En un entorno globalizado y digitalizado, están surgiendo continuamente nuevas tecnologías como respuesta a necesidades de conectividad. Éstas han contribuido a resolver tanto aspectos de la vida cotidiana como del desarrollo de los países. Es decir, son pilares fundamentales tanto para la sociedad como para la educación y la industria.
Dentro de las tecnologías que han tomado posiciones estratégicas en los contenidos educacionales y la industria, se encuentran las tecnologías de simulación. Particularmente, la realidad virtual está resaltando como una tecnología de apoyo, análisis y creación.
La realidad virtual se puede definir como la simulación de un entorno enteramente digital que imita las condiciones de un entorno real. En este entorno digital, el usuario puede interactuar y recibir retroalimentación a diferentes niveles y sentidos. Debido al nivel de interacción y retroalimentación, esta realidad virtual puede tener interacciones únicamente visuales. Sin embargo, también es posible tener percepciones auditivas y kinestésicas, por lo que, dependiendo de la cantidad de interacciones, se puede entender como una realidad virtual inmersiva.
Esta tecnología de simulación, junto con sus capacidades para emular entornos reales, ha proporcionado a la educación herramientas para poder crear ambientes de aprendizaje con entornos que en situaciones normales no podrían ser explorados con la seguridad de una simulación. Adicionalmente, la realidad virtual permite añadir capacidades o características adicionales a los entornos digitales para transformar los mismos en ambientes que promuevan aprendizajes significativos para los alumnos. Diversas teorías pedagógicas están trabajando para implementar los beneficios de esta tecnología en las propuestas educativas en diferentes niveles educativos y especialmente en las universidades.
Por parte de las áreas de la industria automotriz, el vehículo hace mucho tiempo ha dejado de ser un entorno enteramente mecánico, eléctrico y electrónico. En la última década, el vehículo se ha presentado como una entidad digital que responde y retroalimenta con funciones y señales a sus usuarios. Debido a esto, el concepto del desarrollo del vehículo ha pasado de ser únicamente objeto de simulaciones y trabajo computacional a ser objeto de desarrollo en entornos digitales tridimensionales. Así, las principales marcas de automóviles en el mundo han volcado su ingeniería en la realidad virtual inmersiva para concebir, conceptualizar, validar e incluso vender sus propuestas en el mercado automotriz.
El mercado global de la realidad virtual continúa creciendo. Para 2023, este sector alcanzó un valor de 19 mil millones de dólares, con un crecimiento proyectado del 20% anual entre 2025 y 2035. Es importante mencionar que, independientemente de este crecimiento, el reto de las tecnologías digitales sigue siendo la masificación y la promoción de las habilidades —blandas y duras— que son necesarias para que los alumnos puedan emplearlas y desarrollarlas en sus estudios y en sus carreras profesionales y, por supuesto, para el bien común dentro de la sociedad.










