Techos, muros, puertas y ventanas
22/02/2023
Autor: Cynthia María Montaudon Tomas
Cargo: Directora del Observatorio de Competitividad y Nuevas Formas de Trabajo de la UPAEP

Por siglos las mujeres han experimentado discriminación en el trabajo. Un techo de cristal las aleja de salarios adecuados y de oportunidades de desarrollo. Además, cuestiones de carácter biológico imponen muros diversos. Se relega a la mujer por las fluctuaciones hormonales, aludiendo que afectan su humor, salud y desempeño. Se le castiga más cuando estos cambios ocurren por la maternidad. Las mujeres embarazadas tienen muchas menos oportunidades de ser contratadas y ninguna posibilidad de ser ascendidas. Cuando los hijos llegan, nuevas barreras se levantan por estereotipos que sugieren que no podrán cumplir cabalmente con sus funciones. Incluso cuando trabajan de manera remota se asume que estarán cuidando de los hijos en lugar de atender las cuestiones laborales. Y otro muro más se levanta cuando las mujeres son quienes atienden a miembros de la familia en edad avanzada, o con alguna discapacidad o enfermedad crónica.

La discriminación se acentúa al avanzar los años y mezclar la condición de género con la edad. La pared de la menopausia resulta del estigma asociado a la lista interminable de síntomas posibles en esta etapa que incluye ansiedad y ataques de pánico. Por si fuera poco, los techos y barreras existentes han provocado que las mujeres enfrenten mayor pobreza en el retiro que los hombres, con pensiones limitadas e incluso inexistentes. Todas estas formas de discriminación afectan el futuro de muchas mujeres que soñaban con una vida familiar y profesional feliz o la expectativa de un retiro cómodo.

Afortunadamente comienzan a abrirse algunas ventanas hacia una mayor igualdad. Organizaciones alrededor del mundo han integrado prácticas familiarmente responsables y de igualdad de género que permiten a las mujeres de cualquier edad y condición familiar obtener los mismos salarios que los hombres y acceder a puestos de igual nivel. Incluso, algunas han empezado a incorporar la menopausia como un asunto de salud laboral que debe atenderse. Los esfuerzos son aún limitados. Se requieren políticas de puertas abiertas para recibir a todos los empleados en las mismas condiciones y de generar mejores oportunidades para quienes por años han sido relegadas.