Cuando el talento no necesita explicaciones, solo oportunidades
13/02/2026
Autor: UPRESS

La Dra. María de la Luz García demuestra que la ingeniería y la tecnología avanzan cuando el talento se construye en igualdad de condiciones.

Desde hace años, el trabajo de la Dra. María de la Luz García gira alrededor de una convicción sencilla pero exigente: hacer ciencia no es un acto solitario, sino un proceso colectivo que se construye todos los días, en diálogo con estudiantes, colegas y preguntas que rara vez tienen respuestas inmediatas. Desde la ingeniería, su experiencia se ha desarrollado en proyectos de tecnología donde investigar implica diseñar, probar, equivocarse y volver a intentar. En ese camino, las personas importan tanto como las ideas: la ciencia y la tecnología no distinguen géneros, reúnen voluntades distintas alrededor de un mismo objetivo y avanza cuando los resultados se imponen a cualquier diferencia.

Formada en microelectrónica y especializada en sensores semiconductores, su trayectoria la llevó a participar en colaboraciones internacionales, desde el desarrollo de sensores de infrarrojo para la Agencia Espacial Europea durante su estancia de doctorado en el imec de Bélgica, hasta, más recientemente, los  proyectos de nanosatélites AztechSat-1 y Gxibá-1. En este último trabajó junto con estudiantes de UPAEP en el diseño de la tarjeta de comunicación, un esfuerzo técnico que culminó con el lanzamiento del satélite al espacio y con una patente derivada del proyecto. Más que logros aislados, estas experiencias confirmaron una convicción que ha guiado su trabajo: hacer ciencia puede ser emocionante, cercano y compartido.

Esa forma de entender la investigación no se construyó al margen de las condiciones en las que se formó y desarrolló profesionalmente. A lo largo de su trayectoria se desenvolvió en entornos mayoritariamente masculinos, donde las dificultades no siempre fueron explícitas. Aprendió pronto que debía esforzarse y dar resultados de manera consistente, no para destacar, sino para que su trabajo hablara por sí mismo en espacios donde las mujeres han sido históricamente minoría y donde es común que sufran de presunción inicial de menor competencia. Sabe que en esos contextos el mérito no siempre se mide en igualdad de condiciones, y que las barreras históricas y sociales a veces aparecen en frases tan cotidianas como: “oye, ¿por qué no estudiaste algo más de chicas?”. La aspiración es que esa realidad deje de marcar las trayectorias de quienes vienen detrás.

Por eso, cuando habla con niñas y jóvenes, su mensaje no es que deban elegir la ciencia, sino que sepan que ese camino también les pertenece y que el horizonte deseable es claro: una ciencia donde las trayectorias se construyan sin etiquetas previas y donde el talento pueda desarrollarse en igualdad de circunstancias. Su propio recorrido en centros de investigación nacionales e internacionales, participando en el desarrollo de dispositivos semiconductores, sensores y sistemas electrónicos para proyectos de alto impacto, muestra que ese camino es posible. La aspiración es que lo que hoy se reconoce como logro deje de ser excepción y se convierta en normalidad, y que para las estudiantes que hoy muestran curiosidad, dedicación y confianza, superar estos avances sea parte natural de un mundo que empieza a aprovechar plenamente las capacidades de mujeres y hombres en un camino compartido de igualdad.