuestra humanidad”, cómo luchamos en un mundo en donde además estamos propensos a tantas influencias, corrientes, tendencias que no sólo nos llegan a confundir a nosotros como adultos, sino que a nuestros jóvenes incluso, los atrapa y pueden llegar a tomarlo como un modelo a seguir en sus vidas, por la presión social, por la falta de atención de los padres, etcétera. El reflexionar sobre lo que hacemos, pensamos, sería una buena propuesta, de inicio, y animar a las generaciones que nos siguen, a hacer lo propio.

Por este motivo es que consideramos importante la tarea -en nuestra vida cotidiana-, de orar; y, quién mejor que María para acercarnos y pedirle ayuda, pues es a Ella a quien consideramos como la Medianera de todas las gracias y Madre de Dios, la Iglesia le da también el título de Abogada, Auxiliadora, Benefactora; quién ha estado más cerca de nuestro Señor Jesucristo que Ella, por esto es que le oramos pidiendo su ayuda, por eso nuestra Institución se ha encomendado a su protección.

Ella, en distintas ocasiones a lo largo de la historia ha dado su mensaje a los videntes, quienes comparten los detalles para que podamos alcanzar nuestra propia salvación, comparten además la forma en que se presentó y cómo iba vestida; México, o en este caso, la Nueva España, no ha sido la excepción, aquí la diferencia es que tenemos el privilegio de que, además de dejarnos un mensaje salvífico –en el cual quiere presentarnos a Cristo, nuestro único Salvador-, nos dejó también su sagrada imagen, aspecto que no se dio en otras Apariciones. Es importante hacer notar que esto no quiere decir que una advocación es mejor que otra, finalmente en todas, es Ella misma, más bien es valioso reiterar que es un privilegio, como lo indicó el papa Benedicto XIV: “No ha hecho cosa igual con ninguna otra nación”.

Por este motivo, como Institución, tenemos un gran compromiso con nuestra comunidad universitaria; la UPAEP que se ha consagrado “…al común ideal universitario: la investigación, transmisión y defensa de la verdad en todas sus realidades, que comprende a la persona humana y la sociedad en que vive, la naturaleza, mundo, cosmos y Dios como Verdad Suprema, génesis de toda verdad y principio unificador de la universitas” (Ideario UPAEP, Cap. 1, 7), realizando actividades que llevan a cada uno de nosotros a una introspección, y en consecuencia a abonar en sembrar los valores trascendentes.

Es pertinente recordar que Santa María de Guadalupe eligió estar con nosotros, con los mexicanos, en una “casita sagrada”, pues dijo: “Porque allí les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas…” (Nican Mopohua, 32), y así, recurrimos a Ella como guía, como intercesora, como Madre.

Es oportuno comentar que la imagen que presidió una de las fechas del rezo del Santo Rosario, es la imagen de la Virgen de Guadalupe que el Centro de Estudios Guadalupanos UPAEP durante sus investigaciones encontró en una publicación del acervo de la Biblioteca del Seminario Palafoxiano: “En 1887, Plancarte mandó fotografiar a la Virgen de Guadalupe, sin el cristal protector, con objeto de entregar copias a los donantes para los gastos de la ceremonia de la Coronación en 1895…”. En otra de las fechas, se recurrió a la “Virgen de Guadalupe Peregrina”, del grupo “Virgen de Guadalupe Salva a México”, quien la está llevando a todos los estados de México.

No importa si es el mes de mayo, o es otro, lo importante es que no dejemos de orar, de estar en comunicación con nuestro Señor y su Madre Santísima.

¡Viva Cristo Rey!

¡Viva Santa María de Guadalupe!




1.- Página web https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2024/5/15/una-gramatica-de-lo-humano-603263.html?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR2gOU5MI5lsZpmE4gelaeZw877SmbfxXfo4DQ-GX167xiEU1Vgjj5-EcqE_aem_AatB-FEcN_kHgzX6IsDEQksoJIJuDmpXF3ilmJM9r6KsN9_aRuwUca6mPYZwQgn3bdGa3eo-JFibPKbXxZUKYOIX