El aburrimiento, signo de espiritualidad humana
05/02/2026
Autor: Mtro. Carlos Ramos Rosete
Cargo: Profesor de Formación Humanista

Blaise Pascal en su obra intitulada Pensamientos en el número 131, dice: “Nada es tan insoportable para el hombre como estar en pleno reposo, …sin quehaceres. Siente entonces su nada, …su vacío. Inmediatamente surgirán del fondo de su alma el aburrimiento, la melancolía, la tristeza, …la desesperación”.

El anterior pasaje citado da pie a considerar los siguientes elementos en torno al ser humano. El dinamismo humano no se reduce al aspecto biológico. La dinámica humana se abre hacia una virtual infinitud.

El dinamismo humano no se reduce al aspecto biológico. El fenómeno del aburrimiento se vuelve un signo de la espiritualidad encarnada en el ser humano. Indudablemente en el ser humano existe un aspecto biológico que lo hace semejante a otros seres vivos, pero a diferencia de éstos, la dinámica humana no queda satisfecha de en el marco biológico, sino que el ser humano busca más, desea más; de lo contrario aparece el fenómeno del aburrimiento que bien podría condensarse en la fórmula: No sé qué hacer porque mi ser me pide hacer algo, de lo contrario me aburro.

Al parecer el ser humano es el único ser vivo que se aburre. El horizonte de la dinámica biológica no es suficiente para satisfacer al ser humano. La espiritualidad incoada en el ser humano exige en él una actividad que, desde el punto de vista estrictamente biológico, se presenta como un extra, como una sobreabundancia para no caer en el aburrimiento y sus consecuencias que Pascal señala en aquel pensamiento ya citado.

Si en el ser humano no se presentase esa espiritualidad, o sea, si el ser humano fuese únicamente y exclusivamente el resultado de la evolución biológica como se ha presentado en los otros seres vivos, entonces ese marco biológico bastaría al dinamismo humano para que no se presentase el fenómeno del aburrimiento.

Al ser humano se le podría aplicar la siguiente sentencia: si eres un espíritu encarnado, entonces estás expuesto quieras o no al aburrimiento. Sin embargo, en razón de esa misma espiritualidad el ser humano se autoposee en su conducta y la persona humana puede autodeterminarse en su conducta para evadir el aburrimiento.

El ser humano evadiendo el aburrimiento busca en su dinamismo ser más, en la medida en que la persona humana supera el aburrimiento se da a sí misma la oportunidad de buscar una plenitud existencial. Pero en tal oportunidad no deja de haber un aspecto trágico. Se busca algo para lograr o para obtener y aunque algo sea logrado u obtenido el aburrimiento vuelve hacer su aparición.

Trágica situación que algunos pensadores han señalado que se es más feliz cuando el ser humano busca hacer algo u obtener algo que cuando ya lo ha logrado u obtenido. Paradójicamente en el éxito de hacer u obtener algo vuelve aparecer el aburrimiento que impele a la persona humana a nuevamente hacer algo u obtener algo que puede ser otro elemento. o bien de nueva cuenta ese mismo elemento que inicialmente buscó, pero para perfeccionar o enriquecer lo ya encontrado.

La espiritualidad encarnada en la persona humana la impulsa a un buscar o desear siempre algo en su existencia espacio temporal, de lo contrario aparece el aburrimiento. Ese buscar o desear siempre tiende a una infinitud, pues si el desear algo o busca hacer algo quedase cerrado, entonces ya no habría aburrimiento. Es decir, el aburrimiento es un signo en el ser humano no solamente de una espiritualidad humana, sino de que la dinámica humana exige siempre un más que no tiene límite, por ello el dinamismo humano se abre a lo virtualmente infinito.

En conclusión. el aburrimiento es indicador de que lo humano no se cierra en el dinamismo biológico, sino que lo humano en razón de su espiritualidad se abre a un desear o buscar algo de manera constante de modo virtualmente infinito.

La Vida Eterna que el cristianismo presenta especialmente en el evangelio de Juan, sería aquello que vencería totalmente al aburrimiento porque aquella Vida Eterna es la plenitud humana por excelencia.

BIBLIOGRAFÍA: Pascal. Pensamientos. Selección de Xavier Zubiri. Ed. Ariel. Madrid 2023. p. 55