UPAEP despliega el Gxiba-1 su segundo Nanosatélite, con la agencia japonesa JAXA
03/02/2026
Autor: Juan Méndez
Foto: Misraim Álvarez Bolaños

La Universidad poblana desarrolla proyectos aeroespaciales de alto nivel, con impacto global y vocación social.

Compartieron los detalles técnicos del despliegue del Nanosatélite Gxiba-1, así como el impacto académico, científico y social de esta misión, que consolida a la universidad como referente nacional en el desarrollo de tecnología espacial.

UPAEP marcó un nuevo hito en la historia de la ciencia y la ingeniería aeroespacial en México con el despliegue exitoso del nanosatélite Gxiba-1, el segundo diseñado, construido y operado por esta casa de estudios, el cual fue liberado desde la Estación Espacial Internacional (EEI) por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), como parte del programa internacional KiboCUBE, impulsado junto con la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (UNOOSA).

Durante la rueda de prensa realizada en el edificio de Ingenierías de UPAEP, autoridades universitarias, académicos y estudiantes compartieron los detalles técnicos del despliegue, así como el impacto académico, científico y social de esta misión, que consolida a la universidad como referente nacional en el desarrollo de tecnología espacial.

El despliegue del Gxiba-1, ocurrido alrededor de las 2:30 de la madrugada, fue transmitido en vivo desde el módulo japonés Kibo de la EEI. En las imágenes se pudo observar el funcionamiento del brazo robótico que, a través del sistema J-SSOD, liberó el nanosatélite mexicano al espacio, iniciando oficialmente su vida en órbita terrestre baja.

El Mtro. Charles Galindo Jr., profesor investigador del Decanato de Ingenierías y miembro clave de la misión, explicó que el proceso es altamente controlado y representa una validación tecnológica de nivel internacional.

“Lo que observamos es la liberación del satélite desde el módulo Kibo mediante un sistema especializado. Una vez en órbita, Gxiba-1 comienza a estabilizarse utilizando magnetotorques que le permiten orientarse con el campo geomagnético de la Tierra. A partir de ese momento, esperamos recibir la primera señal que confirme que el satélite está vivo”, detalló.

Uno de los aspectos más destacados del proyecto Gxiba-1 es el liderazgo estudiantil. Jóvenes del Decanato de Ingenierías participaron en todas las etapas: diseño, integración, pruebas, operación y monitoreo.

Para Sara Zayas Madrid, integrante del equipo de operación de la misión, el despliegue representó la culminación de años de esfuerzo.

“Ver el satélite en el espacio es ver reflejado todo nuestro trabajo, los desvelos y el estudio. Fue un momento muy emotivo. Aunque estábamos cansados, la emoción llenaba la sala. Sabemos que estamos siendo pioneros y que este proyecto tiene un impacto real para la sociedad”, expresó.

Por su parte, Carlota García Campillo, líder de operaciones de la misión Gxiba-1, explicó que el equipo ya se encuentra listo para establecer comunicación con el satélite.

“Aunque aún no recibimos señal directa, ya contamos con los datos orbitales que nos permiten predecir su trayectoria. Estamos preparados para comunicarnos con él, ya sea mediante la constelación Iridium o desde nuestra estación terrena, y comenzar formalmente las operaciones”, señaló.

En tanto, Emilio Domínguez López, líder de la estación terrena, destacó el desarrollo del FlatSat, una réplica funcional del satélite que permitió realizar pruebas exhaustivas desde Puebla.

“El FlatSat fue nuestro banco de pruebas. Simulamos todos los sistemas del satélite, desde la computadora y las baterías hasta la comunicación con la estación terrena. Gracias a esto, hoy podemos decir que estamos preparados para operar la misión”, afirmó.

El Dr. Héctor Simón Vargas Martínez, director científico del proyecto Gxiba-1, explicó que el nanosatélite forma parte del programa MEVA (Monitoreo y Exploración de Volcanes Activos en México), una iniciativa multidisciplinaria que incluye globos estratosféricos, drones y rovers.

“Gxiba-1 fue seleccionado a nivel internacional tras ganar la sexta ronda de la convocatoria KiboCUBE. En este proyecto participaron cerca de 80 estudiantes y 12 profesores de diversas ingenierías. Su misión principal es fotografiar volcanes activos, especialmente el Popocatépetl, analizar la dispersión de ceniza y generar información que pueda ser compartida con instancias como Protección Civil”, explicó.

El satélite cuenta con una cámara que opera en el espectro visible, por lo que sus observaciones se realizarán cuando haya luz solar. Se espera que Gxiba-1 tenga una vida útil aproximada de un año, tras lo cual se desintegrará al reingresar a la atmósfera, evitando la generación de basura espacial.

El Dr. Emilio José Baños Ardavín, Rector de UPAEP, subrayó que este logro es motivo de orgullo no solo para la Universidad, sino para México.

“Este es el segundo nanosatélite diseñado, construido y puesto en órbita por mexicanos desde la UPAEP. Eso habla del talento de nuestros estudiantes y profesores. México tiene un lugar en el concierto de la ingeniería aeroespacial y hoy nuestros jóvenes lo están demostrando”, afirmó.

El Rector enfatizó que el desarrollo tecnológico debe tener un propósito social. “No se trata solo de tecnología, sino de ponerla al servicio de la sociedad. En este caso, hablamos de prevención de desastres, de comprensión de nuestra naturaleza y de una apuesta clara por la ciencia con sentido humano”, señaló.

Con el éxito de Gxiba-1, UPAEP ya mira hacia el futuro. El siguiente paso será el desarrollo de Gxiba-2, que incorporará una cámara hiperespectral capaz de identificar gases volcánicos, así como la participación en proyectos nacionales de constelaciones de satélites de observación de la Tierra.

“Cada misión es un aprendizaje. Estamos formando a los jóvenes para que puedan integrarse a la industria aeroespacial o incluso crear sus propias empresas. Este es solo el comienzo”, concluyó Vargas Martínez.

Con este nuevo logro, la UPAEP reafirma su liderazgo en innovación científica y tecnológica, demostrando que desde México es posible desarrollar proyectos aeroespaciales de alto nivel, con impacto global y vocación social.